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"El doctor me dice que la solución que hay es la cárcel"

Pepa (a la derecha) junto a otras compañeras de la Asamblea / Foto: APDHA

Hablamos con Pepa, madre de la Asamblea de Familiares y Amigos de Personas Presas de la APDHA desde sus inicios, en el año 2000. Desde entonces ha compartido con nosotros sus vivencias como madre de un enfermo mental que ha pasado sus últimos treinta años entrando y saliendo de prisión por delitos no graves. Durante este tiempo se ha visto obligada, en situaciones límite, a denunciar a su propio hijo como única forma de defenderse ante situaciones extremas de riesgo para su seguridad y su vida.

Pero, a pesar de ello, "yo me tomo una sopita y hasta mañana", con tal de pagar el viaje a la cárcel para ver a su Paco. Porque tener, tiene poco. Y es que la vida no le ha regalado nada, salvo disgustos. En el Día Mundial de la Salud Mental, hablamos de la experiencia de su hijo, que desgraciadamente no es un caso único -en Andalucía el 40% de la población penitenciaria padece trastornos mentales y de la personalidad y el 8% alguna enfermedad mental grave- y de cómo lo ha vivido ella como madre.

No es que todo lo que cuenta responda con escrupulosa fidelidad a los acontecimientos, pero su voz es honesta. Pepa es una protagonista involuntaria del sistema penitenciario y una madre coraje que, con poquitas herramientas y un corazón inquebrantable, rescata la verdad que se oculta tras una burocracia que ni ella, ni otros muchos, entendemos.

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Morir en la calle, ¿muerte natural?

Foto: Luis Serrano

El pasado martes 30 de septiembre unos operarios de la limpieza encontraron a una persona sin hogar muerta en unos jardines de Granada. Falleció durante la noche por causas desconocidas. Apenas unas líneas en los periódicos locales fueron el triste homenaje que la ciudad a este hombre. Se trataba, simplemente, de alguien sin hogar que dormía en la calle y que había fallecido de "muerte natural", indicaba la noticia. Si hubiera sufrido una agresión mortal, seguro que parte de la sociedad granadina se hubiera sentido tocada en su fibra más sensible y habrían aparecido condolencias y denuncias por parte de nuestras autoridades. Pero como simplemente ha sido una "muerte natural", pues nada que decir.

Pero realmente ¿su muerte se ha debido a causas tan naturales? Extraña sociedad la nuestra que encuentra natural, normal, que una persona viva en la calle, duerma en la calle, se alimente de lo que encuentra en la calle y muera en la calle. Y cuando digo extraña sociedad me refiero a todos, empezando por nuestras autoridades locales, las más próximas al ciudadano fallecido.

Curiosa coincidencia, acabo de leer  en la web del Ayuntamiento de Granada que nuestra corporación ha firmado un acuerdo con Caja Granada y Cruz Roja para ejecutar un proyecto que incluye un vehículo que se dedicaría a recoger a las personas que viven en la calle y a llevarlas a alojamientos donde puedan encontrar un poco de calor y justicia. Nos gustaría preguntar en este momento cual fue la razón de que la propia administración eliminara un servicio parecido que había en nuestra ciudad hace unos años y desapareció sin más explicaciones.

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Escapar de la guerra sectaria en Irak

La ciudad iraquí de Mosul cae en manos de los yihadistas del Estado Islámico / EFE.

El incierto escenario abierto en Irak después de la irrupción del Estado Islámico de Irak y del Levante (ISIS por sus siglas en inglés) ha vuelto a empujar a los iraquíes hacia el exilio una vez más. Pero este grupo terrorista no representa la única amenaza a la integridad de los iraquíes. La presencia de ISIS ha provocado, además, el recrudecimiento de la represión que ejercen las temidas milicias chiíes sobre la población suní acusada de apoyar al grupo terrorista.

Mustafá pertenece a esa ola reciente de refugiados y desplazados que se aproxima al millón de personas según ACNUR. Llegó hace dos días a Estambul desde Samarra, con la intención de empezar una nueva vida, después de un complicado viaje donde tuvo que salvar numerosos controles regidos por normas discriminatorias  de carácter sectario. "El apellido que marque tu tarjeta de identificación te puede facilitar las cosas o complicarlas peligrosamente", explica.           

