IA, ciberseguridad y conectividad: cómo el Mobile World Congress ha dejado de ser una feria de móviles
El Mobile World Congress (MWC) ha cumplido este año su vigésima edición celebrándose en Barcelona. Pero no es solo la efeméride la que invita a mirar hacia atrás y analizar cómo ha cambiado la feria en estas dos décadas. También es la propia realidad del evento. Son las declaraciones de los ejecutivos y de los representantes políticos, o las exhibiciones a las que las compañías deciden conceder un papel central. Es un cambio que llevaba años gestándose, pero que en este 2026 ha visto su punto de inflexión.
La mayor tensión global en décadas, las políticas de rearme, un mundo que ha normalizado el conflicto y una guerra que ha comenzado el mismo fin de semana que arrancaba la feria han producido un Mobile World Congress diferente. Un encuentro que ya no habla de la tecnología para conectar al mundo, sino de cómo protegerla ante sus enemigos.
El MWC no es realmente una feria de móviles, sino de conectividad. Hace 20 años la clave de la conectividad eran los nuevos teléfonos inteligentes que prometían cambiarlo todo. Hoy, las presentaciones de nuevos dispositivos se mantienen, pero las tecnologías que centran los debates son otras. Son la ciberseguridad, la protección de infraestructuras críticas, los drones o los sistemas de conexión por satélite que permiten mantener las redes en caso de que las instalaciones en tierra no estén disponibles por algún motivo.
Las palabras que están en todos los discursos han sido “soberanía” y “resiliencia”. Es decir, operar tecnologías propias sin depender de nadie y capaces de resistir “perturbaciones” o “situaciones adversas”. Conceptos que antes se trataban en los pabellones secundarios donde se colocaban las empresas de defensa, pero que este 2026 han calado en toda la feria.
“Tecnología dual”
No hay que rebuscar para hallar ejemplos de todo esto. En el punto de mayor afluencia del pabellón 3, el centro neurálgico del MWC, suele colocarse el stand de Telefónica. La exhibición más visitada de la compañía este año se denominaba “Mission-Critical Dome”. Un conjunto de tecnologías para “desplegar una burbuja táctica”, explica Jesús Abraham, responsable de innovación en Defensa de Telefónica.
“Cuando sucede una catástrofe natural, lo primero que debemos hacer es tener una conciencia situacional. Si la electricidad, las comunicaciones o la red caen, tenemos que devolver la conectividad a la zona afectada. Para eso necesitamos hiperconectividad, ciberseguridad y seguridad la infraestructura y para los dispositivos que se conectan a esa infraestructura”, detalla Abraham, oficial en reserva de la Armada.
“También necesitamos una serie de servicios de misión crítica que permita a los operativos desplegados en la zona poder cumplir con sus cometidos. Servicios como un sistema de mando y control único para que toda la información que se recoge en los niveles estratégico, operacional y táctico pueda ser compartido en tiempo real”, continúa.
Aunque Abraham utiliza el contexto de una emergencia natural, Telefónica reconoce que se trata de una “tecnología dual”. Es decir, que se puede usar también con fines militares. Su primer despliegue será precisamente ese, según ha comunicado la compañía este miércoles, con un acuerdo con el Ministerio de Defensa y con la OTAN para comenzar la fase de pruebas de estas burbujas con las Fuerzas Armadas.
Enfrente del stand de Telefónica se sitúa otro de los más grandes de la feria, el de Deutsche Telekom, la mayor teleco europea por ingresos y capitalización bursátil. “¿En quién puedes confiar? Todo se utiliza como un arma. Y si te vuelves dependiente de alguien, ya sabes, podría aprovecharse de ello”, dijo su CEO, Tim Höttges, durante uno de los principales paneles del evento, en el que compartía escenario con Marc Murtra, su homólogo de Telefónica.
Un poco más adelante se colocaba otro stand aún mayor, el de China Mobile. La teleco con la mayor base de clientes del mundo tenía una exposición de robots camareros en el punto de más visible de su apartado, pero la mayoría del espacio se lo dedicaba a un recorrido sobre cómo su tecnología puede usarse en toda la operatividad de drones, tanto aéreos como terrestres y submarinos.
“Detección e identificación de objetivos bajos, lentos y pequeños” gracias al 5G-Avanzado, prometía la compañía asiática en uno de sus paneles, que “consigue una detección más rápida (menos de 5 segundos), mayor precisión (disminución de la tasa de falsas alarmas en un 80%) y mayor estabilidad (disminución de la probabilidad de pérdida de objetivos en un 15%)”.
Soberanía a cambio de fusiones
Hace años que las principales telecos europeas achacan a Bruselas el retraso tecnológico del continente. Defienden que las normas antimonopolio de la UE les impiden comprar empresas más pequeñas y fusionarse, lo que su vez limita las economías de escala y las inversiones que pueden hacer para ponerse a la par de las tecnológicas estadounidenses.
Ahora, con la soberanía tecnológica en el centro del debate y los embates de Donald Trump, el discurso está calando más hondo que en años anteriores. La Comisión Europea abrió en 2025 un proceso para modificar esas normas, impuestas para impedir las prácticas de abuso de posición dominante que caracterizan precisamente a las grandes tecnológicas estadounidenses en el entorno digital.
