El PP intenta acotar la “prioridad nacional” de su pacto con Vox para no contagiar a las elecciones andaluzas
El PP ha asumido el discurso de Vox en materia de inmigración para retener los gobiernos autonómicos que se han puesto en liza en los últimos meses, hasta el punto de asumir como propio el concepto de “prioridad nacional”. Un “concepto estratégico” que los ultras han “logrado introducir” en el lenguaje de sus rivales en el campo político de las derechas, tal y como celebran en la dirección de Santiago Abascal, que desde la dirección de Feijóo quieren acotar para que no afecte a las limitadas opciones de Juan Manuel Moreno de reeditar la mayoría absoluta en Andalucía en las elecciones del 17 de mayo.
La primera en hacerlo fue precisamente la primera persona en tragar con el marco de Vox: María Guardiola. Durante su segundo intento de ser investida, cuatro meses después de las elecciones, la presidenta extremeña habló durante una hora larga ante la Asamblea regional. Pero apenas dedicó tiempo a desgranar las partes más polémicas del pacto alcanzado con los ultras.
No mencionó una sola vez ese concepto de “prioridad nacional” que el PP ha comprado. Tampoco explicó a qué servicios públicos van a limitar el acceso de las personas migrantes, ni cómo va a funcionar la nueva “unidad administrativa” destinada a “la identificación y desmantelamiento de redes organizadas y mafias que operan mediante la sobreocupación de viviendas y los denominados ‘pisos patera”.
“Sé que el acuerdo ha generado ruido”, dijo. “Muchas interpretaciones interesadas, advertencias y proclamas”, añadió. Pero no profundizó nada en explicarlo. “No voy a entrar en eso ni es el momento”, dijo. “Lo que está firmado es lo que se va a llevar a cabo. Lean el acuerdo. Palabra por palabra. Este Gobierno jamás va a incumplir la ley”, zanjó.
Un mensaje que podía ir dirigido, a la vez, tanto contra quienes desde la izquierda critican el acuerdo como contra sus supuestos socios de coalición. Los diputados autonómicos de Vox mantuvieron un gesto serio durante su intervención. Aplaudieron solo al final y se acercaron a saludar a su futura presidenta sin mucha complicidad visible.
La frase de Guardiola contrasta con las palabras del secretario general del Vox, Ignacio Garriga, en una entrevista en ‘Voz Pópuli’ en la que afirmó: “Hemos logrado introducir ese concepto estratégico en las políticas públicas de la prioridad nacional”.
Y así es, porque más allá de cómo se traduzca legalmente ese significante, el PP ya actúa como si fuera propio.
Lo hizo este martes en el Congreso en un cruce de documentos con Vox. El partido ultra ha presentado una moción, que se debate y vota este miércoles, que reclama, entre otras cuestiones, la exclusión del sistema sanitario de las personas migrantes salvo “emergencia”. El PP planteó una enmienda que hace suya la “prioridad nacional” y exige, sin concretar, la “exclusión del acceso a prestaciones y servicios sociales estructurales a quienes se encuentren en situación irregular” salvo “supuestos de urgencia vital”.
Nadie en el partido de Feijóo ha querido explicar ante un micrófono cuáles son esos “servicios sociales estructurales” del que quieren sacar a las personas migrantes. Se limitan a sostener que “prioridad nacional” se refiere a “tener arraigo” en el territorio donde se solicitan los servicios públicos. Es decir, haber residido (incluso de forma irregular) durante un determinado periodo de tiempo.
Un “arraigo real, duradero y verificable con el territorio”, pero que no tendrá en cuenta el país de origen. Unas palabras que chocan con lo expresado por el propio jefe del partido. En una reciente entrevista en Servimedia: “Una cosa es la atención ante una urgencia o emergencia de un ciudadano que está en España, y otra cosa es otorgarle un derecho a una persona que está irregularmente en nuestro país. La situación irregular no puede generar derechos, cuestión distinta es una urgencia o una emergencia, pero dar un derecho como a cualquier persona que está contribuyendo y que está aportando… ¿Dónde está la justicia y la igualdad de los ciudadanos en las condiciones exigidas?”.
Feijóo zanjó: “Hay que darle prioridad al que tiene la tarjeta sanitaria, y un español nace con tarjeta sanitaria”.
Riesgo en Andalucía
Este lunes ya salió al paso de las críticas el secretario general del PP, Miguel Tellado, quien desmintió a Vox sobre el supuesto plan para retirar las subvenciones a las ONG que acojan a las personas migrantes, incluidas algunas como Cáritas.
“Ningún extranjero que viva aquí legalmente” será “discriminado frente a un español de nacimiento”, dijo Tellado. Una idea que confronta con la “deportación masiva” que quiere ejecutar Vox en caso de llegar al Gobierno.
Tellado también defendió que el acuerdo “prioriza y fomenta un arraigo duradero y verificable, como ya hacen otras administraciones”. Desde la dirección nacional del PP recuerdan que es un sistema que ya funciona en muchas comunidades autónomas. Una de ellas es Madrid, como aseguran desde Génova en respuesta a las declaraciones de Isabel Díaz Ayuso en las que tachó de “ilegal” la “prioridad nacional” asumida por su partido en Extremadura.
La presidenta madrileña tiene abierta una guerra dialéctica con Vox por la inmigración a cuenta de las personas que han llegado a España desde Latinoamérica. Los ultras no quieren ni oír hablar de diferencias según la procedencia de los extranjeros. Ayuso sabe que esa bolsa de votos es cada vez mayor, y este domingo se dio un baño de masas en la Puerta del Sol acompañada de la dirigente opositora venezolana María Corina Machado.
Porque el miedo real del PP no es que el acuerdo de Extremadura afecte a las negociaciones de Aragón o Castilla y León. De hecho, el acuerdo para que Jorge Azcón vuelva a ser elegido presidente de Aragón está ya listo, según fuentes autonómicas. Y todo apunta a que será similar al firmado por Guardiola. Después le tocará el turno de pasar por el aro a Alfonso Fernández Mañueco.
El temor inmediato del PP es perder la mayoría absoluta de Juan Manuel Moreno, que se juega el próximo 17 de mayo. Así lo reconoció el propio presidente andaluz este lunes en un acto informativo organizado por el periódico ‘La Razón’. “Vamos a depender de 15.000 o 20.000 votos, según caigan los restos”, afirmó Moreno, quien inmediatamente pasó al ataque contra Vox.
“No tienen equipos preparados para gobernar”, apuntó, y les reprochó tener poca “experiencia y trayectoria”. También dijo que Vox tiene un “programa alejado de la realidad”, lo que hace “difícil un acuerdo”. Además, concluyó, “pretenden una sobrerrepresentación y son la tercera fuerza”.
Con todo, Moreno dejó claro que pactará con Vox llegado el caso. “Yo soy moderado, los moderados nos entendemos con todo el mundo”, dijo. Y descargó en los propios andaluces la responsabilidad de no hacerle pasar por ese trago. “Deciden los andaluces, tienen una responsabilidad”, aseguró.
“El que no quiera que me siente con Vox, aglutinemos el voto”, concluyó el primero de los barones del PP que se juega retener su mayoría absoluta. Si la pierde, el golpe emocional para Feijóo y los suyos será inversamente proporcional a la inyección de moral para Abascal.
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