Hasta el 10 de junio pasado, cuando ISIS ocupó Mosul, la segunda ciudad más importante del país, este joven iraquí de 21 años, era un alumno más del Instituto de Tecnología de esta ciudad y estaba a punto de terminar su segundo curso de una diplomatura en Ingeniería Mecánica.      

Nada más comprobar que el grupo yihadista había tomado Mosul, Mustafá tomó la decisión de salir de la ciudad junto a un grupo de estudiantes. "Pocas horas después, la estación de autobuses fue cerrada y la gente tuvo que salir a pie", explica. Cuando llegó a Samarra, donde vive su familia, se encontró con una ciudad rodeada por el ejército iraquí y las todopoderosas milicias chiíes Asaeb Ahd Haq y Saraya Al Salam, ésta última liderada por el influyente clérigo chií Muqtada.

Nada más caer Tikrit en manos de ISIS, después de Mosul, "los precios de los productos básicos comenzaron a subir en Samarra porque la gente comenzó a hacer acopio de comida, por el miedo a que Samarra fuera la siguiente", cuenta Mustafá. De la misma forma el precio de la gasolina se multiplicó por siete. Pero lo que más contribuyó al alza de los precios fue la falta de abastecimiento de alimentos, desde que el ejército y las milicias decidieron desviar los camiones de víveres a la Base de Operaciones Militares de Samarra situada cerca del importante santuario chií Al Askari, añade. Al mismo tiempo, cortaron las fuentes de energía eléctrica para abastecer a la ciudad 30 minutos escasos cada doce horas.

Según Mustafá, el miedo a las redadas por parte de las milicias comenzó a cundir entre la población y mucha gente, la mayoría hombres jóvenes, decidieron a abandonar la ciudad. En Samarra viven miles de desplazados iraquíes de Al Anbar y Falulla, desde el pasado enero. Los bombardeos del ejército sobre estas zonas controladas por los grupos rebeldes suníes provocaron, según ACNUR, un éxodo de más de 600.000 personas. "Proceder de esa parte del país puede ser sinónimo de terrorista y te pueden detener en base al capítulo 4 de la Constitución".

El fantasma de la guerra sectaria cunde en la población y "cualquier indicio de pertenencia a un grupo determinado puede ser motivo de detención", explica. Como pertenecer a una determinada tribu. Sus apellidos están ligados a la tribu de Al Bubadri, que junto a la de Bu Asuad están consideradas enemigas del gobierno iraquí. Además,  el lider del Estado Islámico, Abu Mohamed al Adnani pertenece a la primera. Esa circunstancia según nos cuenta puede ser motivo de persecución. Tal es el pánico, que la gente paga cantidades desorbitadas por una nueva identificación falsa donde no aparezca el nombre de la tribu a la que pertenece, asegura Mustafá.

Pero salir de Irak no es fácil. Mustafá, que ha crecido huyendo junto a su familia desde 2003, partió desde Samarra el día 15 de este mes hacia Kirkut, la capital de la zona kurda con el objeto de conseguir el visado de entrada en Turkquía. Cuando llegaron, el ejercito kurdo no dejaba entrar en la ciudad a los vehículos que venían de Bagdad, Saladino y Anbar "porque consideran que todos pertenecemos al Estado Islámico”, asegura Mustafa.

Finalmente encontraron una entrada a la ciudad por caminos secundarios, después de sortear algunos enfrentamientos armados entre los peshmergas (ejército kurdo) y los grupos suníes yihadistas. Después de conseguir los visados tuvieron que buscar un conductor turco porque a los iraquíes no les permiten conducir hacia Erbil. Ahora dice encontrarse tranquilo y seguro, pero un poco inquieto por su familia y por la situación de incertidumbre que le espera en Turquía, donde con suerte ganará 130 euros al mes por una jornada agotadora de trabajo.  

