Katacrock
Lo del golfo ese nos ha matado, la puntilla larga, no tan larga como la célebre gota malaya, más los zarpazos de la IA, nos dejan a la nueva/vieja intemperie. Pero hay buen ambiente, grandes fiestas, bares y terrazas del Titanic a tope.
El FMI avisa de que la recesión ya existe, como Teruel en tiempos. Las locuras de Trump y la voracidad de las IA, cuyo poder espanta a sus propios creadores (Anthropic / Glasswing), desvastan el próspero erial.
La volatilidad destrucción/creación de Schumpeter bate sus propias marcas. Aragón celebra su San Jorge en funciones, lo que no impide el progreso retroceso y los saraos de frufrú, hay que estrenar mientras se pueda y el marketing es lo último que cae. Lo mejor es lo lógico: darse premios a sí mismos/as y...
¡Gastar el último millón!
El libro, ficha breve de 157 amigos de Luis Buñuel con sus retratos, se ha presentado siete veces. Intervino el actor Antonio Desentre, que se deja el bigote para la ocasión, dando un Buñuel clavado al original (o quizá es él, que ya avisó que volvería de vez en cuando a leer los periódicos), el libro es una joya y los dibujos de Cano –dijo que trabajar es para él terapéutico y que no sabe vivir sin sonreír– dan para horas de placer… y terapia.
En la semana del KATACROCK –todas lo son– la ciudad y sus locus amoenus y pueblos y comarcas funcionan a tope, las multinacionales encuentran su hueco o nicho local y una consulta al GPT puede salvarte la vida y arruinar al entorno, humano y divino... el caso es que el ego no reble y que corra el tequila agarnachado y la esperanza es lo penúltimo que se perdió...
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