El palacio con uno de los jardines barrocos más grandes de Europa y que es el origen alemán de la actual familia real británica
Con aproximadamente 900 metros cuadrados, los jardines de Herrenhäusen son uno de los principales ejemplos que quedan del estilo barroco que se propagó en Europa, en parte emulando a los del palacio de Versalles en Francia, y sobre todo uno de los más ambiciosos que se llevaron a cabo en el territorio que es actualmente Alemania.
Los jardines forman parte del complejo que incluye también el palacio de Herrenhäusen, del que provienen los orígenes de la actual monarquía británica de los Windsor, que derivan de una rama que llegó a gobernar también Hannover durante más de un siglo.
Los destacados jardines por donde pasearon Händel o Leibniz
Los jardines de Herrenhäusen, uno de los mejores patrimonios barrocos de los que todavía siguen en pie en Europa, albergan en su interior grandes fuentes, laberintos, cascadas, así como una galería, un mausoleo, un invernadero y un jardín botánico. Este último se ubica en el Berggarten, situado al otro lado del Palacio, al norte, y contiene más de 11.000 especies de plantas.
Por estos jardines, que fueron impulsados por la princesa Sofía del Palatinado, llegaron a desfilar durante temporadas personalidades de la talla de Georg Händel o Gottfried Leibniz. El filósofo redactó gran parte de su libro Teodicea en Herrenhäusen, mientras el compositor musical utilizó el palacio y sus alrededores como inspiración para algunas de sus obras.
Los orígenes del palacio y los jardines de Herrenhäusen
El primer uso real que tuvieron los terrenos en Herrenhäusen fue lo que se conocía como vorwerk, una especie de granja que abastecía de productos a la corte en Hannover, y no fue hasta finales del siglo XVII cuando el duque Ernst August decidió construir una residencia que pudiera cuadrar con sus ambiciones políticas, algo que quedó truncado con su fallecimiento.
Sin embargo, este proyecto fue retomado a principios del siglo XVIII, y en 1714, con el ascenso del rey Jorge I al trono inglés, el palacio resultante fue residencia de verano de la familia real. Las continuas visitas hicieron que se mantuviera cuidado, aunque no por ello sufrió otros envites como fue la Guerra de los Siete Años, que hizo que se dejara de mantener el complejo.
Otro hecho histórico hizo que se rediseñara el palacio hacia un estilo clásico, en 1819, por el entonces arquitecto de la corte Georg Ludwig Friedrich Laves. Pero, sería la Segunda Guerra Mundial la que llevaría a la destrucción casi total del edificio, salvándose tan solo un tramo de escaleras y la Galería de Arte. De hecho, no fue hasta 2013 cuando terminaron las obras de reconstrucción, que más adelante facilitó la instalación de un museo en sus alas laterales.
El origen de la actual monarquía inglesa
El palacio de Herrenhäusen, además de por sus destacados jardines barrocos, es un sitio relevante en la historia porque marca el vínculo de la dinastía Windsor, reinante actualmente en Reino Unido con Carlos III como rey, con la casa de Hannover. Un hecho que se debe a que Jorge I heredó la corona en 1714 después del fallecimiento de Ana de Gran Bretaña sin descendencia.
Si bien tenía casi 50 personas por delante en la línea sucesoria, era el primero que era protestante, lo que le hizo ser coronado rey ingles debido al Acta de Establecimiento, aprobada en 1701, que establecía la exclusión por ser favorable al catolicismo. Así, desde Jorge I, Hannover y Reino Unido compartían monarca, todo fue así hasta la reina Victoria.
Ella pudo heredar la corona británica, pero no la del reino de Hannover debido a la ley sálica que favorecía al varón frente a la mujer, por lo que fue Ernesto Augusto I quien se convertiría finalmente en rey tras el fallecimiento de su hermano, Guillermo IV, que fue el último que lo fue tanto en trono inglés como de Hannover.
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