La estación que fue la “puerta del mundo” de Berlín y hoy solo conserva su fachada en ruinas
Los berlineses apodaban a esta estación como la “puerta del mundo” (Tor zur Welt), algunos hablaban de ella como su “Anhalter”, que puede ser sinónimo de ‘autopista’ en alemán, aunque su nombre derivaba de su destino o su origen, depende como se mirara. Y es que aunque actualmente solo son ruinas, esta fue un importante punto de transbordo y de viajes de larga distancia para los habitantes de la ciudad durante el siglo XIX y primera mitad del XX.
Hablamos de la ‘Anhalter Bahnhof’, que fue un relevante centro de viajes de pasajeros, pero también de transporte logístico, y de la que actualmente solo queda parte de su fachada, en el barrio de Kreuzberg de la capital alemana. Los importantes daños que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial, y el hecho de que su contexto cambiara al inicio de la Guerra Fría acabaron con esta estación.
Ubicada cerca de Potsdamer Platz, en la Askanischer Platz, pasó de ser centro neurálgico de la vida de Berlín, a ruinas después de que se reubicara el transporte en una ciudad dividida en dos. Y es que la estación había quedado cerca de la división, lo que la hizo quedar obsoleta hasta que se derribó el edificio en 1959 y 1961 tras llevar cerrada, sin pasajeros, desde 1952. El Museo alemán de la Tecnología exhibe algunas reliquias de la estación.
La historia de la Anhalter Bahnhof: las ruinas de una estación en Berlín
La estación de Anhalter se construyó entre 1839 y 1841 para ser una terminal de ferrocarril con destino y origen a la zona de Anhalt, actualmente dentro del estado de Sajonia-Anhalt, de la que es capital Magdeburgo y se sitúa al oeste de Brandemburgo, el estado con el que limita Berlín.
Se situaba entre Hallesches Tor y Potsdamer Tor y fue ampliando hasta ser una estación de larga distancia llegando a tener destinos como Roma o Atenas. El edificio original ya sufrió una ampliación y elevación de los terrenos entre 1876 y 1880 que se llevó por parte de Franz Schwechten.
La fachada, que actualmente es lo visible como ruinas, era imponente y formaba parte de un edificio rectangular que tenía un vestíbulo de altos ventanales arqueados, que conducía a salas de espera. Los viajeros que entraban o llegaban eran recibidos o despedidos por andenes formados por 170 metros de largo y 60 metros de ancho, formado por seis vías. En 1939 se conectó a la red subterránea de S-Bahn, que es la que sigue en funcionamiento y que tiene varias fotografías de archivo para recordar el pasado de lo que fue la estación.
Anhalter Bahnhof fue un lugar que vio la historia de Berlín pasar, pues era un lugar donde se recibían a invitados de Estado, y también formó parte del espectáculo de propaganda por parte de Adolf Hitler, que fue donde entró como regreso tras la invasión de Francia en 1940, recibido por una gran multitud.
En la Anhalter Bahnhof, sin embargo, también fue donde se evacuó a niños al campo durante la Segunda Guerra Mundial, pero también de donde partieron refugiados al final de la contienda, así como también a partir de 1942 se deportaron a judíos a Dresden desde esta estación.
Otros famosos edificios en ruinas en Berlín
La Anhalter Bahnhof es solo un edificio más de los que ahora mismo son ruinas en Berlín, pero que otorgan la señal de la historia de la ciudad, y de lo que se llevó la guerra. Al igual que con esta estación, también hay otros ejemplos de la huella bélica como es el caso de la iglesia memorial del emperador Guillermo, que en pleno centro mantiene su torre sin restaurar, abierta, como parte del recuerdo de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
Otras ruinas destacadas de Berlín son también, por ejemplo, Teufelsberg, una antigua estación de escucha de la Guerra Fría situada en una colina artificial o el Spreepark, un antiguo parque de atracciones muy popular en la época de la República Democrática Alemana (RDA) que actualmente está abandonada y donde la naturaleza ha crecido de forma natural.
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