A más de 1.800 metros de altura y con una base militar abandonada que fue protagonista en la Guerra Fría: la historia de la Sierra de la Pandera
Este sábado, la Vuelta a España se sigue adentrando en Andalucía, con una destacada etapa con final en alto en Jaén, en concreto en el punto más elevado de la provincia, y que aspira a reivindicarse como un destino turístico a nivel deportivo. Con 1.872 metros sobre el nivel del mar, el Alto de la Pandera, en la Sierra sur de Jaén, es uno de los lugares con mejores vistas de la zona, pudiéndose ver la capital provincial, pero también los olivares, sus campos, e incluso Sierra Nevada o Sierra Cazorla.
El Alto de la Pandera: de lugar inaccesible en la Guerra Fría a reclamo turístico
El punto alto de la Sierra de la Pandera fue durante muchos años un lugar en el que no podía acudir el público en general, debido a que en ella se asentó una base militar de los Estados Unidos durante la década de los 50, cuando llegaron a un acuerdo con la España franquista. En ella, se estableció un sistema militar para vigilancia aérea a través del uso de radares, en pleno contexto de la Guerra Fría entre EE.UU y la URSS.
En esta base militar se construyeron edificios grandes, barracones, helipuertos, así como puestos de vigilancia contra incendios, que, sin embargo, pasó a abandonarse una vez se marchó el ejército norteamericano cuando pasó a ser propiedad del ejército español, aunque su gran antena de radas continuó operativa, aunque con control remoto.
El hecho de que fuera un lugar inaccesible generó historias, mitos y leyendas entre los habitantes de la zona, siendo una de las más populares y desarrolladas la de que desde allí manipulaban el clima, por eso se les culpó de la sequía, y se llegó a correr voz que un grupo de agricultores llegó a asaltarla para acabar con ese invento que acababa con sus cosechas.
Aunque uno de los hechos que sí que se ha extendido es que en esta base del Alto de la Pandera es donde se pudo generar el programa estadounidense de HAARP: High Frenquency Active Auroral Research Program (Programa de investigacion de aurora activa de alta frecuencia).
Sea así o no, lo que queda en lo más alto de la Sierra Sur de Jaén es una base militar que es también un vestigio de lo que supuso la Guerra Fría en la zona y en España, y que aspira a ser un atractivo turístico para la Pandera. Aunque son veinte años los que se lleva planteando el desarrollo de un proyecto, que, aunque ha conseguido la reforma de la base militar, esta sigue sin tener uso estable, todo ello a pesar de las reivindicaciones que se hacen desde hace años.
Un paraíso para senderistas, ciclistas y aficionados a la astronomía
Pero la historia alrededor de la base militar no es la única atracción que tiene la Sierra de la Pandera, que, al ser el punto más alto de Jaén y un pulmón natural de la provincia, es un lugar ideal para la práctica deportiva de senderismo, montañismo o ciclismo, donde ha ido ganando en relevancia dentro de este deporte debido a su aparición en la Vuelta a España, como en este 2026.
Aunque uno de sus grandes atractivos es que es un lugar emblemático en la zona para la observación del firmamento, debido a que existe junto a la base una gran explanada en su cima donde se han reunido desde hace años aficionados de la astronomía, y también por su facilidad de acceso, cerca de la ciudad de Jaén.
A su vez, su cercanía a la ciudad hace que su horizonte norte sea impracticable para la observación astronómica, pero es mirando hacia el este y sur donde se encuentra el lugar ideal, pues no solo ofrece condiciones de oscuridad, sino también buenas condiciones de ‘seeing’ debido a su altura, que lo hace uno de los mejores puntos para la observación y fotografía del planeta.