Tierra labrada (1)
Ayer la calima alcanzó una alta densidad. Todo adquirió la volatilidad de un espejismo. Volvió un calor repentino, un lapsus cálido después del frío del invierno.
Tiempo de labrar las huertas, de podar las viñas y los árboles y de hacer los semilleros. Da gusto remover la tierra, invitarla a recibir la primavera. Lo mismo deberíamos hacer nosotros; y no ser tierra baldía, el lugar de donde sacan los poetas su cosecha de palabras secas y emparejadas.
Mi padre y mi madre me mostraron lo que está debajo de la tierra negra, y el dibujo que sobre ella sostienen los hombres y las mujeres con el esfuerzo de sus manos.
Mi padre me enseñó a hacer una pared de piedra seca. Las que levantamos juntos aún se mantienen en pie. Mi madre me enseño a saber cuándo hay que sembrar y, no menos importante, saber cuándo es necesario cosechar. De lo que ella sembró aún sigo recogiendo sus frutos.
Los poetas me enseñaron lo que está debajo de las palabras, el silencio que se halla antes y el que se encuentra después. Las poetas me enseñaron a no conformarme con este lado de las cosas. Lo que dijeron los poetas cuando era un adolescente, aún se mantiene en pie después de tantas desdichas. Mi hermano Everto dice que de pequeño siempre hacía muchas preguntas; algunas continúan aún sin respuesta.
Abierto está el claro en la espesura tierna de la hierba de enero. Moldeo en esa luz los gestos esperados que anunciaban tu regreso, y colmado con el agua pura que traes entre las manos, caeré desnudo y hechizado como semilla en la tierra.
Sólo así fermenta la tierra, sólo así maduran los sueños.
ÓSCAR LORENZO
Las Lomadas, a seis de febrero de 2019
Imagen: Huerta labrada
Casa, Las Lomadas
San Andrés y Sauces
Hola, estimado Óscar, has de permitirme expresarte que estás roturando un estilo narrativo muy llamativo, bastante original, que indaga en el pensamiento del ser humano a través de la biografía telúrica. Es una opinión. Un abrazo.
Muchas gracias, apreciado Agustín, por tu comentario, que le pone nombre a la cosa; yo, en este caso, estoy muy cerca y no puedo ver bien, sólo hacer que el eco siga dando tumbos. Pero tus palabras ayudan a que esta arquitectura adquiera la solidez necesaria para sostenerse. Es hermoso lo que dices, gracias de nuevo.
0