El juez Piña sigue la senda de García Castellón: no ve delitos en los audios de la corrupción de las cloacas del PP
El juez Antonio Piña (Tui, Pontevedra, 1966) se incorporó hace un año a un juzgado clave en la historia reciente de la Audiencia Nacional para cubrir la vacante por jubilación de Manuel García Castellón. Como tarea pendiente, Piña heredó una de las mayores causas de corrupción política y policial del presente siglo en España. El caso tándem, abierto en 2017, investiga las operaciones policiales perpetradas sin amparo judicial durante al menos seis años contra los adversarios del PP. Las andanzas ilegales de esa brigada corrupta, encabezada por el comisario José Manuel Villarejo, sucedieron durante el mandato de Jorge Fernández Díaz al frente del ministerio del Interior (2012-2016).
El juez García Castellón abrió desde ese juzgado clave una nueva línea de investigación del caso de corrupción policial en septiembre de 2022: la pieza separada número 34. Lo hizo forzado por la publicación de nuevas grabaciones del comisario Villarejo que abarcaban desde mediados de 2012 hasta octubre de 2017 —fecha de su detención y encarcelamiento— con dirigentes del Gobierno del PP, policías, jueces, empresarios y periodistas.
El juez y el fiscal anticorrupción mostraron escaso interés por el nuevo material, a juzgar por las diligencias acordadas, y mantuvieron esa conducta pasiva cuando Javier Pérez Dolset, empresario imputado en una de las piezas y supuesta víctima de Villarejo, añadió meses después al sumario otras 40 horas de grabaciones del comisario en comidas con más jueces, periodistas, policías y algún empresario.
La primera diligencia sólida de investigación ordenada por el juez García Castellón sobre la pieza 34, trece meses después de abrir la causa, fue citar a finales de octubre de 2023 como testigos a directores de los medios que publicaron esos audios. Los interrogatorios duraron escasos minutos, hizo un par de preguntas irrelevantes y remitió parte del material a la Unidad de Asuntos Internos para su análisis. Lo único conocido de aquel encargo es un pequeño informe donde la Policía advertía de que había tres grabaciones que podrían tener interés para la causa abierta en la Audiencia Nacional. Ese informe permaneció oculto a las partes hasta hace tres meses. El PSOE, acusación popular en el caso, conoció el documento y pidió la imputación de Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y presidenta de Castilla-La Mancha cuando sucedieron los hechos.
La prueba era una grabación de la conversación de Villarejo con Cospedal en enero de 2013 donde la dirigente del PP pedía al comisario de policía que hiciera gestiones para impedir la publicación de los denominados papeles de Bárcenas –“la libretita... sería mejor poderlo parar”— en El Mundo. Pero Villarejo no pudo cumplir con la misión pues ese periódico no tenía la contabilidad de la caja B del PP, publicada finalmente por El País.
El nuevo titular del juzgado, Antonio Piña, con el aval del fiscal del caso, consideró insuficiente esa prueba para imputar a la exdirigente popular: “No se puede observar un encargo por la señora Cospedal al comisario Villarejo para la realización de actuaciones delictivas que requiriesen la apertura de una investigación”. Tampoco vio especial trascendencia el instructor Piña en otra conversación donde Cospedal le contaba a Villarejo como el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, le ofrecía conocer un informe policial del caso Gürtel un día antes de que lo recibiera el juez que lo había encargado.
El PSOE atribuyó al juez Piña una especie de lawfare a la inversa consistente en vetar la investigación judicial a Dolores de Cospedal mediante la ocultación de pruebas que la incriminaban. Piña se revolvió acusando al PSOE de presentar un escrito “contrario a la verdad e injurioso”, que afectaba a su honor con la intención de deslegitimarle además de contribuir a “menguar la confianza de la ciudadanía en la justicia”.
La Justicia lleva años sin investigar numerosos indicios de delito en la actuación de una cúpula policial a las órdenes del Gobierno del PP que se sentará en el banquillo dentro de tres meses procesada junto al exministro Fernández Díaz y a su secretario de Estado, Francisco Martínez, por espiar ilegalmente a quien fue tesorero del PP, Luis Bárcenas, y robarle documentación que podría demostrar la financiación ilegal de la formación conservadora. Mientras la operación ilegal orquestada desde el ministerio del Interior para proteger al partido del Gobierno será juzgada en la Audiencia Nacional, el resto de acciones de la cúpula policial para desacreditar a independentistas catalanes, dirigentes de Podemos o el líder socialista Pedro Sánchez, siguen impunes.
Hay decenas de grabaciones en la pieza 34 no analizadas todavía donde se acumulan numerosos indicios de delito que el juzgado número 6 de la Audiencia Nacional no ha analizado en los últimos tres años.
