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Pedro Vera se atreve con un catálogo de caricaturas que recuerda los momentos más bochornosos de la política española

Portada de 'Titanes del bochorno', de Pedro Vera

Guillermo Martínez

16 de mayo de 2026 22:11 h

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Rajoy, Juan Carlos I, Ayuso, Abascal, Cifuentes, Aznar, Casado, pero también Errejón, Ábalos, Pablo Iglesias y Carmen Calvo, hasta el Gobierno de España, Podemos y el periódico La Razón. Aquí no se libra nadie. Por los pinceles de Pedro Vera, dibujante de la sección “El gilipollas de la Semana” en la revista El Jueves, ha pasado lo más granado de la actualidad patria. Exacerbar los rasgos físicos del personaje es parte esencial de sus caricaturas, en las que el rostro se torna lienzo para dejar brotar un arte en ocasiones “lesivo”, según lo denomina el autor. Ahora, el retratista publica el primer tomo, dedicado a la política española, de la serie Titanes del bochorno (Astiberri, 2026), con la idea de continuar esta saga por la que también desfilarán deportistas, personajes internacionales y celebrities.

Vera, creador de los célebres personajes Ortega y Pacheco, admite que nunca pensó que pudiera armar un compendio con las cientos de obras que todas las semanas envía a la mítica revista satírica. “Fue durante un curso de verano en una universidad que uno de los asistentes me dijo que él las guardaba. Yo me imaginaba las caricaturas como si fueran cromos”, reconoce. Sin embargo, la elección que ha procurado en esta edición deja una completa recopilación de los hechos más bizarros de los últimos años en la política española.

Albert Rivera aparece hasta en cuatro ocasiones, otras tantas lo hace Abascal, al igual que Ayuso. Como todas las demás deshonrosas apariciones, sus caretos suceden a la oración latina “stulticia pejor scelere est”, que se podría traducir como “la estupidez es peor que el crimen”. En el caso de la presidenta regional, Vera precisa que es una mujer en la que “se ve claramente la caricatura, con esos ojos tan grandes, poseídos”. Asimismo, apunta que no es difícil elegir al gilipollas de la semana. “Por suerte o por desgracia, hay mucho candidato”, apuntilla. Su método de trabajo se basa en recibir desde El Jueves el nombre del personaje al que se le rendirá este particular homenaje, acompañado de algunos recortes de prensa que recogen los méritos que le han granjeado hacerse con el título. Una vez leídos, el dibujante compone la página.

Lo principal es la caricatura, magnificar aquellas características del rostro de la persona en cuestión. En ocasiones, también añade algo de significado al cuerpo. Así, tenemos a Rocío Monasterio vestida de jineta, a Ignacio González con el pijama de rayas blancas y negras de preso, a Arcadi Espada con el cuerpo de un mono tocando platillos, a Iglesias con una camiseta con la cara de Garibaldi y a Ábalos en bañador y chanclas. En ocasiones, el dibujo sale fácil al ver los rasgos más llamativos del personaje. Aquí entra en juego algo más inmaterial, difícil de explicar, incluso. “Es una forma de observar, soy capaz de saber qué es lo que más resalta. Por ejemplo, si veo que alguien tiene los ojos algo separados, mi mente lo exagera lo máximo posible”, describe el también ilustrador de Francofacts (Pasado & Presente, 2025).

Pablo Casado ha sido uno de los políticos que aparecen en este volumen que más trabajo han dado a Vera. “Me tiré todo un fin de semana para poder dar con su caricatura. A priori, se ve claro. Esos rasgos faciales, con los ojos hundidos en la frente, la cabeza cuadrada, pero me costó. Ahora ya me sale solo cada vez que lo dibujo”, expresa el retratista. Otra dificultad añadida es la “belleza objetiva”, tal y como la denomina, de ciertos personajes a caricaturizar. Le ocurrió con Pedro Sánchez, Begoña Villacís e Inés Arrimadas. “Son buenas caricaturas, pero no tan lesivas como las otras, porque son personas demasiado bellas”, sostiene.

