El misterio está escrito sobre papel: un museo busca ayuda para descubrir qué esconden estas cartas antiguas
La censura también dejó su rastro en las carteleras de Viena, donde las corrientes antiliberales y antidemocráticas fueron estrechando las posibilidades de expresión de los teatros. Hoy, aquellos programas de mano y carteles sirven para reconstruir una actividad cultural que llegó a disfrutar de prestigio internacional.
La Biblioteca Municipal de Viena conserva unas 250.000 piezas relacionadas con más de 300 teatros, en una colección que arranca en 1720 y alcanza la actualidad. Hasta los anuncios de una función pueden contar una historia política.
Dos instituciones abrieron sus archivos a voluntarios
Ese patrimonio forma parte de una iniciativa más amplia que la Wienbibliothek im Rathaus y el Wien Museum pusieron en marcha en 2022 mediante la plataforma crowdsourcing.wien. El proyecto invita a ciudadanos voluntarios a descifrar manuscritos históricos y convertirlos en documentos consultables por investigadores y público general. La propuesta busca abrir colecciones cuyo contenido resulta difícil de recuperar debido a las antiguas formas de escritura.
Los cuadernos de cocina también tienen sitio en esta recuperación documental, con 44 recetarios manuscritos que reúnen más de 7.700 páginas. Sus instrucciones permiten estudiar la alimentación doméstica y las costumbres culinarias desde el siglo XVIII hasta comienzos del XX.
Entre sus autores predominan las cocineras, las amas de casa y las estudiantes de economía. Una parte de esos volúmenes llegó a las colecciones vienesas mediante el legado de Franz Ruhm, cocinero conocido por su trabajo en la radio y la televisión, que vivió entre 1896 y 1966.
Las cartas recorren las transformaciones políticas de Viena
La correspondencia privada permite recorrer otros episodios de la historia de Viena, desde la expansión urbana del siglo XIX hasta las tensiones políticas anteriores a la Segunda Guerra Mundial. Entre las cartas figuran testimonios de la época en que se construyó la Ringstrasse y se celebró la Exposición Universal en el Prater. También aparecen documentos de la Primera Guerra Mundial y de la posterior etapa de la Viena Roja. Los fondos incluyen escritos de la escritora Marie von Ebner-Eschenbach, de Marianne Hainisch y de integrantes de la familia Strauss.
Una carta fechada el 13 de enero de 1920 muestra hasta qué punto los problemas domésticos podían atravesar fronteras en la Europa de posguerra. Emma Fridezko escribió desde Londres a su hermano, el escritor y crítico Karl Kraus, para comunicarle el envío de alimentos destinados a aliviar las dificultades de Viena.
El paquete contenía pastel, sardinas, chocolate y galletas, junto con extracto de carne Bovril y un preparado de malta. Pesaba alrededor de cinco kilos, pero jamás llegó. Kraus dejó sobre la carta una anotación escueta, “no recibida”. El episodio pertenece a una época de inflación, racionamiento y escasez.
La Wienbibliothek conserva más de 200.000 piezas de correspondencia acumuladas a lo largo de cinco siglos, aunque solo una parte ha llegado hasta ahora a la consulta digital. La plataforma permite acceder a más de 40.000 cartas de distintos periodos comprendidos entre 1850 y 1934. Entre los conjuntos incorporados figuran manuscritos de 1914 a 1919 y de 1920 a 1934.
Leerlos exige enfrentarse a la escritura Kurrent, una antigua cursiva alemana, y en ocasiones a textos manuscritos en latín. Reconocer las letras constituye apenas el comienzo del trabajo.
Unas 2.000 personas colaboran con la digitalización
La participación ciudadana ha reunido alrededor de 2.000 personas registradas, de las cuales varios centenares colaboran activamente en la lectura y comprobación de documentos. Algunos participantes, denominados por la biblioteca Power-User, acumulan miles de transcripciones y verificaciones.
Alexandra Egger, responsable de digitalización de la institución, vincula esta labor con la apertura de conocimientos antes reservados a un grupo reducido de especialistas. Las aportaciones necesitan varias confirmaciones independientes antes de incorporarse a la biblioteca digital, donde podrán buscarse por su contenido.
Dos veces al año, el llamado Crowdsourcing Café reúne presencialmente a los colaboradores en el Ayuntamiento de Viena, dando también una dimensión social a una tarea que habitualmente realizan ante una pantalla.