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La estación de tren de Barcelona inaugurada por Alfonso XIII que muchos comparaban con la de Orsay de París

Vestíbulo de la Estació de França

Raquel Sáez

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En el barrio barcelonés del Born, casi todos los ojos recaen sobre la basílica de Santa María del Mar, el mayor exponente del gótico catalán y sobre la que se han construido novelas como La catedral del mar de Ildefonso Falcones. También sobre el museo de un icono como Picasso, su antiguo mercado o el Parque de la Ciudadela, un histórico oasis urbano de 17 hectáreas que alberga edificios de la talla del Parlament de Catalunya

En un segundo plano, lindando con el parque, queda otro edificio de gran valor patrimonial: la Estació de França, conocida en la ciudad condal como Barcelona-Término hasta 1988, cuando cambió de nombre. Se trata de la segunda estación más grande de Barcelona, después de la de Sants. Sin embargo, el recinto está considerado como el más importante por su valor monumental e histórico. 

Monumentalidad y hermana gemela en París 

La Estació de França se levantó sobre otra que ocupaba ese mismo lugar, llamada Estació de Granollers, desde donde salió el primer ferrocarril de Barcelona a Mataró en 1848. En esa época, su antecesora era la única ubicada dentro de las murallas de la ciudad, lo que obligó a perforar la piedra y construir un puente para salvar el foso y garantizar la circulación. 

Sin embargo, los planes para la Estació de Granollers cambiaron en el siglo XIX, cuando se planteó construir un recinto con mayor capacidad y monumental, una decisión que se tomó en previsión de la Exposición Internacional que se celebraría en Barcelona en 1929. El proyecto quedó en manos del ingeniero Andreu Muntaner y el arquitecto Pedro Muguruza, recuerdan desde el consistorio barcelonés. 

Ellos plantearon una construcción de imponentes dimensiones y con una conexión destacada, la vecina París. Así confeccionaron una estación con doble marquesina metálica y con vidrieras que dejaban pasar la luz natural sobre las doce vías que la componen. El edificio, uno de los mayores exponentes de la arquitectura de hierro modernista, fue inaugurado por el monarca Alfonso XIII en 1929.

Materiales nobles en el vestíbulo

Lo relevante de la Estació de França no solo son sus vías ni la parte desde donde parten sus trenes. Gran parte de la atención se la lleva su imponente vestíbulo, de carácter novecentista, con tres grandes cúpulas y diseñado por el arquitecto Duran i Reynals. 

Interior de la Estació de França

La amplitud y la monumentalidad del vestíbulo la rematan los materiales que se emplearon para esa zona. Se eligieron materiales nobles como el mármol y el bronce, una combinación que le otorga un aire señorial y que recuerdan a la estación de Orsay de París, inaugurada pocos años antes, en 1900. La conexión más evidente entre ambas: la inmensa bóveda de acero y cristal que inunda de luz natural el interior del recinto parisino, ahora convertido en un museo. 

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