A nadie le amarga un dulce, por Oceanía: los 5 postres más queridos en todo Nueva Zelanda

Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres de Oceanía, Nueva Zelanda juega en otra liga. Su historia culinaria, muy influida por la tradición británica pero adaptada a un entorno natural privilegiado, explica por qué sus dulces combinan recetas clásicas con fruta fresca y elaboraciones sencillas. Aquí el postre es directo, casero y muy ligado al día a día.

En este recorrido por la repostería neozelandesa asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: la pavlova, el hokey pokey o el afghan biscuit, dulces que forman parte de la cultura popular. Nueva Zelanda puede dividirse por islas, paisajes o tradiciones, pero hay algo que la mantiene unida: su manera cercana y sin artificios de disfrutar lo dulce.

1. Pavlova

El gran icono del país. Un merengue crujiente por fuera y suave por dentro, cubierto con nata y frutas como kiwi o frutos rojos. Comparte origen con Australia, pero aquí se defiende como propio.

2. Hokey pokey ice cream

Uno de los helados más populares del país. Se elabora con base de vainilla y trozos de caramelo crujiente, lo que le da una textura muy característica.

3. Afghan biscuit

Galleta densa hecha con cacao, mantequilla y copos de maíz, cubierta con chocolate y a menudo decorada con nueces. Es un clásico de la repostería casera.

4. Lolly cake

Pastel sin horno elaborado con galletas trituradas y caramelos de colores, recubierto con coco. Es muy popular en celebraciones infantiles y reuniones familiares.

5. Anzac biscuits

Compartidas con Australia, estas galletas de avena, coco y sirope forman parte del recetario tradicional y tienen un fuerte vínculo histórico.