El pueblo de pescadores con playas protegidas por la Unesco y un paseo marítimo perfecto para recorrer en otoño

Las escapadas a la costa no tienen por qué quedar reservadas para el verano. Cuando pasa la temporada de mayor afluencia, también cambia la forma de organizar una visita. En vez de dedicar casi todo el día al baño, se puede aprovechar más tiempo para recorrer una localidad, conocer sus espacios o acercarse a lugares que en verano suelen quedar en segundo plano. El otoño permite plantear este tipo de viajes de otra manera, con el mar siempre presente, pero sin que toda la jornada gire alrededor de la playa.

El litoral andaluz cambia bastante de una zona a otra. Hay poblaciones con grandes áreas urbanizadas y otros tramos donde la presencia de construcciones es mucho menor. En la provincia de Almería aparecen ambos paisajes, con municipios costeros separados por zonas donde el relieve condiciona tanto las comunicaciones como los accesos. Por eso, al elegir un destino también conviene tener en cuenta qué lugares hay en los alrededores y cómo se llega hasta ellos.

San José encaja en ese tipo de escapada. Esta localidad de la costa de Níjar permite repartir la visita entre el propio pueblo y el entorno que lo rodea, sin depender únicamente de los meses de playa. Parte del tiempo puede dedicarse al núcleo urbano y otra parte a recorrer zonas próximas. Esa combinación explica que este punto de Almería atraiga a visitantes con planes diferentes, desde quienes buscan caminar hasta quienes prefieren pasar unos días cerca del Mediterráneo. Esto hace que el viaje no dependa de un único plan y que sea más fácil combinar paseos, playa y visitas cercanas durante una misma jornada sin demasiadas prisas.

Playas de origen volcánico en un territorio reconocido por la Unesco

San José pertenece al municipio de Níjar y está dentro del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Este espacio fue reconocido como Reserva de la Biosfera por la Unesco en 1997 y forma parte de su red de Geoparques Mundiales desde 2015. Además, cuenta con otras figuras de protección, entre ellas la de Zona de Especial Protección para las Aves. Estas distinciones corresponden al territorio protegido en su conjunto y no a cada playa de forma individual.

Desde San José se puede llegar a Los Genoveses y Mónsul, dos de las playas más conocidas de esta parte del litoral y alejadas de las zonas edificadas. Las dos pertenecen al mismo espacio natural, aunque su aspecto es distinto. Los Genoveses ocupa una bahía amplia, mientras que Mónsul permite ver de cerca algunas de las formas creadas por la actividad volcánica. Visitar estos arenales supone salir del entorno urbano y adentrarse en una zona mucho menos transformada.

Los Genoveses se extiende por el Campillo del Genovés, un valle abierto hacia el mar. La playa supera el kilómetro de longitud y ocupa buena parte de la bahía, con arena fina y dorada. A su alrededor aparecen dunas con vegetación propia de Cabo de Gata-Níjar. Una de sus principales diferencias respecto a la playa del pueblo es la ausencia de edificaciones junto a la orilla. El relieve que la rodea marca además con claridad la separación entre la arena y los terrenos del interior.

Mónsul está a poco más de cuatro kilómetros de San José, también dentro del término municipal de Níjar. Tiene unos 300 metros de largo y cerca de 50 de ancho. Uno de sus elementos más conocidos es la Peineta de Mónsul, una formación de lava moldeada por la erosión que sobresale junto al arenal. Detrás de la playa se encuentra una duna móvil, de color más claro, mientras que a ambos lados aparecen paredes volcánicas. Todo ello da a este tramo de costa un aspecto muy distinto al de las playas rodeadas de edificios.

Un antiguo núcleo pesquero con un paseo junto al Mediterráneo

San José se encuentra a unos 56 kilómetros de la ciudad de Almería, entre el Cerro de Enmedio y Cala Higuera, rodeado por las elevaciones de la Sierra de Gata. Sus casas blancas se reparten a distintas alturas sobre las pendientes que rodean la bahía. Esa disposición responde al propio terreno y hace que buena parte del casco urbano quede orientado hacia la costa. A los pies de las viviendas se encuentra la playa del pueblo, muy diferente de los arenales sin urbanizar de los alrededores.

La pesca tuvo durante mucho tiempo un papel importante en la vida de esta barriada. Con el crecimiento del turismo fueron apareciendo nuevos servicios y actividades, aunque el origen marinero sigue formando parte de su historia. La localidad también está ligada al antiguo sistema defensivo de la costa. En el siglo XVIII se levantó el castillo de San José en una zona elevada para proteger el litoral frente a incursiones piratas. La fortificación acabó dando nombre al pueblo y quedó en ruinas durante la Guerra de la Independencia. Más tarde, el lugar se utilizó para tareas de vigilancia costera.

Una forma sencilla de conocer el núcleo urbano es recorrer el paseo marítimo junto a la bahía. Desde allí se puede caminar al lado de la playa y ver cómo las viviendas van subiendo por las laderas. Es un paseo muy distinto de los caminos que conducen hacia las calas exteriores, ya que discurre por el frente urbano y permite seguir junto al mar sin salir del pueblo.