Más de un siglo buscándolo: la historia del cuadro que fue robado en 1990 y que sigue sin aparecer

No hablamos de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci, robada en el museo del Louvre en 1911 y devuelta dos años después. Tampoco de La Natividad con San Francisco y San Lorenzo, cuadro de Caravaggio robado en el Oratorio de San Lorenzo de Palermo en 1969 y cuya desaparición se ha vinculado siempre a la mafia italiana. En este caso, nos referimos a La tormenta en el mar de Galilea, que fue sustraída del Museo Isabella Stewart Gardner de Boston en 1990.

Pintada hacia el año 1633, esta obra es única dentro de la trayectoria pictórica del holandés Rembrandt, uno de los maestros barrocos de la pintura y el grabado. De los aproximadamente 300 óleos, 300 grabados y 100 dibujos que hizo, nos encontramos ante el único paisaje marino que el artista más importante de Países Bajos pintó en su vida. 

La obra representa a los discípulos de Jesús intentando que no se hunda la barca en la que viajan. Están en plena tormenta, y las olas golpean la embarcación, dejando en las caras de los protagonistas signos de preocupación. Jesucristo es el único que aparece calmado, anticipando el milagro con el que dominará las aguas. Si nos fijamos bien, también aparece una figura mirándonos: ese es Rembrandt, que se autorretrató en este escenario.

El cuadro pertenece al período inicial de la obra de Rembrandt. Con 29 años, el artista se trasladó de su estudio situado en la ciudad holandesa de Leiden a Ámsterdam. Además de los retratos de la nobleza, con los que empezó a recibir importantes honorarios, el artista holandés también se interesó por plasmar motivos religiosos, como podemos ver en este caso. 

Historia de un robo

El primer propietario conocido de la pintura fue Tymen Jacobsz Hinloopen, un destacado comerciante holandés, que la adquirió en 1644. El lienzo pasó por varias manos antes de llegar a Henry Francis Pelham-Clinton-Hope, que la vendió en 1898 a unos comerciantes de arte. Ese año, el historiador Bernard Berenson negoció su compra para el museo Isabella Stewart Gardner de Boston

En el museo de la ciudad estadounidense, la pintura de Rembrandt se unió a obras maestras como uno de sus autorretratos, donde permaneció hasta su robo. Todo ocurrió en la madrugada del 18 de marzo de 1900, cuando unos ladrones vestidos de policía irrumpieron en la pinacoteca y se llevaron un total de 13 cuadros. Estos cortaron los lienzos de los marcos y salieron de allí con el tesoro bajo el brazo sin dejar rastro.

Un siglo después, la obra de Rembrandt y el resto de cuadros robados siguen sin aparecer, y el museo todavía ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por cualquier tipo de información que pueda conducir a la recuperación de los mismos. Asimismo, los marcos vacíos en el Isabella Stewart Gardner recuerdan lo que ocurrió en su interior hace ya 126 años.