La joya del modernismo catalán que va a ser restaurada para acoger la fundación de esta célebre soprano barcelonesa

La Casa Hurtado, situada en la avenida Pedralbes de Barcelona, emerge hoy de un prolongado letargo para reclamar su lugar como icono del modernismo catalán. Este edificio centenario, que durante décadas permaneció oculto tras el velo del abandono, se prepara para una nueva etapa de esplendor bajo el amparo de la ciudad. El proyecto de rehabilitación actual tiene como objetivo primordial convertir esta joya arquitectónica en la sede oficial de la Fundació Victòria dels Àngels. La iniciativa no solo busca preservar la estructura física del inmueble, sino también rendir un tributo permanente a la célebre soprano barcelonesa. 

El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado los trabajos necesarios para adecuar el espacio a sus nuevas funciones culturales y así la antigua torre de veraneo dejará atrás su pasado residencial para transformarse en un centro vibrante dedicado a la música clásica y al legado artístico. La recuperación de este espacio representa un hito para el patrimonio de Les Corts, integrando finalmente la historia con el uso público y vecinal.

La historia de este emblema de la arquitectura catalana se remonta a los primeros años del siglo XX, específicamente al periodo comprendido entre 1904 y 1906. Fue Antonio Hurtado i Estapé, un reconocido joyero con establecimiento en la calle Portaferrissa, quien decidió encargar la obra como residencia estival. El diseño fue confiado al arquitecto Guillem Busquets i Vautravers, convirtiéndose en uno de sus primeros y más destacados proyectos profesionales. Ubicada en los números 46-48 de la avenida Pedralbes, se cree que fue la primera edificación levantada en esta vía que conduce al monasterio. La estructura, concebida como una vivienda unifamiliar aislada y rodeada de jardín, destaca por su forma trapezoidal y su torreón cuadrado. Su alineación perfecta con la acera es un detalle curioso que la distingue de otras construcciones señoriales de la zona alta.

Con el tiempo, este Bien Cultural de Interés Local se convirtió en un testimonio mudo del crecimiento urbano de Barcelona. Hoy, su restauración permite redescubrir los orígenes de un barrio que nació bajo la influencia del refinamiento modernista burgués. Desde el punto de vista estético, la Casa Hurtado es un compendio de las técnicas artesanales más representativas del movimiento modernista en Catalunya. Sus fachadas presentan un tratamiento visualmente rico y variado, donde el estuco blanco de las plantas superiores contrasta con la mampostería. En la planta baja y tramos específicos del segundo piso, la utilización de piedra irregular aporta una textura orgánica que dialoga con el entorno. El ladrillo visto se emplea magistralmente para enmarcar aberturas arquitectónicas, balcones y las balaustradas que cierran la cubierta transitable. 

No faltan los detalles de cerámica vidriada en tonos blancos y verdes, presentes en los alféizares de las ventanas y en la marquesina. El hierro forjado, elemento indispensable de la época, decora barandillas y puertas con delicados motivos florales que suavizan la robustez del edificio. Cada material fue elegido para resaltar la elegancia y la modernidad de una burguesía que buscaba distinguirse mediante el arte arquitectónico. Es, sin duda, una lección de maestría en el uso de materiales tradicionales aplicados a una estética grácil.

El interior de la finca no es menos impresionante y conserva tesoros que los restauradores están tratando con sumo cuidado y respeto institucional. Destacan especialmente los pavimentos de mosaico hidráulico, muchos de ellos con la firma de la prestigiosa Casa Escofet, que exhiben bellos motivos vegetales. Los techos, por su parte, están adornados con molduras de yeso policromado que siguen complejos patrones geométricos y botánicos de gran valor. La distribución original de las salas nobles se mantendrá para respetar la esencia de la vivienda diseñada por Busquets hace más de un siglo. 

De hecho, la intervención arquitectónica actual se plantea como un ejercicio de “desnudar” el edificio de compartimentaciones posteriores e innecesarias para ganar amplitud. El objetivo es generar espacios diáfanos y polivalentes que permitan la libre circulación de visitantes y la celebración de diversos actos culturales. Se busca un equilibrio entre la recuperación histórica de los elementos ornamentales y la necesaria funcionalidad técnica contemporánea. El respeto por la ornamentación original es el eje central de esta delicada intervención artística.

Antes de que se iniciaran las obras de rehabilitación, el estado de conservación de la Casa Hurtado era calificado de crítico por los expertos. Desocupada desde principios de la década de los noventa, la finca sufrió un proceso de degradación acelerado que amenazaba su integridad física. La aparición de grietas profundas en las fachadas, humedades por goteras persistentes y desprendimientos de elementos cerámicos encendieron todas las alarmas. Fue la Associació de Veïns de Pedralbes la que lideró durante años la lucha para que el consistorio interviniera antes de un colapso. Tras meses de intensas negociaciones y una expropiación municipal valorada en cerca de trescientos mil euros, se logró asegurar el futuro. El plan de rehabilitación permitirá reparar los daños estructurales acumulados y devolver la volumetría original a este símbolo del patrimonio local. Gracias a la presión ciudadana, la torre ha pasado de ser una ruina olvidada a una promesa cultural.

Un museo vivo

Los trabajos de adecuación tienen un plazo de ejecución previsto de unos catorce meses. Durante este tiempo, la empresa adjudicataria se encargará de realizar una restauración integral que cumpla con las estrictas exigencias de conservación. Se instalará un ascensor para garantizar la accesibilidad universal a todas las plantas, una de las modificaciones técnicas más necesarias del plan. El Ayuntamiento de Barcelona ha destacado que la Casa Hurtado no será solo un museo estático, sino un equipamiento público muy vivo. La intención es que el distrito recupere un espacio central para la convivencia ciudadana y la promoción de la música clásica. Los vecinos, que han sido piezas clave en la salvaguarda de la torre, dispondrán de salas específicas para sus reuniones y gestiones. La reapertura del edificio marcará un hito en la recuperación del patrimonio histórico de Pedralbes

La nueva sede de la Fundació Victòria dels Àngels ocupará un lugar de honor en la distribución funcional de las tres plantas del edificio. La planta baja se destinará a actividades abiertas al público, tales como conciertos de pequeño formato, audiciones y conferencias culturales. Por su parte, el primer piso albergará las salas de exposición donde se mostrará el valioso legado documental y artístico de la soprano. En este nivel también se ubicarán los espacios destinados a la administración de la fundación y las zonas de trabajo para investigadores. La segunda planta se ha proyectado específicamente para la práctica musical, contando con tres salas de ensayo equipadas con pianos. Estos espacios permitirán que músicos noveles y pequeñas agrupaciones de cámara puedan desarrollar su arte en un entorno arquitectónico único. El proyecto contempla también un camerino para los artistas y un archivo documental situado en el desván de la emblemática torre. La música volverá así a habitar estas paredes, cumpliendo un deseo largamente anhelado.