Una ruta por los cinco cuadros más importantes de Rafael Sanzio, el maestro del Renacimiento

Andrea Blez

6 de abril de 2026 11:00 h

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El 6 de abril de 1520 moría Rafael Sanzio a los 37 años en la ciudad de Roma. Quince días de intensa fiebre acabaron con la vida de uno de los grandes artistas del Renacimiento, que, si bien se pensó que falleció por la sífilis, pudo ser también una neumonía o infección pulmonar según los estudios que se han hecho posteriormente.

Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Botticelli o Tiziano fueron otros de los grandes del Renacimiento que nacieron en Italia, y entre los que Rafael destacó en pintura por su capacidad de dominio de la técnica, logrando una perfección y equilibrio clásico, creando también un ideal de belleza y armonía por su sensibilidad humana, lo que finalmente llevó a un estilo elegante característico.

Pinacoteca Brera en Milán (Italia) – Los desposorios de la Virgen

La primera parada de la ruta por los cuadros de Rafael Sanzio comienza en Milán, donde se sitúa ‘Los desposorios de la Virgen’, un cuadro realizado en 1504 cuando el pintor tenía 21 años. Fue uno de sus primeros grandes trabajos y en él se aprecia el comienzo de su madurez artística, porque ya su estilo se separa de su maestro Perugino. hoy se conserva en la Pinacoteca de Brera, en Milán, después de haber estado previamente en la iglesia de San Francisco de Città di Castello hasta 1798.

Museo de Louvre en París, (Francia) – Retrato de Baltasar Castiglione

En 1515, Rafael Sanzio retrató a uno de sus mejores amigos, Baltasar Castiglione, escritor afamado del siglo XVI con un bestseller como fue ‘El cortesano’ y que fue embajador de la corte de Urbino, también llamaba la atención por su vestimenta a la moda. El pintor controla la técnica del retrato para ofrecernos a una persona calmada, con una mirada directa y sincera, que también demuestra el contacto íntimo entre los dos amigos.

Gemäldegalerie Alte Meister, Dresde (Alemania) – La Madonna Sixtina

Rafael fue un pintor pionero en el uso de modelos femeninos reales para sus vírgenes (madonna), y en esta pieza fue su amante, ‘La Fornarina’, que también tiene un destacado cuadro en Roma. En él se comienza a vislumbrar algunos elementos del Barroco, pero sobre todo destaca por su parte inferior.

Y es que además de San Sixto y Santa Cecilia aparecen dos querubines que se han convertido en iconos de la obra de Rafael Sanzio, pues es un cuadro que supuso una influencia y admiración por otros artistas, también de la literatura.

Museos Vaticanos, Roma (Italia) – La Escuela de Atenas

Pero si hay una obra maestra y conocida del pintor esa es “La Escuela de Atenas”, un fresco enorme que realizó entre 1509 y 1511 en el Palacio Apostólico, exactamente en la Stanza della Segnatura. Más allá de su dominio técnico, lo destacado es que ofrece un homenaje al mundo clásico y lo hace representando a Aristóteles o Platón, pero además con el rostro de personajes coetáneos, incluso él mismo, poniendo a la pintura al mismo lado de la filosofía.

Museos Vaticanos, Roma (Italia) – La Transfiguración

Nos quedamos en los Museos Vaticanos para apreciar la última gran obra del maestro del Renacimiento antes de su muerte, donde representa dos episodios del Evangelio de San Mateo: la Transfiguración de Cristo entre los profetas Moisés y Elías y el encuentro de los Apóstoles con el niño poseso. Tenemos dos registros, una parte más calmada y ordenada y otra más dinámica y dramática, lo que deja una composición compleja.