El calor altera el cerebro: la preocupante relación entre las temperaturas récord y el aumento de casos de violencia

Imagen de archivo de un termómetro en Sevilla que marca 40º.

Andrea Blez

23 de junio de 2026 16:46 h

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El inicio del verano de forma oficial el pasado 21 de junio ha coincidido con la llegada de la primera ola de calor, que en España deja temperaturas por encima de los 40 grados en gran parte del país, incluso en lugares en los que no son habituales estos valores, y con noches tropicales que hacen difícil conciliar el sueño.

Pero más allá de las dificultades para dormir, el calor intenso también es un riesgo para la salud por peligros como la deshidratación severa, el llamado golpe de calor o el agotamiento, además de que puede afectar a afecciones crónicas preexistentes como enfermedades cardiovasculares, respiratorias o dermatológicas. Y también tiene incidencia en los casos de violencia.

Son varios los estudios que señalan la relación entre calor y criminalidad. Uno de ellos, el realizado por científicos españoles y publicado en la revista 'Science of The Total Environment' en 2018, en el que llegaron a la conclusión de que los casos de violencia en el ámbito familiar aumentaron “de forma significativa”: un incremento de 10 grados en la temperatura media se asoció en el corto plazo a un aumento del 9% del riesgo de delitos violentos.

En concreto en este estudio, en el que se analizaron las llamadas al teléfono de Violencia de género en la Comunidad de Madrid ente 2008 y 2016, se detectó un aumento de la violencia ya desde el día después del comienzo de una ola de calor y con un incremento de las llamadas desde los cinco días, manifestándose con un breve retraso, pero con la conclusión de que están asociadas a ese incremento.

“Las altas temperaturas aumentan los ritmos de agresividad”

En la misma línea se expresa también la psicóloga sanitaria Mercedes Bermejo, que apunta a que “las altas temperaturas aceleran mucho los ritmos de agresividad, también el cansancio”, siendo esto especialmente relevante en una sociedad en la que se descansa menos por el ritmo y el abuso de pantallas y que “el calor provoca unos desajustes a nivel fisiológico que generan efecto en las emociones y las interacciones familiares”.

De aquí que, según la experta, haya “más conflictos intrafamiliares” y genere “mayores niveles de violencia” al ser el calor un estresor ambiental, y también se reciban más casos en urgencias por “conflictos que se producen desde el punto de vista de la familia”.

Aquí aparecen también el riesgo de las noches tropicales, es decir, aquellas que alcanzan temperaturas por encima de los 20 grados, porque impiden “un sueño reparador” y eso evita que las personas puedan “estar activas y responsivas con las necesidades del día a día”, también sucediendo esto con jornadas diurnas por encima de 30 grados. Para Bermejo, esto conlleva “un mayor riesgo de que estemos más irascibles y con más riesgo de violencia”.

Esto se debe también al hecho de que afecta a nivel inmunológico, porque se producen “una serie de desajustes en nuestra biología” que hace que estemos “mucho más tensos, más activados, y a su vez más enfadados, menos relajados, menos receptivos, para afrontar el día a día”.

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