El ciberataque a los frigoríficos forzó una evacuación de emergencia en el banco de sangre francés
La campaña de sabotajes contra cámaras frigoríficas registrado el lunes afectó también a la infraestructura sanitaria. El Establecimiento Francés de Sangre (EFS), el operador público encargado de las transfusiones en Francia, ha confirmado que un ciberataque manipuló la temperatura de sus congeladores y obligó a una evacuación de emergenia para no perder la sangre y el plasma almacenados. Al igual que en los incidentes contra los supermercados de múltiples países europeos y las bases militares estadounidenses, alguien accedió a sistemas de gestión de la temperatura y forzó la descongelación.
“Los sistemas de vigilancia y de alarma del EFS han permitido identificar rápidamente estas anomalías y tomar las medidas necesarias para que ninguna muestra o producto sanguíneo se vea alterado”, ha afirmado el organismo en un comunicado. Una vez detectada la intrusión durante la noche del lunes, los operarios retomaron el control de parte de las máquinas, desconectaron el resto y movieron la sangre de forma preventiva a otras instalaciones.
“No se ha identificado ningún impacto sanitario y no hay que declarar ninguna pérdida de productos sanguíneos”, asegura la entidad. El EFS es una pieza crítica del sistema de salud francés: cuenta con 10.000 trabajadores y suministra sangre, plasma y plaquetas a más de 1.900 hospitales de todo el país, donde atiende a más de un millón de pacientes al año. Tras el suceso, el organismo ha movilizado a sus equipos junto al Ministerio de Sanidad y los equipos de ciberseguridad franceses, además de reforzar la vigilancia de las temperaturas en todos sus centros.
El EFS puntualiza en su nota que no fue el blanco directo de la operación, ya que la brecha se produjo en la herramienta de gestión instalada por su proveedor de frío. Según ha revelado varios medios galos, la empresa subcontratada es Coolworld. En un comunicado difundido este miércoles sin mencionar al banco de sangre, la compañía ha afirmado que “la vulnerabilidad mencionada actualmente en los medios concierne a un componente suministrado por un proveedor externo y no controlado directamente por Coolworld”, y ha añadido que “solo un número limitado de unidades” resultó afectado antes de que sus técnicos aplicasen medidas para contener el incidente.
Misteriosos ataques a las cámaras de frío
El sabotaje contra las reservas de plasma se produjo de forma simultánea a la oleada de ataques que esta semana ha inutilizado las cámaras de frío de supermercados en once países europeos. El lunes registraron incidencias establecimientos de Bélgica, Estonia, Finlandia, Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos y Suecia, a los que el martes se sumaron comercios de Alemania, Italia, el Reino Unido y Rumanía.
Esta sucesión de ataques llega pocas semanas después de un primer golpe en octubre contra entre 400 y 700 supermercados en Francia bajo el mismo método, que dejó pérdidas de entre decenas de miles y 130.000 euros por tienda en comida desechada. Asimismo, Estados Unidos ha reabierto la investigación sobre una serie de fallos registrados en agosto en las cámaras frigoríficas de los economatos de al menos seis bases militares en su territorio, que obligaron a tirar miles de kilos de alimentos. Aunque en un primer momento se atribuyó a una avería, el Pentágono y la División de Investigación Criminal del Ejército trabajan ya con las autoridades francesas ante la sospecha de que ambos episodios formen parte de una misma campaña.
La extensión de los ataques ha activado las alertas en Bruselas. El portavoz de la Comisión Europea, Thomas Regnier, ha confirmado contactos urgentes con las autoridades nacionales para articular una respuesta conjunta. “Estos no son incidentes aislados y, por supuesto, tenemos que ser colectivamente resilientes y estar preparados para este tipo de incidentes cibernéticos”, ha declarado.
A la espera de que concluyan las pesquisas sobre lo ocurrido en el banco de sangre francés, las investigaciones sobre la oleada de octubre en Francia apuntaron a vulnerabilidades conocidas desde hace más de un año y a descuidos de seguridad. El fabricante de los equipos saboteados entonces, Danfoss, detectó un agujero en su software y lanzó parches correctivos en marzo y agosto de 2025, pero muchas de las máquinas afectadas habían superado su ciclo de soporte y habían dejado de recibir actualizaciones. Los investigadores comprobaron después que numerosos establecimientos mantenían los paneles de control de sus congeladores abiertos a Internet o con contraseñas débiles y predefinidas.
Por el momento ningún grupo ha reivindicado los ataques y las motivaciones siguen sin esclarecerse. “Lo que se está analizando es si esto es una gamberrada o si puede haber algo más serio detrás”, explicaba este martes a elDiario.es Josep Albors, director de Investigación de la firma de ciberseguridad ESET. Los especialistas contemplan varias vías, desde una maniobra de extorsión económica para exigir pagos a cambio (un extremo del que todavía no hay pruebas que se haya producido) hasta la intervención de grupos hacktivistas o comandos “apoyado por estados”.