Las cifras descubren la dimensión de la tragedia, pero existe una voluntad manifiesta de distorsionar o maquillar las causas que produce el drama iraquí protegiendo, de esta manera, a un gobierno que ejerce una política sectaria sobre la población.  

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Respeto a los Derechos Humanos en las fronteras, ¿prioridad en la agenda de la nueva Comisión europea?

El nuevo comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramopoulos

Jean Claude Juncker, nuevo presidente de la Comisión europea (órgano de la UE que equivale en cierta manera al poder ejecutivo en un Estado nacional), ha presentando en estos días su equipo de comisarios. Aunque podría considerarse prejuicioso valorar a priori las políticas de la flamante Comisión por la simple identidad de sus miembros, en ocasiones un nombramiento representa una verdadera declaración de intenciones.

Como comisario de Interior y Migraciones ha sido nombrado Dimitris Avramopoulos, antiguo ministro de Defensa griego y miembro del partido conservador Nueva Democracia, que sostiene al actual gobierno de Grecia. El país heleno ha tenido el triste honor de ser uno de los Estados miembro de la UE con un peor sistema de reconocimiento y protección de los derechos fundamentales de migrantes y refugiados, habiendo sido incluso objeto de condenas en esta materia por parte del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Y a mayor abundamiento, el ejecutivo griego liderado por Nueva Democracia está siendo especialmente radical en estas políticas migratorias restrictivas.

Por lo tanto, la designación del sr. Avramopoulos, unido a que desde la Comisión se señala que esta cartera de nueva creación tendrá entre sus objetivos "priorizar la nueva política de migración que abordará de manera firme la inmigración irregular, mientras que al mismo tiempo hará de Europa un destino atractivo para los mejores talentos", no hace abrigar demasiadas esperanzas respecto a que el estricto respeto de los Derechos Humanos en la políticas migratorias y de fronteras se vayan a convertir en una prioridad para este organismo europeo en el mandato que comienza.

Y ello a pesar de que un cambio en esas políticas a nivel estatal y europeo se revela como imprescindible e inaplazable. Durante los últimos meses se han sucedido numerosas situaciones de clara vulneración de los Derechos Humanos en la frontera Sur de Europa, teniendo una significada relevancia las que se han producido en Ceuta y Melilla, el Norte de Marruecos y en las costas andaluzas. Desde la pérdida de vidas (las 15 personas que perecieron en el Tarajal, el goteo de muertes en la valla de Melilla, el fallecimiento de un migrante subsahariano en Tánger en un ataque racista…) hasta el quebrantamiento de las bases del Estado de Derecho (las “devoluciones en caliente” de Ceuta y Melilla, las detenciones ilegales en masa en pabellones deportivos en Tarifa…) se dibuja un panorama en materia de fronteras, migraciones y asilo incompatible con los principios esenciales que, en teoría, informan el proyecto de integración política de la UE y al propio Estado español (justicia, libertad, respeto a los derechos humanos, imperio de la ley…).

En este contexto, los colectivos españoles de la red euroafricana Migreurop (APDHA, CEAR, SOS Racismo, Andalucía Acoge y Elin) presentamos los días 9 y 10 de septiembre en el Parlamento europeo una iniciativa que pretende poner las bases de un cambio de dirección en esas políticas europeas de migraciones y fronteras. Desde el pasado mes de junio, las entidades miembro de Migreurop España venimos reivindicando unas medidas en materia de asilo, de visados o de reagrupación familiar asumibles y realizables que podrían empezar a transformar la visión exclusivamente policial de las migraciones por otra que priorice el respeto de los derechos humanos como mínimo infranqueable. Esta iniciativa tuvo una muy buena acogida entre los diputados europeos asistentes a las jornadas (pertenecientes a los grupos parlamentarios de Izquierda Unitaria y Verdes), que se comprometieron a promoverla, junto a otras propuestas que sobre estas mismas cuestiones surgieron durante las jornadas, en su actuación parlamentaria durante esta legislatura.

