Es el faro más moderno de toda Galicia, tiene una altura de 39 metros y simula la proa de un barco

En la Costa da Morte, donde el océano Atlántico ruge con fuerza, se alza un monumento que desafía el tiempo y la tradición. El faro de Punta Nariga no es solo una señal luminosa para los navegantes, sino que se ha consolidado como el faro más moderno de toda Galicia. Situado en el municipio de Malpica de Bergantiños, este enclave desprende una magia especial que cautiva a quien lo visita por primera vez. Su construcción representó un hito en la arquitectura civil, buscando una integración perfecta con el entorno salvaje que lo rodea. Desde su inauguración, este gigante de granito ha servido como un centinela de vanguardia en una costa marcada por las leyendas. Y es que este faro es el punto de partida visual de un paisaje donde la naturaleza y la técnica humana convergen en armonía.

La combinación de su diseño vanguardista y su ubicación remota lo convierte en un destino imprescindible para cualquier viajero que recorra el norte. Diseñado por el prestigioso arquitecto César Portela, este faro de A Coruña fue construido en el año 1995 e inició su actividad iluminando el mar en 1998. Lo más impactante de su estructura es su diseño innovador que imita la proa de un gran barco adentrándose con valentía en el océano. Esta forma no es casual, sino que busca transmitir la sensación de una navegación estática contra los elementos. Portela, galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura, logró que la edificación pareciera nacer directamente de las rocas graníticas del acantilado. El diseño se organiza en varios niveles que cumplen funciones técnicas y estéticas de manera simultánea. La base triangular acentúa esa imagen de navío que está listo para romper las olas en cualquier momento. 

Es una obra que destaca por su capacidad de diálogo con el horizonte infinito del Atlántico. La integración visual es tal que el faro parece emerger del propio suelo como una prolongación natural del acantilado sobre el que se apoya. La torre en sí, de 39 metros, se eleva hasta alcanzar en total los 50 metros de altura, ofreciendo una señal lumínica con un alcance de 22 millas náuticas. Para su construcción se emplearon materiales nobles que garantizan su resistencia frente a la erosión salina y los vientos constantes. Los dos primeros niveles se asientan sobre granito gris de Mondariz, proporcionando una base sólida y visualmente integrada. Por encima de estos, la torre principal destaca por el uso de granito rosa de Porriño, lo que le confiere un tono distintivo. 

El primer nivel actúa como un mirador natural, permitiendo a los sorprendidos visitantes una perspectiva única del litoral. En el segundo nivel se ubican las instalaciones técnicas necesarias para el correcto funcionamiento del sistema de iluminación. Cada detalle técnico fue pensado para que la estructura no fuera un obstáculo visual en el paisaje. La elección de estas piedras no solo responde a criterios estéticos, sino que busca honrar la riqueza geológica de la propia tierra gallega. El entorno natural que rodea a Punta Nariga es un escenario casi onírico debido a la intensa erosión de los elementos. La acción constante del agua y el viento ha esculpido las rocas circundantes creando formas caprichosas y sorprendentes. Muchos visitantes aseguran ver en estas formaciones siluetas que recuerdan a diversos animales o figuras de fantasía. Es un lugar donde se recomienda caminar con extrema precaución debido a la irregularidad del terreno y la fuerza del viento. 

Estas esculturas naturales son el resultado de siglos de lucha entre la tierra y el océano embravecido. El contraste entre las líneas rectas del faro moderno y las formas curvas de la piedra erosionada es fascinante. Cada rincón de este acantilado ofrece una oportunidad única para la fotografía y la contemplación profunda. Recorrer este laberinto de piedra es como entrar en una galería de arte natural donde el agua ha sido el único escultor durante milenios.

El viento es un protagonista indiscutible en este enclave, soplando con gran intensidad durante la mayor parte del año. Esta fuerza natural ha sido aprovechada para la instalación de un parque eólico en las inmediaciones del faro. Sin embargo, la zona también enfrenta desafíos ecológicos importantes que amenazan la biodiversidad local del área costera. La planta invasora conocida como “uña de gato”, originaria de Sudáfrica, ha formado grandes manchas que desplazan la flora autóctona. Este problema medioambiental es visible para cualquier senderista que recorra los alrededores de la construcción moderna. A pesar de estas dificultades, el paisaje mantiene un magnetismo salvaje que atrae a miles de turistas anualmente. La combinación de tecnología renovable y arquitectura vanguardista define el carácter actual de este promontorio gallego.

Ruta para senderistas

Punta Nariga ocupa, lógicamente, un lugar privilegiado dentro de la famosa ruta de senderismo conocida como O Camiño dos Faros. Es el primer faro que los caminantes encuentran en su trayecto, marcando el inicio de una aventura espectacular. Desde su posición estratégica, se pueden contemplar amplias panorámicas tanto del camino recorrido como del que queda por delante. La ruta une diversos puntos de la Costa da Morte, permitiendo comprender la importancia de estas señales lumínicas. El faro sirve como un punto de referencia visual constante que guía a los senderistas a través de los acantilados. Además, forma parte de la Ruta 181, un itinerario diseñado para recorrer todos los faros de la península. Es una parada obligatoria para quienes buscan conectar con la esencia marítima de Galicia mediante el esfuerzo físico. 

La experiencia de visitar este lugar cambia drásticamente dependiendo de las condiciones meteorológicas que imperen en el día. Durante los días soleados, el mar en calma y la luz estática ofrecen una visión de paz y serenidad absoluta. Por el contrario, en los días de tormenta, el dinamismo de las nubes y la fuerza de las olas son sobrecogedores. La cubierta del faro se convierte en esos momentos en un mirador excepcional sobre la furia del Atlántico. Los atardeceres en este punto son considerados algunos de los más bellos y mágicos de toda la costa gallega. Es un rincón especialmente valorado por fotógrafos que buscan capturar la esencia de la naturaleza en su estado más puro. Incluso sin cobertura móvil en ciertos tramos, la desconexión que ofrece el lugar es una recompensa para el alma.