El palacio valenciano con más de siete siglos de historia: una visita imprescindible en Gandía con la huella de los Borgia

Gandía es conocida por su playa, como clásico destino turístico en la costa mediterránea, pero esta localidad valenciana es mucho más que eso, con un importante patrimonio histórico y cultural, entre lo que destaca el monumento de siete siglos de historia y que perteneció a una de las familias más ilustres de la historia de Valencia, los Borgia.

Declarado Bien de Interés Cultural en 1964, el Palau Ducal de los Borja es uno de los edificios civiles más representativos de la historia valenciana, además de ofrecer elementos barrocos en su interior, así como cerámica de Manises del siglo XVI. ¿Qué es lo que lo hace una visita imperdible en Gandía?

Un palacio con siete siglos de historia

Situado en pleno centro histórico de la localidad de Gandía, en el sur de la provincia de Valencia, el Palacio Ducal de los Borja tiene sus orígenes en el siglo XIV, cuando fue mandado edificar por parte de Alfonso El Viejo, el primer duque real de Gandía, por ello hay varios retazos del escudo de la Corona de Aragón en el edificio. Más tarde, la propiedad pasaría a manos de los Borja (también conocidos como Borgia), que obtendrían el ducado de Gandía por parte de los Reyes Católicos en la figura de Pedro Luis de Borja, hijo del papa Alejandro VI.

Pero en el Palau Ducal dels Borja de Gandia el principal personaje es el de San Francisco de Borja, que vino al mundo en 1510. Fue bisnieto del papa Alejandro VI, pero también era nieto de Fernando el Católico como hijo de Alonso de Aragón, y por ello también entró en la corte de Tordesillas con tan solo diez años en tiempos del reinado de la reina Juana I. Más tarde, ingresaría en la Compañía de Jesús y en 1670, 98 años después de su muerte sería canonizado por el papa Clemente X y que lo convertiría finalmente en el patrón de la ciudad que le vio nacer, Gandía.

Los rincones imprescindibles del Palau Ducal de Gandía

Visitar el Palau Ducal es entrar en el reflejo del esplendor valenciano de los siglos XV y XVI, cuando los Borja albergaban un gran poder, del que se puede ver huellas en la que fue su propiedad, más tarde comprada por la Compañía de Jesús debido a que el edificio fue abandonado al caer en manos de los duques de Osuna al morir el XI duque de Gandía sin descendencia.

La visita comienza en el Patio de Armas y sigue por el Salón de Coronas, un lugar en el que se dio audiencia de juicios y que fue remodelada en el siglo XVI. La capilla neogótica es la siguiente estancia en aparecer, una muestra de la parte más moderna, al datar del siglo XIX. Tanto en la sala como en la capilla se encuentran retratados diferentes momentos de San Francisco de Borja.

La primera intervención barroca del Palau Ducal es el Salón de Águilas, aunque el lugar que más llama la atención de todo el edificio es la llamada Galería Dorada, la última gran obra que dejó la familia Borja en el lugar y que alberga fascinantes pinturas en su techo.

A lo largo de la visita, la figura de San Francisco de Borja aparece tanto en las pinturas que decoran el lugar como en objetos y diferentes documentos relevantes de su vida, en varios frescos y pinturas aparece Isabel de Portugal, consorte del rey Carlos I, que tuvo gran amistad con el duque de Gandía y su esposa y cuya muerte supuso un punto de inflexión para él, pues fue al ver su cuerpo desfigurado cuando decidió entrar en la orden de la Compañía de Jesús.

La visita al Palau Ducal de Gandía tendrá afectaciones desde la segunda quincena de junio de 2026 debido a trabajos de restauración que se darán en algunas de sus salas, según se informa en la página web del sitio.