Caricaturas de González y Aznar, por Pedro Vera

Más allá de la técnica y la dificultad que encuentra en cada uno de los personajes que se ganan el título de “gilipollas de la semana”, Vera guarda especial cariño a Zebenzuí González, concejal tinerfeño del PSOE. El edil fue destituido y suspendido de sus funciones por el alcalde de La Laguna por sus comentarios en WhatsApp. En ellos, González presumía de “follar y enchufar” a empleadas. No se trata de uno de los primeros espadas de la política nacional, pero a Vera le gusta recordarle tal y como le dibujó, enfundado en un disfraz de pene. El dibujante admite que, a veces, se vale de imágenes de disfraces cutres que encuentra en Internet para engrasar su imaginación.

No es la única ocasión en la que el autor magnifica el aparato reproductor masculino como forma de dar a entender la soberbia del gilipollas de la semana caricaturizado. Con los testículos al aire aparece un sacerdote, representante de la Conferencia Episcopal, cuando la institución culpó de sus casos de pederastia a toda la sociedad por su “silencio cómplice”.

Algo parecido sucede con el PP de Murcia tras presentarse en la manifestación por el Mar Menor pidiendo soluciones cuando llevan 25 años gobernando en la región. En este caso, López Miras, el presidente autonómico, sobresale llevando sus testículos peludos en una carretilla. Algo más peludos son los testículos de Javier Maroto, en la página siguiente, en la que apareció después de “no comerse un cagao presentándose [en las elecciones generales] por Álava y luego empadronarse en un pueblo de Segovia para pillar cargo en el Senado”.

Caricatura del rey emérito, por Pedro Vera

“Entrañable” también dice Vera que es Alberto Casero. En Titanes del bochorno, el diputado del Congreso aparece en dos ocasiones. Así le presenta el propio Vera: “El diputado del PP que se confundió en la votación de la reforma laboral, estropeando el ‘tamayazo’ que había urdido su gobierno”. Casero repite por volver a equivocarse con su voto, aunque esta vez no fue decisivo para el resultado, con el que apoyó una investigación al Gobierno de Rajoy por la Operación Cataluña.

Insultos de aquellos que no se ríen

Este profesional del dibujo admite que la política no le resulta un campo agradable de tratar. “Otra gente disfruta de ello como marrano en un charco, pero a mí me supone un esfuerzo abordar la política porque lo quiero hacer con honestidad, seriedad y rigor”, admite. Por eso, esta forma de trabajar con El Jueves es mucho más llevadera y le permite ahorrarse el tiempo de documentación previa para un dibujo. “Yo lo miro desde mi punto de vista de payaso y humorista”, afirma.

Y hace gracia, aunque no todo el mundo tiene la misma opinión. Abordar aspectos desde la crítica satírica y política a partir de la caricatura le ha granjeado numerosas reprimendas, amenazas incluidas, en sus redes sociales por parte de aquellos que no saben ver el mundo desde la ironía y el divertimento. “Antes se quedaba todo en tu nicho de lectores y, si me ponían a parir, lo hacían ellos con cartas al director de la revista. Ahora, el trabajo llega a públicos muy variopintos a través de las redes y a nada que no les guste, te increpan e insultan”, desarrolla.

La obra que comienza con estos ejemplos de política española y que continuará la saga de Titanes del bochorno se convierte así en un catálogo de políticos que día tras día hacen de las suyas. “Lo importante es que la imagen te provoque una primera carcajada, una sonrisa. Que cuando abras la página, el gepeto que he dibujado haga que te partas el culo de risa”, asegura el autor. Luego, el lector tendrá su tiempo para ver por qué ha sido merecedor de tan digno reconocimiento por los apuntes que el mismo Vera escribe alrededor del dibujo.

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