La pequeña iglesia que se erigió bajo el mandato de Alfonso III de Asturias y que se conoce como El Conventín

Iglesia de San Salvador, también conocida como El Conventín

Raquel Sáez

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El reinado de Alfonso III de Asturias, conocido como el Magno, no tuvo tregua. Subió al trono en 866 y gobernó hasta poco antes de su defunción, teniendo que hacer frente a revueltas nobiliarias, desafíos poblacionales, batallas contra los musulmanes y conatos de rebelión. De hecho, su propia familia acabó con su reinado y quizás el miembro menos esperado, su hijo García, que contó con la complicidad de sus hermanos. 

El conocido como el último rey asturiano abdicó y eligió como lugar de retiro la iglesia de San Salvador de Valdediós, que los historiadores sostienen que pertenecía a un complejo palatino más amplio, ubicado un entorno natural privilegiado, en el concejo asturiano de Villaviciosa.

No queda rastro de ese complejo palatino ni de los edificios que lo componían y que se habían convertido en el refugio del Alfonso El Mango. En cambio, sí que se conserva la iglesia de San Salvador, también conocida como El Conventín. Un templo que actualmente puede visitarse mediante reserva previa. 

Junto a un monasterio cisterciense

La iglesia de San Salvador de Valdediós, conocida cariñosamente como El Conventín, está considerada como la última gran obra de arte de la monarquía asturiana, una obra impulsada por Alfonso III. Considerada como una las joyas indiscutibles del arte prerrománico asturiano, este templo se consagró por siete obispos el 16 de septiembre del año 893.

No es la única joya del arte prerrománico asturiano. Actualmente también se pueden visitar otros ejemplos en la comunidad, como la iglesia de San Julián de los Prados o el templo de Santa María del Naranco, entre otros, porque la lista de edificios religiosos es extensa. 

Conjunto del monasterio de Santa María de Valdediós y la iglesia

La iglesia de San Salvador de Valdediós se considera casi una avanzadilla, donde los especialistas han encontrado formas muy reconocibles del primer románico europeo, pero mucho antes de que se extendiera, casi con un siglo de antelación. El mayor ejemplo, su pórtico ubicado en la fachada sur, cerrado y abovedado, pensado para el acceso del monarca. Esta idea era excepcional y se extendió siglos más tarde en muchas parroquias del románico castellano. 

Este templo presenta una planta basilical y tres naves abovedadas, con una verticalidad y proporcionalidad recuerdan a San Miguel de Lillo, sigue el Principado en su página web. También destaca su luminosidad y otros motivos decorativos, inspirados en el estilo mozárabe de tierras leonesas. 

El Conventín, declarado Monumento Histórico-Artístico en 1931, no solo se encuentra en un enclave natural privilegiado. Además, posteriormente, a su lado se levantó un monasterio cisterciense de Santa María de Valdediós, una edificación promovida por Alfonso IX y su esposa Berenguela. 

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