Desde la sociedad civil europea seguiremos incidiendo políticamente para que la situación de los Derechos Humanos en las fronteras de la Unión se sitúe en la agenda de la nueva Comisión europea, sea quien sea el comisario competente en la materia. Y en esa labor esperamos contar con el apoyo de, al menos, parte de nuestros representantes en el Parlamento UE.

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La historia de un desembarco

Cruz Roja espera poder cerrar el pabellón de Tarifa en los "próximos días", donde aún atienden a 105 inmigrantes

Dijo Orwel que “el lenguaje político está diseñado para que las mentiras parezcan verdades, el asesinato una acción respetable y para dar al viento apariencia de solidez”. Será por esto que no nos resulta difícil imaginar en las caras de los ministros de interior de España y Marruecos la expresión gozosa del deber cumplido al repasar la nota de prensa que emitieron tras su reunión en Tetuán.

En ella se afirmaba que “ambos ministros han reiterado su compromiso para que la lucha contra la inmigración irregular se haga en un marco de respeto absoluto a los derechos humanos y de la dignidad de las personas”. No se puede negar que saben hacer su trabajo.

Con esta reunión y correspondiente nota, ambos estados daban por zanjada la crisis producida por la llegada a las costas de Cádiz de más de un millar de personas inmigrantes que, aprovechando la falta de vigilancia en la costa marroquí, cruzaron el estrecho en embarcaciones de juguete. Algunos pensamos que estas "disfunciones en el dispositivo”, empleando palabras del propio ministro, Mohamed Hassad, eran consecuencia del enfado del Gobierno de Rabat por la investigación que la justicia española está haciendo de la actuación de policías marroquíes durante el salto a la valla del 18 de junio. Otros, quizá mejor pensados, las relacionan con el encuentro en aguas ceutíes de la Guardia Civil con Mohamed VI, el único africano que ha sido capaz de poner firme a un miembro de la benemérita en los últimos tiempos.

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Porteadoras del Tarajal, la molestia necesaria

La frontera ceutí vivió la pasada semana graves incidentes / EFE

Para el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, los hechos ocurridos en el paso fronterizo del Tarajal el día 15 de julio son una situación "excepcional" y un hecho  puntual".

Para el presidente de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), los comercios de la ciudad han perdido desde que comenzó el 2014 un 35% de sus ventas habituales, y los servicios de transporte público en taxi o autobús están sufriendo las consecuencias de los atascos en la frontera, por lo que han exigido una solución "urgente" que evite "perder definitivamente la demanda turística y comercial con el país vecino".

La Delegación del Gobierno en Ceuta solo lamentó que 24 policías resultaran heridos y se apresuraron a comunicar la vuelta a la normalidad. Para el Gobierno Marroquí… nada de nada. No opina, no piensa, no dice nada al respecto, ni se espera que lo haga. Para algunos medios de comunicación la situación se resume en "rebelión en la frontera de Tarajal", "Motín en la frontera del Tarajal"…

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Huir de una guerra para acabar en una cárcel

Hala ha visto poco mundo. Buena parte de sus apenas 30 días de vida han transcurrido en una tienda de campaña en la Plaza de los Reyes de Ceuta. Aún no se da cuenta de que ella y su madre, Fátima, permanecen acampadas ante la Delegación del Gobierno con otras 87 personas para exigir que se les permita trasladarse a la península.

Fátima sí ha visto mundo, contra su voluntad. Hace ya muchos meses que salió de Siria huyendo de la guerra. Vivía en Alepo, ciudad bombardeada sin piedad por las fuerzas del ejército sirio. Sabía que allí no podría sobrevivir; peligraba su vida y también la de la niña que acababa de saber que llevaba en su vientre.

Fátima y su marido Mohamad, acompañados de su suegra, reunieron cuanto tenían de valor y partieron a la búsqueda de una vida en paz, de un futuro para su hija. Como ellos, otros muchos huyeron del acoso del Estado islamista o de cualquiera de las fuerzas en conflicto, en una guerra que está haciendo que Siria llore sangre.