Aquí se resumen algunas de esas pruebas sonoras de seis años de corrupción de las cloacas del PP pendientes de investigación:
Los planes secretos del ministro del Interior contra dirigentes independentistas catalanes
Jorge Fernández Díaz negó a Villarejo ante el juez García Castellón: “Gracias a Dios, en cinco años no he tenido ni una sola relación con él”. Y también lo hizo ante los diputados en la comisión de investigación del Congreso: “No oirán ustedes ninguna grabación mía con el señor Villarejo”. Ambas declaraciones son anteriores a la llegada al juzgado 6 de la Audiencia Nacional de una grabación del exministro del Interior con el comisario Villarejo donde ambos planifican la presentación de denuncias en la Audiencia Nacional contra los expresidentes Jordi Pujol y Artur Mas con información policial, en parte falsa, sobre corruptelas de los dirigentes independentistas. El entonces ministro es consciente en esa cita con Villarejo de la irregularidad de su actuación e insiste en pedir que se mantengan en secreto lo ocurrido allí: “El ministro no sabe nada, ¿eh? Está claro, ¿verdad? Y digo esto porque sé que estoy hablando con servidores del Estado. Está claro, ¿verdad? Por tanto, yo negaré incluso bajo tortura que esta reunión ha existido”.
La policía filtra las fotos del DNI de jueces favorables al procés
Altos cargos de Interior investigaron en secreto a jueces catalanes firmantes de un manifiesto a favor del derecho a decidir y filtraron al periódico La RAZÓN las fotos del DNI de estos profesionales que apoyaban en ese momento las tesis independentistas. En una de las grabaciones de Villarejo, varios policías hablan de esos hechos y planifican la manera de borrar el rastro de quién consultó las bases de datos policiales para copiar las fotos...
Eugenio Pino, director adjunto operativo de la Policía, se reúne con Villarejo —que graba la conversación—, y Pedro Esteban, entonces comisario de Información de Cataluña y supuesto autor de la filtración de las fotos.
Pino: Si usted quiere saber quién lo ha filtrado, pregúnteselo al periódico [que lo ha publicado].
Villarejo: Sí, sí, sí.
Pino: Si he sido yo, pues ya dirá que he sido yo.
Esteban: Pero es importante si se pudieran borrar los registros.
Pino: Están intentándolo.
Pedro Esteban: Mejor.
Pino: De todas maneras, a ti, si te preguntan, no digas que…
Esteban: ¿A mí qué me van a venir a preguntar?
Pino: Tú estás protegido por la ley de secretos oficiales, no tienes ninguna obligación de explicar esa información. Le nombras la normativa y ya está. Yo, todo lo que tal… Es que estamos obligados a saber quiénes son estos 25 jueces. Estamos obligados. Entre otras cosas, el fiscal general del Estado el otro día...
Villarejo: De todas maneras, joder, el tema de las fotos del DNI, macho, el tonto de La Razón, es que…
Estos hechos se investigaron y archivaron en un juzgado de Barcelona que nunca tuvo acceso a esta prueba sonora.
“Hicieron la mierda esa del informe Pisa contra Podemos”
Miembros de la policía política elaboraron un informe titulado Pablo Iglesias Sociedad Anónima (PISA) para desacreditar al líder de Podemos y lo filtraron a determinados medios de comunicación para lograr el resultado buscado. Después, el comisario jefe de la UDEF lo registró como denuncia de la Policía ante el Tribunal de Cuentas por financiación ilegal de Podemos. Villarejo, en una de las grabaciones, le cuenta a Cospedal: “Hicieron la mierda esa del informe PISA, que eso es basura, y con eso lo vacunaron”. El Tribunal de Cuentas archivó la denuncia.
En esa misma conversación grabada, incorporada a la pieza 34 que instruye el juez Antonio Piña, Villarejo también comenta con Cospedal los papeles que la cúpula de Interior filtró para hacer creer que Podemos había cobrado dinero del Gobierno venezolano.
Villarejo: A quien se le haya ocurrido darle la documentación esa de Podemos falsa a Inda ha hecho una jugada buena. De carambola, pero la ha hecho buena (...)
Cospedal: ¿Pero es buena la información?
Villarejo: Es chunga. Y además está mal montada. Porque han tirado de impresos antiguos, que ya ese Ministerio no se llama así y tal… Un desastre.
La investigación a Pedro Sánchez por los negocios de su suegro: “Me lo encargó el del Opus”
La pieza 34 tiene dos grabaciones aún no analizadas por nadie donde Villarejo le cuenta a un empresario en dos comidas que el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, le había encargado una investigación especial de los negocios del suegro de Pedro Sánchez.
En la comida grabada del 8 de septiembre de 2014, Villarejo afirma: “Me han pedido un reportaje fotográfico. El señor del Opus [en referencia al ministro Jorge Fernández Díaz] y compañía, ¿eh? Me han pedido un reportaje fotográfico de las de un lado, de las de otro y si es posible interno. O sea que fíjate si tienen todo el interés del mundo en ese tema”.
Quince días después, en otra comida con idéntico interlocutor, Villarejo insiste: “Me han preparado (sic) que organice un reportaje de todos los puticlubs. Cuando lo tenga te lo paso, por si quieres publicarlo antes jajajaja. Te digo que me lo ha encargado formalmente tu amigo que reza mucho [en referencia al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz] que como dice el otro sigue los criterios americanos, por la mañana desayunar en París y por la tarde bombardear Hanoi”.
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