El S.S. United States será hundido tras décadas de abandono para convertirse en un refugio marino gigantesco

Una barcaza militar de los años 80 fue el primer buque hundido adrede en aguas de Florida con fines ecológicos. Aquella maniobra, que en su momento se consideró experimental, abrió el camino a un modelo hoy completamente consolidado. Desde entonces, decenas de estructuras metálicas han acabado en el fondo del mar para favorecer la biodiversidad marina y atraer visitantes a las profundidades. Esa práctica se prepara ahora para alcanzar su mayor escala con el SS United States.

El SS United States se prepara para una caída controlada al lecho marino

El enorme transatlántico, anclado desde abril en la bahía de Mobile, será sumergido en noviembre de 2025 frente a la costa de Okaloosa, en el Golfo de México. Se convertirá en el arrecife artificial más grande del planeta dentro de una red de más de 500 arrecifes artificiales que rodean la región. La operación se ha diseñado con sumo cuidado, tanto para proteger el entorno marino como para garantizar un resultado controlado.

El responsable del hundimiento es Tim Mullane, veterano de la Marina estadounidense y fundador de Coleen Marine, una empresa especializada en convertir buques retirados en refugios submarinos para la fauna marina. Su equipo, compuesto por 30 personas, lleva meses trabajando en la limpieza y preparación del casco.

La descontaminación incluye la extracción de más de un centenar de tanques de combustible, la retirada de cables eléctricos, pinturas antiguas y componentes químicos que podrían dañar el ecosistema. Mullane ha explicado a Associated Press que, para lograr una estructura segura, el casco del barco quedará compuesto únicamente por acero y aluminio. El plan contempla perforar aberturas estratégicas para controlar el hundimiento y asegurar que el barco descienda de forma vertical y estable.

La maniobra debe ejecutarse en menos de 45 minutos. Ese es el margen que los ingenieros han previsto para que el SS United States alcance una profundidad de 54 metros, sin girarse ni perder el eje. Para evitar contratiempos como el ocurrido en 2002 con el Spiegel Grove, que casi volcó durante la maniobra, se están empleando simulaciones digitales que permiten anticipar cómo responderá la estructura en tiempo real. Los datos se ajustan a diario, en función del viento, las corrientes y las condiciones de marea.

Otros condados intentan arrebatarle a Okaloosa el proyecto por su valor turístico

Okaloosa no es ajena a este tipo de operaciones. El condado ya ha invertido grandes sumas en otros proyectos submarinos. Esta vez ha pagado un millón de dólares por el buque, con el objetivo de posicionarse como referente del ecoturismo costero en Florida. El administrador de recursos costeros del condado, Alex Fogg, explicó al medio AP que se espera un impacto económico directo para negocios locales como escuelas de buceo, empresas de alquiler de embarcaciones y hoteles.

Fogg también reconoció que el hundimiento ha provocado divisiones. Un grupo de conservación con sede en Nueva York ha interpuesto una demanda ante el tribunal federal de Pensacola para intentar frenar el proyecto. Consideran que el buque tiene un valor histórico que debería preservarse en tierra. En caso de que la operación fuera bloqueada, las autoridades de Okaloosa sostienen que el barco acabaría desguazado, algo que eliminaría cualquier posibilidad de uso público o turístico.

Ese riesgo ha hecho que otros condados de Florida presenten propuestas para quedarse con el barco. Bay, por ejemplo, ha ofrecido tres millones de dólares para atraer el hundimiento a la zona de Panama City Beach. Escambia, en cambio, ha planteado una cifra menor. A pesar del interés, todo apunta a que será Okaloosa quien acabe recibiendo el buque en sus aguas. La fecha definitiva del hundimiento, si no hay obstáculos legales, se mantiene para finales de este mismo año.

El barco que fue un icono de la Guerra Fría cerrará su historia en el fondo del mar

El SS United States fue construido en los años 50 en los astilleros de Newport News, con una financiación parcial del Gobierno estadounidense. Se diseñó como un transatlántico rápido y robusto, capaz de transportar tropas en caso de conflicto. Su récord de velocidad cruzando el Atlántico, logrado en 1952, todavía no ha sido superado por ningún otro barco de pasajeros.

Aunque nunca se utilizó en operaciones militares, se convirtió en un emblema naval durante la Guerra Fría. Transportó a miles de viajeros hasta que, en 1969, dejó de operar debido al auge de la aviación comercial.

Durante casi tres décadas permaneció amarrado en Filadelfia, oxidándose a la vista de todos. Hubo intentos de convertirlo en hotel o museo, pero nunca llegaron a concretarse. En marzo de 2025 fue remolcado hacia Alabama para iniciar su transformación definitiva. Ahora, todo está listo para que ese coloso de 301 metros inicie su última travesía hacia el fondo del mar.