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Carlos y Carmen: un indulto de justicia

Carmen y Carlos /FOTO: M Ortega Lucas

Cuando ser defensor de los derechos puede convertirte en delincuente; cuando las “víctimas” consideran que unos hechos debían ser denunciados, pero no castigados de tal modo; cuando el Ayuntamiento del pueblo de Carlos, Castro del Río, la Diputación Provincial de Córdoba y la mesa del Parlamento andaluz, entre otros, deciden por unanimidad de los partidos de todos los colores la estimación del indulto; cuando todo esto es así… ¿qué cabe que no sea un indulto?

Carlos y Carmen participaron en un piquete en Granada durante la huelga general de 2012. Tras la denuncia de la propietaria por una pintada y gritos (“chapa y se acaba”), el fiscal pidió en el juicio una “sentencia ejemplarizante, no sólo para ellos, sino para que a nadie se le ocurra hacer nada parecido”. Lamentablemente, la sentencia siguió las instrucciones del fiscal: 3 años y un día de cárcel por un delito contra el derecho de los trabajadores. Lo que por lógica debía haberse saldado con una falta, acabó en penas de cárcel para Carlos y Carmen.

Este caso pone de manifiesto cómo el derecho penal no sólo no persigue proteger a las víctimas, a las que ni escucha ni respeta, sino que se vuelve cada vez más un “derecho penal del enemigo”. Considerar a Carlos y Carmen como enemigos de la sociedad o individuos especialmente peligrosos es absurdo. Los movimientos sociales o sociedad civil organizada nunca pueden suponer un peligro para la sociedad, pero sí generan inseguridad a los asentados en los poderes del Estado, que pretenden defender su estado actual.

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La República que queremos

La anunciada abdicación del ciudadano Juan Carlos de Borbón y la sucesión en la Jefatura del Estado por la vía hereditaria de su hijo Felipe ha devuelto a la primera plana de la actualidad el debate sobre la forma de Estado. Desde determinados postulados ideológicos casi nos sonroja tener que argumentar en el año 2014 que el hecho de que la más alta institución del Estado sea una suerte de patrimonio familiar es un anacronismo extemporáneo.

Desde una perspectiva democrática, apoyamos los argumentos aportados desde distintas plataformas políticas y sociales respecto al derecho de los ciudadanos a decidir sobre la forma de Estado y, más concretamente, aquellos que defienden la opción republicana ante un eventual referéndum. Sin embargo, queremos aportar al debate la necesidad de profundizar en el tipo de república que deseamos.

Grecia, Italia, Portugal o Irlanda, por no salir de nuestro entorno más cercano, cuentan con consolidados sistemas "formales" republicanos; ¿ha supuesto esto que los derechos de sus ciudadanos/as hayan sufrido un ataque de menor calibre en estos últimos años de crisis social y económica que en nuestro monárquico Estado español? Esa forma de Estado republicana, ¿ha supuesto un especial parapeto contra el pensamiento único neoliberal?

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El Rey Heredia no se desaloja. El derecho al servicio de la ciudadanía

Miembros de la Acampada Dignidad celebraron como una victoria la suspensión del desalojo del centro.

Cuántas veces los ciudadanos decimos: ¡qué injusta es la justicia! Los profesionales que más cerca estamos de ella, como los abogados, lo confirmamos. Pero a veces, las menos, no ocurre así. Esta es la historia del Rey Heredia que, si bien no es única, no por ello es menos importante.

La ciudadanía se ha sublevado de diferentes formas contra el injusto sistema establecido mediante movilizaciones, propuestas de conquista del espacio público, insumisión... y el Estado, siguiendo su tradicional papel represor de todo aquello que ponga en duda lo que denominan el "sistema", las ha intentado contestar y frenar.

Este es el caso de este artículo. Un colegio abandonado hace años a su suerte. Un Ayuntamiento, el de Córdoba -como podía ser cualquier otro- que lo contemplaba como bien inútil a demoler. Destino que ni tan siquiera era realizable, porque formaba parte de un ambicioso plan urbanístico que en la actual coyuntura es inviable y, por tanto, condenado al fracaso. Frente a ello, una ciudadanía activa, cansada de políticos profesionalizados y de peticiones sin respuesta sobre la posible cesión de dicho edificio.

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