En la cultura sueca existe un término que describe a aquellas personas que, sin intención, siempre llegan tarde: el tidsoptimist. Este concepto se traduce como “optimista del tiempo” y hace referencia a quienes subestiman el tiempo necesario para realizar una tarea y, al mismo tiempo, sobreestiman el tiempo disponible para llevarla a cabo. Aunque pueda parecer una simple cuestión de falta de organización, la ciencia ha demostrado que este comportamiento está profundamente arraigado en la forma en que nuestro cerebro percibe y gestiona el tiempo.
La percepción del tiempo es una función cognitiva compleja que está influenciada por múltiples factores, incluyendo la atención, la memoria de trabajo y el contexto emocional. Investigaciones han mostrado que cuando una persona realiza tareas cognitivas exigentes, tiende a subestimar la duración de los intervalos de tiempo. Un estudio publicado en Nature Scientific Reports reveló que, al aumentar la carga cognitiva, los participantes percibían el paso del tiempo como más rápido, lo que podría explicar por qué, al realizar múltiples actividades simultáneamente, se llega tarde a las citas.
Además, la tendencia a sobreestimar el tiempo disponible se relaciona con el el sesgo de planificación (planning fallacy), un fenómeno psicológico identificado por Kahneman y Tversky en 1979. Este sesgo lleva a las personas a subestimar el tiempo necesario para completar una tarea, incluso cuando tienen experiencia previa que indica lo contrario.
Aunque el tidsoptimist puede ser percibido como una persona entusiasta y llena de energía, este comportamiento tiene implicaciones prácticas. La constante subestimación del tiempo puede generar estrés, ansiedad y afectar las relaciones interpersonales. Además, la falta de conciencia sobre este patrón puede dificultar la implementación de estrategias efectivas para mejorar la gestión del tiempo.
¿Cómo contrarrestar el ‘tidsoptimism’?
Para aquellos que reconocen en sí mismos este patrón de comportamiento, existen enfoques basados en la evidencia científica que pueden ayudar a mejorar la percepción del tiempo:
- Uso de temporizadores: Establecer alarmas o temporizadores para recordar el paso del tiempo puede ayudar a ajustar las expectativas y evitar la sobreestimación del tiempo disponible.
- Desglosar tareas: Dividir las actividades en pasos más pequeños y estimar el tiempo necesario para cada uno puede proporcionar una visión más realista del tiempo requerido.
- Revisión retrospectiva: Reflexionar sobre experiencias pasadas y comparar las estimaciones con la realidad puede ayudar a ajustar futuras previsiones de tiempo.
- Entrenamiento en conciencia temporal: Practicar ejercicios que mejoren la conciencia del paso del tiempo, como estimar duraciones sin mirar el reloj, puede fortalecer la percepción temporal.
El tidsoptimist no es simplemente una persona desorganizada, sino alguien cuyo cerebro interpreta el tiempo de manera diferente. Comprender los mecanismos cognitivos detrás de este fenómeno y aplicar estrategias basadas en la evidencia puede ayudar a mejorar la gestión del tiempo y reducir el estrés asociado.