Sale a la venta un libro de mapas que perteneció a María I de Inglaterra y pasó siglos olvidado en la biblioteca privada

La pérdida de Calais supuso el último revés para María I de Inglaterra, conocida como Bloody Mary (María la Sanguinaria) por perseguir con saña a los protestantes, considerados herejes en su intento por restaurar el catolicismo en el reino. La ciudad francesa era uno de los territorios que la corona británica aspiraba a recuperar, en su pretensión de expandirse y de vivir una época dorada. 

No era el único, porque también había interés en otros territorios del Canal de la Mancha, piezas indispensables en un puzzle donde María Tudor también ambicionaba Gales, Escocia e Irlanda. Y sus deseos quedaron reflejados en varios mapas individuales, recogidos en un libro inédito para la época y que ahora sale a la venta en la Feria Internacional del Libro Antiguo de Nueva York.

Incipiente idea de un dominio británico

La obra en cuestión es Polydori Vergilii Urbinatis Anglicae Historiae Libri Vigintiseptem, donde se incluyen cuatro mapas manuscritos únicos, creados para la reina María I de Inglaterra en 1558. Se trata de la primera vez que se representaban juntos los territorios reclamados por la corona inglesa: Inglaterra y Gales, Escocia, Irlanda y las posesiones del Canal de la Mancha

“Por sí solos, cada mapa tiene una importancia cartográfica excepcional: aquí encontramos el primer mapa independiente de Escocia, el primer mapa independiente propiamente dicho de Irlanda y uno de los primeros mapas independientes de Inglaterra y Gales”, subrayan desde Barry Lawrence Ruderman Antique Maps, la galería que ha recuperado este libro y que ahora lo saca a subasta. 

Los mapas, combinados con el texto de Virgilio, no son simples representaciones, sino que ofrecen una representación visual contemporánea del reino que María I de Inglaterra aspiraba a gobernar.

“Al presentar cada territorio como un sujeto individual en lugar de partes de un todo unificado, sugieren la incipiente idea de un dominio británico gradual y en expansión, que presagia el Imperio”, siguen los especialistas que han examinado el manuscrito. 

Una forma de conocerse a sí mismo antes de lanzarse definitivamente a la conquista del exterior, como pasaría posteriormente durante la época isabelina, periodo que se conoce durante el gobierno de Isabel I, su hermanastra e hija del matrimonio entre Enrique VIII y Ana Bolena.

Así, el texto y los mapas ofrecen “una perspectiva sin precedentes sobre cómo la primera reina reinante de Inglaterra comprendía sus dominios en 1558, justo en el umbral del surgimiento de su reino como potencia mundial y en el último año de su papel como líder del mismo”.

“La conjunción de procedencia real, cartografía innovadora y narrativa histórica nacional convierte a esta obra en una reliquia de importancia fundamental para la identidad británica”, destacan desde Barry Lawrence Ruderman Antique Maps. 

Un libro perdido 

De acuerdo con esta galería, la procedencia más probable del libro es que pasó de la reina a Anne Rede, dama de la monarca. Esta lo transmitió a Sir John Fortescue de Salden, en cuya familia permaneció hasta mediados del siglo XVIII, cuando pasó a manos de familias ilustres como Turvile o Constable-Maxwell. El libro permaneció en Bosworth hasta la actualidad.

Al manuscrito no le falta detalle. La encuadernación está elaborada minuciosamente y en la tapa se muestra el escudo de armas de la reina, la primera mujer que ocupó el trono de Inglaterra. La primera de muchas, aunque vinieron después.