Tras los pasos del Dante: Guía para descubrir la Florencia medieval

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Florencia, en el corazón de la Toscana, es mucho más que una ciudad. Es un auténtico museo al aire libre donde cualquier edificio nos recuerda su pasado glorioso. No en vano, esta ciudad italiana se considera la cuna del Renacimiento, un título del que puede presumir gracias a todas las obras de arte que dejan constancia de ello en museos, iglesias, palacios y otros puntos de interés. Pero, con tanta oferta, el visitante puede sentirse algo perdido.

Una original forma de conocer Florencia puede ser la de seguir los pasos de Dante Alighieri. El autor de la Divina Comedia nació y vivió en esta ciudad, y fue aquí donde conoció también a Beatrice Portinari, la mujer que inspiró su gran obra literaria. Varios puntos de interés nos permiten acercarnos a la trayectoria de Dante e imaginar cómo era la Florencia medieval.

La Florencia de Dante Alighieri

La ruta por los lugares de Dante en Florencia puede iniciarse en muchos sitios. Uno de los que puede tener más interés es la iglesia de Santa Margherita dei Cerchi, pues justo al lado de este pequeño templo medieval -conocido hoy como la Iglesia de Dante- vivía la familia de Beatrice. Y allí, supuestamente, Dante la vio por primera vez.

Su historia es atípica, pues no se sabe siquiera si llegaron a hablar alguna vez. Lo de Dante por Beatriz fue un amor platónico e idealizado que duraría toda su vida, e incluso por toda la eternidad, por obra y gracia de la literatura. En la Divina Comedia, Dante convierte a la mujer de sus sueños en su guía espiritual por el Paraíso.

En el interior de Santa Margherita podemos ver todavía la tumba de la familia Portinari, y son muchos los visitantes que dejan notas de amor junto a la lápida de Beatrice.

La casa de Dante

En Florencia también podemos reseguir los lugares donde Dante creció, donde meditaba y donde pensó sus obras. En el barrio de San Martino, en pleno centro histórico, se ubica el Museo Casa di Dante, una reconstrucción moderna de la casa en la que nació el poeta en 1265. Actualmente es un museo que nos ayuda a comprender mejor su vida y su trayectoria literaria.

Justo al lado del Duomo, para obligatoria para cualquier visitante en Florencia, se levanta el Battistero di San Giovanni, el lugar donde Dante fue bautizado y que representaba la esencia de su identidad. En uno de los cantos del Paraíso incluso dedica un verso al “mio bel San Giovanni”, un lugar que relacionó con su identidad.

Sin ir mucho más lejos del Duomo, podemos encontrar el llamado Sasso di Dante, o La Piedra de Dante. Una placa marca hoy el lugar exacto donde Dante solía sentarse a observar la construcción de la Catedral que hoy atrae a todos los visitantes.

Lejos de Florencia

En Florencia, Dante se llegó a ser elegido Prior de la ciudad, una de las máximas autoridades del gobierno, pero con tan mala fortuna que un conflicto político lo condenó a un doloroso destierro.

El suceso que lo cambió todo tuvo lugar cerca del Ponte Vecchio, en la esquina con Via Por Santa Maria. Allí asesinaron en 1216 al noble Buondelmonte dei Buondelmonti, un crimen que desató un crudo enfrentamiento entre partidarios del Papa (llamados Güelfos) y los partidarios del Emperador, o Gibelinos. Dante quedaría atrapado en este enfrentamiento, hasta llegar a ser acusado falsamente de corrupción y condenado a morir en la hoguera tras un golpe de Estado en Florencia. No le quedó más remedio que huir y refugiarse en un exilio perpetuo donde escribió la Divina Comedia.

En el mismo Duomo, la Catedral de Santa Maria del Fiore, se conserva un fresco de 1465 de Domenico di Michelino que muestra a Dante con un ejemplar de la Divina Comedia, señalando el Infierno, como alegoría de lo sucedido.

La condena oficial de 1302 que sentenció al poeta al exilio o la muerte en la piera si intentaba regresar a Florencia se dictó en el Palacio del Bargello (entonces llamado Palazzo del Podestà), y hoy convertido en museo. Curiosamente, en ese mismo edificio, en la Cappella della Maddalena, se conserva un fresco de la escuela de Giotto con el que se considera el retrato más antiguo que existe de Dante.

El poeta murió en 1321 y fue enterrado en la ciudad de Rávena, donde hoy también puede visitarse su tumba. En Florencia, en el interior de la Santa Croce, se construyó un cenotafio (o tumba vacía) con la frase “Onorate l'altissimo poeta”, que simboliza el arrepentimiento histórico de la ciudad.