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No es un botón y tiene un sistema nervioso complejo: lo que un nuevo mapa en 3D confirma sobre el clítoris

Algunas de las imágenes del mapa en 3D del clítoris.

Ana Requena Aguilar

16 de mayo de 2026 22:10 h

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Los icebergs son grandes masas de hielo que flotan en el agua: la parte que vemos sobre la superficie representa solo un 10% de toda la mole helada. Algo así se podría decir del clítoris: lejos de ser un botón, el pedazo de carne que sobresale encima de la vulva es solo la punta de un órgano muchísimo más grande y complejo que existe, fundamentalmente, por y para el placer. Un grupo de investigadoras del Centro Médico Universitario de Ámsterdam acaba de publicar el primer mapa en 3D del clítoris, un hito que, más que aportar nueva información, constata que los manuales médicos modernos han ignorado la evidencia que se ha ido acumulando alrededor de este órgano tabú.

El equipo liderado por la doctora Ju Young Lee ha publicado el primer mapa en 3D del clítoris hecho con radiación de sincrotón, una tecnología que permite conocer la anatomía a escala micrométrica. El estudio, que debe ser aún revisado por pares (es decir, pasar por el escrutinio de otras personas científicas), ha permitido conocer al detalle la arquitectura interna del órgano, una estructura de nervios con forma de árbol que ha resultado ser todavía más amplia de lo que se pensaba. Uno de esos nervios, responsable principal de la sensibilidad genital, recorre el capuchón del clítoris y parte de la pelvis.

La publicación del mapa ha generado mucha expectación y también algunos titulares engañosos. Si bien aporta algunas novedades, la anatomía del clítoris lleva siglos estudiándose. “Sustancialmente, no aporta mucha información nueva. Yo diría que el principal problema es que la medicina académica lleva siglos censurando y despreciando nuestra anatomía. En muchos manuales se ha ido ocultando esta información. Si coges manuales de siglo XIX, esta información estaba, pero fue desapareciendo progresivamente. No es que no se haya estudiado, es que ha habido una censura intencionada de la anatomía femenina”, asegura la sexóloga Mónica Martín Matilla.

En Lo que nos han contado sobre el clítoris (ediciones Cátedra), las autoras Sylvine Chaperon y Odile Fillod documentan estudios sobre el órgano desde el Renacimiento, aunque su conocimiento fue mezclándose con prejuicios, demonización y olvidos históricos que hicieron que el desconocimiento “siga siendo generalizado” a principios del siglo XXI. “Aunque los anatomistas del Renacimiento no descubrieron el clítoris, que ya conocían los sabios griegos, latinos y arabófonos, sí que volvieron a conectar con un léxico que llevaba siglos perdido y reafirmaron la función erótica del órgano, que también había caído en el olvido desde Rufo de Éfeso. Sobre todo, comenzaron a arrojar luz sobre la estructura interna del clítoris, cosa que los clásicos nunca llegaron a hacer”, escriben.

Es esa estructura interna la que aparece con claridad en el mapa de la doctora Lee. “La literatura médica anterior solía describir el glande del clítoris como una estructura con escasa inervación [la existencia y conexión de nervios]; estos datos demuestran que la red neural es mucho más extensa de lo que se había documentado anteriormente”, asegura la investigadora. La sexóloga Mónica Martín Matilla destaca que el mapa ha permitido tener una imagen actualizada del nervio labial posterior y de cómo recorre una enorme parte del clítoris. Esa imagen permite reforzar una evidencia: “el cableado clitoriano” llega a los labios externos y, por tanto, cualquier intervención que afecte a esa parte de la vulva estará afectando de alguna forma al clítoris.

Estudiado desde el siglo XV

El mapa de Lee es heredero de los estudios de la uróloga Helen O'Connell, que en 1998 publicó un trabajo en el que describía el interior completo del órgano. En su libro, Chaperon y Fillod también documentan todas las publicaciones que, entre los siglos XV y XIX, ya fueron arrojando luz sobre esa estructura interna pero que, sin embargo, parecieron quedar en el olvido.

El pene, el útero y los órganos vinculados a la reproducción recibieron mucha más atención. “El prestigio asociado a lo masculino sitúa el cuerpo del hombre, y no el de la mujer, en el centro de la anatomía o de la fisiología. Él es el modelo, la perfección; ella no es más que una pálida e imperfecta copia”, dicen las autoras de 'Lo que nos han contado sobre el clítoris'. La sexóloga Mónica Martín Matilla subraya que el problema principal no ha sido el desconocimiento, sino su ocultación, bien por tabú bien por desinterés en divulgar evidencia científica precisa sobre el cuerpo de las mujeres.

La doctora Elena Casado Pineda constata que aún existe una “diferencia abismal” entre cómo se estudian y enseñan los genitales masculinos y los femeninos. “Durante años se enseñó el clítoris como si fuera un pequeño botón externo, cuando en realidad esa parte visible es solo una mínima porción de una estructura mucho más amplia, interna, vascularizada, con tejido eréctil y una enorme riqueza nerviosa. Es decir: no era pequeño, pequeño era el interés por estudiarlo”, asegura. Para la autora de 'Ser mujer es perjudicial para la salud' (editorial Molino), el modelo tridimensional que aporta este nuevo mapa “permite entender mejor cómo se relaciona el clítoris con la uretra, la vagina, el suelo pélvico y toda la red nerviosa y vascular de la pelvis”.

“Tiene implicaciones reales en cirugía ginecológica, obstetricia, reparación posparto, dolor pélvico y medicina sexual. Es un apoyo fundamental en especialidades como la mía, dolor crónico, donde vemos lo abandonado que está el dolor pélvico en mujeres. Cuando conoces bien una anatomía, la lesionas menos, la tratas mejor y la explicas con más honestidad. La medicina empieza muchas veces por mirar bien”, explica. Elena Casado considera que, más allá de su anatomía, falta investigación sobre cómo el clítoris cambia con la edad, con la menopausia, con el parto, con algunas cirugías, con enfermedades crónicas o con tratamientos hormonales. También cuál es su papel cuando se producen algunos dolores genitales o tras un trauma obstétrico.

La primacía de la anatomía masculina es una de las razones por las que el conocimiento del clítoris ha estado lleno de prejuicios, tabúes y silencios. Pero no solo: la función de este órgano, dedicado al placer femenino, ha tenido también mucho que ver. “No hay otro órgano ni en el cuerpo de las mujeres ni en el de los hombres que exista para el placer”, apunta la sexóloga Mónica Martín, que, no obstante, describe también el clítoris como una “antena parabólica” de sensaciones que puede avisar también de picores o sequedad, y que contribuye a que la reproducción sea placentera.

La doctora Elena Casado recuerda que el placer forma parte de la salud y amplía la función sexual del clítoris a su papel “en la respuesta vascular, en la excitación, en dinámicas neuromusculares de la pelvis y en la vivencia corporal de muchas mujeres”. Más allá de la aportación al conocimiento del clítoris, el mapa en 3D ha conseguido otra cosa relevante: que sigamos hablando en voz alta de una parte del cuerpo sobre la que ha habido demasiados silencios.

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