Un concurso de belleza de camellos en Omán expulsa a veinte animales tras detectar bótox, rellenos e implantes prohibidos
Los animales usados en concursos de cría pueden convertirse en símbolo de riqueza y prestigio cuando un sector social los valora por su aspecto físico. Los dromedarios y camellos entran en ese grupo en varios países de Oriente Medio, donde criadores y familias influyentes los presentan en certámenes que premian rasgos concretos del animal.
El reconocimiento que otorgan esos premios puede elevar el precio de un ejemplar y aumentar el prestigio del propietario dentro de círculos de cría. Esa presión por destacar empuja a algunos participantes a manipular el aspecto de los animales. El resultado aparece cuando los organizadores detectan alteraciones y deben intervenir.
Los organizadores del festival de Al Musanaa expulsaron a veinte ejemplares
Veinte camellos quedaron fuera del Camel Beauty Show Festival de 2026 en Al Musanaa, Omán, después de que inspectores veterinarios detectaran manipulaciones en su apariencia. Según informaron Vice y Forbes, los controles previos a la competición revelaron tratamientos estéticos aplicados a varios ejemplares. Los animales afectados no pudieron competir y sus propietarios quedaron expuestos a sanciones por alterar el aspecto natural exigido en el certamen.
Los concursos de belleza de camellos se rigen por criterios concretos relacionados con la apariencia del animal. Los jueces observan el brillo y el color del pelaje, además de la forma del cuello y de la cabeza. También examinan los labios, las pestañas y la forma de la joroba.
Según Forbes, estas competiciones atraen turistas, inversores y criadores con larga tradición familiar. Los premios en metálico pueden elevar el valor comercial de los ejemplares ganadores y mejorar la reputación de sus propietarios dentro de esas redes de cría.
Los veterinarios alertan de daños graves
Los veterinarios han advertido que las intervenciones estéticas en animales pueden provocar consecuencias médicas graves. Inyecciones o implantes aplicados sin necesidad clínica pueden causar dolor intenso y procesos infecciosos. Los especialistas también mencionan inflamaciones prolongadas, daños en tejidos y hematomas que tardan semanas en desaparecer. En algunos casos se forman abscesos capaces de poner en riesgo la vida del animal. Estas complicaciones explican la vigilancia creciente en los concursos de belleza animal.
Los inspectores que revisaron los camellos en Omán encontraron diversas sustancias empleadas para modificar el aspecto del rostro y del cuerpo. Algunos animales recibieron ácido hialurónico en los labios con el objetivo de aumentar su volumen. Otros presentaban rellenos dérmicos y silicona colocada en la nariz o en la cara. Los informes también mencionan aplicaciones de bótox para alterar la expresión del rostro. En ciertos casos se detectó cera de silicona utilizada para inflar la joroba y mejorar la postura del animal ante los jueces.
Arabia Saudí ya vivió expulsiones masivas por prácticas similares en ediciones anteriores
El caso de Omán encaja en una serie de episodios parecidos registrados en concursos de la región. En Arabia Saudí, el festival King Abdulaziz Camel Festival ha afrontado polémicas similares durante los últimos años. En 2018, los organizadores expulsaron a doce camellos por haber recibido inyecciones de bótox aplicadas por criadores de caballos.
Tres años después, en 2021, cuarenta animales quedaron bajo sospecha por intervenciones destinadas a alargar la nariz. Según una declaración citada por The Guardian y difundida por la Saudi Press Agency, los responsables del festival afirmaron que “el club está decidido a detener todos los actos de manipulación y engaño en el embellecimiento de los camellos”.
Las organizaciones de defensa animal mantienen sus duras críticas contra estas intervenciones. Jason Baker, vicepresidente sénior de PETA Asia, explicó en declaraciones a News24 que “someter a cualquier animal a procedimientos cosméticos es una crueldad extrema”. Baker añadió que operaciones como cortar orejas, retirar uñas o inyectar rellenos convierten a los animales en herramientas de competición humana.
La crítica apunta al mismo punto que señalan muchos veterinarios. Los camellos no obtienen ningún beneficio de estas alteraciones y soportan los riesgos médicos derivados de tratamientos aplicados para ganar premios.