A nadie le amarga un dulce por Asia: los 5 postres más reconocidos en toda China
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente asiático, China juega en otra liga. Su historia culinaria, milenaria y profundamente simbólica, explica por qué los postres de China no buscan el exceso de azúcar, sino el equilibrio, la textura y el significado. Aquí el dulce acompaña rituales, festividades y gestos cotidianos, y estos cinco clásicos son una buena puerta de entrada a ese universo.
En este recorrido por la repostería china asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: los mooncakes, los tangyuan o el nian gao, dulces que no se entienden sin su contexto cultural. China puede dividirse por regiones, cocinas y tradiciones muy distintas, pero hay algo que la mantiene unida: su manera de entender el postre como parte del calendario y del símbolo.
1. Mooncake
El dulce más emblemático del país. Se consume durante el Festival del Medio Otoño y suele estar relleno de pasta de judía roja, loto o yema de huevo salada. Más que un postre cotidiano, es un símbolo de reunión familiar.
2. Tangyuan
Bolas de arroz glutinoso rellenas, servidas en caldo dulce. Son típicas del Festival de los Faroles y representan la unión y la armonía. Su textura suave es una de las más reconocibles de la repostería china.
3. Nian gao
Pastel de arroz glutinoso asociado al Año Nuevo chino. Su nombre suena igual que “año más alto”, por lo que simboliza progreso y buena suerte. Puede prepararse en versión dulce o ligeramente tostada.
4. Baozi dulces
Bollos al vapor rellenos de pasta dulce de judía roja o crema. Se consumen como desayuno, merienda o postre y forman parte del día a día en muchas regiones del país.
5. Pasteles de sésamo (Jian dui)
Bolas fritas de masa de arroz glutinoso cubiertas de semillas de sésamo y rellenas de pasta dulce. Crujientes por fuera y tiernas por dentro, son habituales en mercados y celebraciones.
China demuestra que el postre no siempre busca ser protagonista. Sus dulces hablan de símbolo, de textura y de equilibrio, y recuerdan que, en muchas culturas, lo dulce no se mide en azúcar, sino en significado.