La amarga espera de Mori, la perra que deambulaba por la calle y que busca una familia
Abandonados, deambulando por la calle y sin nada de comida que echarse a la boca. Esa es la situación a la que se ven abocados decenas de perros en nuestro país. Hay peludos que se vuelven invisibles, pero otros sobreviven milagrosamente gracias a la llamada de un vecino y al trabajo de las protectoras y otras organizaciones dedicadas al rescate y al cuidado de animales.
En esa situación encontraron a Mori y su madre. Ambas fueron vistas por la calle, soportando el frío y la falta de comida, aunque, por suerte, recalaron en El Refugio - Escuela Marlene, una organización dedicada al rescate, los cuidados y adopción de perros abandonados o maltratados en Sevilla.
El tiempo que pasó en la calle hizo mella en Mori. “Cuando llegó al refugio estaba insegura y desconfiada, como quien no ha tenido mucha suerte”, cuentan los responsables de esta ONG a través de redes sociales, una herramienta que utilizan para darle visibilidad a su caso y que así no caiga en el olvido.
No quieren que la peluda pase más tiempo en el chenil y guardan la esperanza de que alguna familia se interese por ella. Su madre sí que ha tenido esa suerte y ahora Mori se ha quedado sola, una separación que hace más amarga su espera, aunque confían en que también tenga un final feliz.
En busca del hogar que nunca tuvo
Mori nada tiene que ver con esa peluda a la que rescataron por la calle. El tiempo, el cuidado y el cariño han hecho su trabajo. “Es una perrita serena, cercana y extremadamente afectuosa. Disfruta del contacto humano y busca compañía, demostrando cada día lo mucho que ha avanzado”, celebran sus cuidadores.
El personal de El Refugio - Escuela Marlene cree que Mori preparada para empezar una nueva etapa junto a una familia, alguien que esté dispuesto a asumir una adopción responsable, sabiendo las obligaciones y los gastos que conlleva la adopción de un perro. No quieren que la peluda salga para volver a sus instalaciones en poco tiempo.
Ellos confían en que aparezca esa familia que tanto espera y que “le regale el hogar que nunca tuvo”. Actualmente, Mori tiene dos años y tiene un tamaño mediano. Está en Sevilla, pero puede viajar si en el destino le aguarda una persona que le vaya a cuidar como se merece.
Además de la adopción, desde este refugio también están abiertos a una acogida que la saque temporalmente de sus instalaciones. En todo caso, las personas interesadas tienen que escribir un mensaje al correo electrónico que aparece en sus redes sociales y en la página web.