La ciudad de Euskadi que conserva en el casco antiguo detalles de su pasado medieval
El Casco Viejo de Bilbao, conocido como las Siete Calles, constituye el núcleo fundacional de la ciudad, originada a comienzos del siglo XIV. Este espacio concentra la estructura original de la villa, con calles paralelas al río Nervión que mantienen la disposición urbana de su etapa medieval. A lo largo de los siglos, la zona ha sido escenario de transformaciones que han incorporado nuevas edificaciones y actividades, pero su trazado y funcionalidad inicial se conservan en gran medida.
Ubicado entre la antigua muralla y la Plaza Nueva, el Casco Viejo sigue siendo un centro de actividad urbana. Sus calles y plazas albergan una combinación de espacios residenciales, comerciales y culturales. La rehabilitación posterior a las inundaciones de 1983 permitió mantener tanto la estructura histórica como el papel de la zona como epicentro de comercio y ocio dentro de la ciudad.
El pasado medieval en el Casco Viejo de Bilbao
El origen del Casco Viejo se encuentra en la fundación de la villa de Bilbao en 1300 por Don Diego López de Haro. En sus inicios, la ciudad estaba formada por tres calles principales —Somera, Artecalle y Tendería— situadas paralelas a la ría, alrededor de las cuales se construyeron murallas que delimitaban el núcleo urbano. Posteriormente, se añadieron cuatro calles perpendiculares a las originales, formando el conjunto conocido hoy como las Siete Calles. Desde 1979, esta área se mantiene peatonal, permitiendo recorrer el entramado medieval sin interferencias del tráfico.
Dentro de este espacio se encuentran varios edificios religiosos y monumentos históricos. La Catedral de Santiago, construida entre los siglos XIV y XV, combina elementos góticos y detalles renacentistas y constituye el principal templo de la zona. La Iglesia de San Antón, edificada en el siglo XV, se localiza en un punto clave del barrio y refleja las técnicas arquitectónicas de la época. Además, instituciones como el Museo Vasco, el Museo Arqueológico y la Biblioteca Municipal de Bidebarrieta preservan colecciones que documentan la historia de la ciudad y de la región.
El trazado de las Siete Calles forma un rectángulo que se extiende desde la Plaza Nueva al sur hasta la antigua muralla al norte. Esta disposición muestra la planificación medieval de Bilbao, diseñada para integrar la defensa, la circulación y la actividad comercial. Cada calle conserva características arquitectónicas propias y alberga comercios tradicionales, talleres y mercados que han mantenido una continuidad funcional desde su origen. La Plaza Nueva, construida en 1821, se convirtió en el centro social del barrio, mientras que calles como Somera, Artecalle y Tendería evidencian la configuración inicial del asentamiento.
La vida cotidiana en el Casco Viejo refleja tradiciones sociales que se remontan a varias generaciones. La práctica del txikiteo, que consiste en recorrer bares degustando pintxos acompañados de txakoli, representa un ejemplo de estas costumbres. La concentración de establecimientos especializados en gastronomía vasca, que incluye tabernas centenarias y restaurantes con reconocimientos culinarios, subraya la continuidad de la actividad económica en el entorno histórico. Este conjunto de calles, edificios y tradiciones conforma un núcleo urbano donde la estructura medieval y la vida contemporánea conviven, manteniendo viva la memoria de la Bilbao originaria.