Los monos de Gibraltar se ‘automedican’ comiendo arcilla para compensar la comida basura que les dan los turistas
Los macacos de Gibraltar han aprendido a comer tierra para aliviar el malestar estomacal causado por el consumo excesivo de aperitivos dulces y salados que les dan los turistas. Es la principal conclusión de un estudio liderado por Sylvain Lemoine, de la Universidad de Cambridge, que se publica este miércoles en la revista Scientific Reports.
“Creemos que los macacos comenzaron a comer tierra para proteger su sistema digestivo contra el alto contenido energético y el bajo contenido en fibra de estos bocadillos y alimentos basura, que han demostrado causar trastornos gástricos en algunos primates”, asegura Lemoine. Según los investigadores, ingerir tierra puede ayudar a reequilibrar el estómago de los monos al proporcionarles bacterias y minerales ausentes en la comida basura, y es probable que también ayude a proteger el intestino y a aliviar o prevenir la irritación causada por el exceso de azúcar y grasa. La tierra consumida actúa como una barrera en el tracto digestivo, limitando la absorción de compuestos dañinos y podría aliviar síntomas gastrointestinales, desde náuseas hasta diarrea.
Durante 98 días de observación entre el verano de 2022 y la primavera de 2024, los científicos registraron 46 eventos de ingesta de tierra en 44 animales diferentes. Los autores consideran que es la primera vez que se documenta científicamente que este grupo practica regularmente la “geofagia” (la ingestión intencionada de tierra) y que lo hace por culpa de la actividad humana.
Los macacos de Gibraltar —la única población de monos en libertad de Europa— suman alrededor de 230 ejemplares repartidos en ocho grupos estables que habitan diferentes zonas del Peñón y son una importante atracción turística. Aunque las autoridades locales les proporcionan diariamente fruta, verdura y agua, y está prohibido alimentar a los monos, casi una quinta parte de todos los alimentos consumidos por los macacos (un 18,8%) es comida basura procedente de turistas.
Los resultados indican que los animales en contacto frecuente con turistas comen mucha más tierra, y que las tasas de ingesta de tierra son más altas durante la temporada alta de vacaciones. Los investigadores también han comprobado que este comportamiento se transmite socialmente, ya que los diferentes grupos tienen preferencias por ciertos tipos de suelo, por lo que es un ejemplo de una cultura animal emergente y una “tradición” creada al vivir en un entorno dominado por los humanos.
Creemos que los macacos comenzaron a comer tierra para proteger su sistema digestivo contra el alto contenido energético de estos bocadillos y alimentos basura
Los macacos que habitan en zonas concurridas, principalmente en la cima del Peñón de Gibraltar, tenían dos veces y media más probabilidades de consumir comida basura para turistas que los animales de otras zonas. En las zonas bajas de las laderas de Gibraltar, donde no tienen contacto con turistas ni acceso a comida humana, se observaron muchos menos casos de geofagia. En general, la población de macacos tenía aproximadamente un 40% menos de probabilidades de comer comida procedente de los turistas en invierno que en verano, y la geofagia también disminuyó en torno a un 31% en invierno.
De arcilla o de asfalto
La geofagia es común en animales y en algunas culturas humanas y suele estar asociada a la ingesta de nutrientes durante el embarazo. Sin embargo, los investigadores no encontraron un aumento en la ingesta de tierra en macacos durante el embarazo o la lactancia, lo que sugiere que no se debe a la necesidad de suplementación.
Por otro lado, alrededor del 30% de los casos de geofagia se produjeron en grupos, con varios animales comiendo tierra juntos del mismo afloramiento, y el 89% de todos los incidentes tuvieron lugar en presencia de otros macacos que a menudo observaban, lo que sugiere que este comportamiento es “aprendido socialmente”.
