La primera excavación en la Villa de Bruto revela una piscina de 20 metros y nuevos jardines monumentales

La primera campaña arqueológica dirigida por la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en la Villa de Bruto, situada a apenas 30 kilómetros de Roma, ha confirmado el enorme potencial científico de uno de los complejos residenciales romanos más monumentales y menos estudiados de la antigua ciudad de Tívoli. Los trabajos han permitido verificar sobre el terreno varias hipótesis planteadas previamente mediante georradar y descubrir nuevos datos sobre la arquitectura y el paisaje de esta lujosa residencia aristocrática.

Uno de los descubrimientos más relevantes ha sido la confirmación de la existencia de una gran piscina circular monumental de aproximadamente 20 metros de diámetro. La estructura, detectada inicialmente gracias a técnicas de prospección geofísica, conserva una profundidad cercana a 1,95 metros y mantiene un revestimiento hidráulico rematado por un enlucido de color azul.

Una residencia concebida para impresionar

Los investigadores sostienen que la piscina no era un elemento aislado, sino que formaba parte de una escenografía cuidadosamente pensada. Su ubicación frente a una gran fachada monumental sugiere que fue diseñada para combinar agua, arquitectura y perspectivas visuales con el objetivo de reforzar el carácter representativo de la residencia y exhibir el poder de las élites romanas que la habitaron.

La intervención también ha permitido identificar un espacio ajardinado organizado mediante pórticos, además de recuperar varias macetas conservadas in situ que servían para delimitar y decorar estas zonas verdes. Estos hallazgos ayudan a reconstruir cómo eran los jardines de la villa y confirman su importancia como lugares destinados tanto al ocio como a la representación social. Según destaca la UPO, los resultados permiten comprender mejor “la configuración paisajística de la villa y el papel de los jardines como espacios de ocio, representación social y exhibición del poder de las élites romanas”.

Antes de iniciar la excavación, el equipo realizó una completa documentación del yacimiento mediante una combinación de georradar, escáner láser terrestre, fotogrametría aérea y terrestre, topografía, dibujo arqueológico y sistemas de información geográfica. Gracias a esta metodología fue posible localizar estructuras enterradas y elaborar un modelo tridimensional del sector sur del complejo antes de intervenir sobre el terreno. El método, desarrollado por el investigador de la UPO Juan José Algaba Torrealba junto a otros especialistas, ha sido publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports y es la primera documentación digital integral de una villa aristocrática de ocio de Tívoli.

Un complejo construido durante varias etapas

La investigación también ha permitido confirmar que la Villa de Bruto atravesó varias fases constructivas. El núcleo original, levantado durante la época republicana, se asentaba sobre una gran plataforma reforzada mediante muros de contención y contrafuertes. Más tarde, el complejo fue ampliado con terrazas, galerías abovedadas y nuevas subestructuras que transformaron por completo la ladera sobre la que se construyó.

La investigacion ha permitido también localizar el trazado del acueducto Anio Vetus, una infraestructura anterior a la propia villa cuya relación con las diferentes fases de construcción aunque todavía deberá aclararse en futuras investigaciones. Hasta el momento, los arqueólogos han estudiado alrededor de 27.000 metros cuadrados de un conjunto que, en su momento de mayor esplendor, pudo superar los 40.000 metros cuadrados.

Los resultados de esta primera campaña del Brutus Villa Project destacan el valor de combinar la excavación arqueológica tradicional con las tecnologías digitales no invasivas, una estrategia que ha permitido obtener nuevos datos sobre la evolución de la Villa de Bruto y también proponer un modelo de trabajo aplicable al estudio de otros grandes complejos arqueológicos del mundo romano.