“Seguiremos asegurándonos de que los consumidores europeos obtengan la mejor calidad al mejor precio, pero también debemos lograr que la política de competencia trabaje a favor de Europa”, explica un portavoz de la Comisión a elDiario.es. “El propósito es que las empresas europeas eficientes puedan crecer hasta convertirse en líderes mundiales, que surjan y prosperen competidores europeos innovadores y que Europa pueda competir, y ganar, en una economía global cada vez más dura”.
Con todo, Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, reconoció algunas necesidades a las que hacen referencia las telecos durante su intervención en el MWC. “En el mundo hiperconectado de hoy, la conectividad ya no puede limitarse únicamente a redes más rápidas o a una mejor cobertura, sino que debe tratar también sobre la competitividad de nuestra economía en el escenario mundial”, reconoció.
“Se trata asimismo de nuestra capacidad industrial para habilitar la economía de la Inteligencia Artificial y de fomentar nuestra resiliencia y proteger nuestra soberanía. El Mobile World Congress de este año lo muestra claramente”, continúo Virkkunen. “Debemos reconocer que, en el contexto geopolítico actual, cada eslabón de nuestra compleja y digitalizada cadena de suministro es un objetivo potencial de explotación por parte de actores malintencionados”.
El Gobierno español también ha apoyado los planes de las telecos. “Europa necesita tamaño europeo en esta nueva carrera que supone la inteligencia artificial”, manifestó durante la feria el ministro para Transformación Digital, Óscar López. “Sin empresas europeas potentes no seremos competitivos en el futuro”, ha advertido.
El principal anuncio del Ejecutivo durante el Mobile, un fondo de 100 millones de euros para fomentar que las empresas españolas se asocien con otras europeas para desarrollar tecnología “soberana”, también está destinada a cortar lazos con China y reducir la dependencia estratégica de EEUU.
Tecnología propia tutelada por EEUU
Pese a las promesas, los anuncios de tecnología estratégica propia por parte de las telecos han brillado por su ausencia en este MWC. Sus principales propuestas siguen dependiendo profundamente de tecnología estadounidense. Una de ellas, denominada Open Telco AI, fue presentada el lunes a bombo y platillo por la GSMA, su patronal internacional y organizadora de la feria.
Se trata de una alianza de operadoras mundiales y fabricantes de chips para desarrollar inteligencia artificial propia al margen de las grandes tecnológicas de EEUU. La realidad es que la voz cantante la llevan AT&T, la principal teleco estadounidense, junto con AMD, chipera radicada en Silicon Valley.
Este patrón se repite en la gran apuesta europea por la conectividad satelital para impedir caer en los brazos de Starlink y Elon Musk. Bautizada como Satellite Connect Europe, es una plataforma liderada por Vodafone y respaldada por Telefónica y Orange. Nace con la vitola de proyecto europeo, sede en Luxemburgo y financiación de 100 millones de euros de la Agencia Espacial Europea. Sin embargo, el núcleo tecnológico sigue siendo estadounidense.
El proyecto es una sociedad compartida con la compañía con base en Texas AST SpaceMobile, que posee un porcentaje de la empresa, se queda con la propiedad intelectual y fabrica los satélites en suelo estadounidense. Las operaciones se controlarán desde Alemania, asignando qué satélite cubre qué zona y gestionando las estaciones terrestres que los conectan satélites con la red normal de torres 5G. Los datos también se quedarán en suelo europeo, pero en caso de conflicto, la capacidad de decisión crítica sobre el sistema sigue en manos de la empresa estadounidense.
Pese a los discursos públicos, la realidad es que empresas como Deustche Telekom tienen en EEUU su mercado clave, uno de los más rentables. “Soy un gran fan de EEUU”, declaró su CEO Tim Höttges durante su conferencia, generando aplausos entre los asistentes al auditorio principal del evento. Palabras que pronunció solo unas horas después que EEUU se sumara a Israel para asesinar al ayatolá Alí Jamenei en una operación que la ONU considera fuera de la legalidad internacional.
Miles de asistentes al Mobile deberán tomar rutas alternativas miles de kilómetros más largas para volver a sus lugares de origen. La organización esperaba este año unos 110.000 asistentes a la feria, pero este miércoles aún no podía confirmar cuántos se han visto atrapados por el cese del tráfico aéreo y han tenido que cancelar su participación.
“Somos un evento global y, como tal, contamos con algunos asistentes, expositores y ponentes que viajan desde Oriente Medio o que hacen tránsito por esa región, y que podrían haberse visto afectados por interrupciones en los viajes. No será hasta que el MWC concluya el jueves por la tarde cuando conozcamos el impacto total”, expresan desde la organización. Antes de estos eventos, el Mobile cifraba en 585 millones de euros el impacto directo en Barcelona y en unos 14.000 los empleos temporales creados.
En los 20 años que la feria lleva celebrándose en la capital catalana, la impacto económico en la región ascendería hasta los 6.900 millones de euros. El compromiso firmado con las administraciones es que el evento, que a lo largo de estas dos décadas ha pasado de reflejar el optimismo de la revolución digital al realismo de un mundo en guerra, siga celebrándose en Barcelona hasta 2030.