Asimismo, los monos mostraron una clara preferencia por ciertos tipos de suelo, y la mayoría buscaban la “terra rossa” o tierra arcillosa roja que se encuentra en todo Gibraltar, hasta representar el 83% de todos los incidentes de geofagia. Sin embargo, un grupo que deambula por las laderas occidentales inferiores del Peñón tenía predilección por la tierra atascada de alquitrán recogida de los baches de las carreteras asfaltadas, que constituía el 70% de su geofagia.
Los científicos pusieron a prueba experimentalmente estas preferencias presentando a algunos animales una variedad de muestras de tierra dispuestas en bandejas y los resultados sugieren que han surgido “tradiciones locales” de comer tierra dentro de diferentes grupos de monos.
El problema de los helados
Algunos casos de geofagia observada se produjeron poco después de que los investigadores vieran al mismo macaco consumir pan y helado. Este último es uno de los productos más sospechosos, por su contenido en lactosa. “Los primates no humanos se vuelven intolerantes a la lactosa después del destete, por lo que se sabe que los lácteos causan problemas digestivos en los monos, y el helado es enormemente popular entre los turistas de Gibraltar y, por consiguiente, entre sus macacos”, apunta Lemoine.
Antonio José Osuna Mascaró, doctor en Biología y especialista en comportamiento animal que no ha participado en el estudio, coincide en que el helado es el principal sospechoso de haber producido esta geofagia en los macacos. “En verano aumenta el turismo en Gibraltar y con él la comida humana al alcance de los monos”, explica a elDiario.es. “El helado, que para un turista es un capricho, para un macaco adulto puede ser una fuente bastante razonable de malestar digestivo. Quizá la geofagia no sea aquí un misterio exótico, sino una respuesta muy práctica a un problema muy concreto. El estudio no lo demuestra, pero deja la puerta entreabierta, y sería interesante que explorasen esa posibilidad en el futuro”.
Educar a los turistas
Para Mª Carmen Hernández, profesora ayudante doctora del área de Zoología en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), este trabajo pone de manifiesto, de forma directa, el impacto de la actividad humana sobre la conducta y el bienestar de los animales salvajes. La especialista recuerda que la geofagia es un comportamiento bastante extendido en el reino animal y que la ingesta de arcilla aporta minerales esenciales como el sodio y puede actuar como protectora de la mucosa intestinal y como antidiarreico.
Se pone de manifiesto la importancia de educar a los turistas a la hora de visitar fauna salvaje o semisalvaje de no proveerla de alimentos
En este caso, explica Hernández al SMC, los investigadores encuentran que se está produciendo como mecanismo para paliar el malestar gastrointestinal producido por los alimentos procesados de origen humano. “Además, estas presiones antropogénicas podrían estar favoreciendo un fenómeno de transmisión cultural dentro de los grupos sociales de macacos, ya que los distintos grupos exhiben preferencias diferentes por tipos concretos de sustrato”.
Ana Fidalgo, presidenta de la Asociación Primatológica Española (APE), cree que las conclusiones deben interpretarse con cautela. “Toda la evidencia procede de una única población que no habita un contexto natural para la especie, sino un entorno artificial con provisionamiento regular de alimento y dietas muy alejadas de las condiciones ecológicas originales”, asegura al SMC. “En conjunto, el estudio aporta información valiosa a escala local, pero refuerza la necesidad de prudencia al extrapolar estos resultados al comportamiento natural del macaco de Berbería en general”.
Andreu Sánchez Megías, investigador de la Universidad de Barcelona (UB), cree que el estudio recalca lo nocivo que es el hecho de que los turistas provean con alimentos ultraprocesados humanos a los animales de naturaleza, que pueden afectar a otra fauna. “Se pone de manifiesto la importancia de educar a los turistas a la hora de visitar fauna salvaje o semisalvaje de no proveerla de alimentos, especialmente de aquellos que puedan ser nocivos para su salud”, resume. “Es muy importante de integrar este aspecto en las campañas de sensibilización para los turistas para así asegurar una buena convivencia con los animales”.
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