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ARAGÓN

Acusados de alzamiento de bienes los fundadores de los restaurantes La Mafia

Una juez imputa por alzamiento a los promotores de la cadena de restaurantes, sospechosos de haber vendido la marca a otra sociedad gestionada por familiares para seguir controlándola

La red de franquicias celebra su decimoquinto aniversario, mientras un juzgado Mercantil investiga si el concurso de la sociedad oculta una descapitalización fraudulenta

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Están especializados en comida italiana. Foto: Juan Manzanara.

Están especializados en comida italiana. Foto: Juan Manzanara. Juan Manzanara / Zaragoza

Un juzgado de Zaragoza investiga a los fundadores de la cadena de restaurantes franquiciados La Mafia, que cuenta con más de treinta establecimientos en las principales ciudades de España. Han sido acusados por un acreedor de alzamiento de bienes, debido a unas operaciones en las que la marca terminó en manos de una empresa controlada por sus familiares mientras los locales seguían operando.

La imputación de Juan Pablo Mariñosa y Javier Floristán como presuntos autores de un delito de alzamiento de bienes por parte de la magistrada del Juzgado de Instrucción número 6 de Zaragoza, Natividad Rapún, se produce solo unos meses después de que la cadena, especializada en comida italiana, celebrara su decimoquinto aniversario con una sonada fiesta y bajo el lema “quince años en familia”.

Los hechos se remontan a hace seis años, cuando la empresa que gestionaba la cadena, Re-Imagina Restauración, que la había impulsado a principios de esa década, fue declarada insolvente y el Juzgado Mercantil número 2 de la capital aragonesa la declaró en concurso de acreedores.

Impagos a los acreedores tras la declaración de insolvencia

El concurso, declarado en 2010, derivó en una orden de liquidación por incumplimiento del convenio, aunque esa situación no se dio formalmente hasta que el Supremo la dictaminó en septiembre del año pasado. Los 3,5 millones de deudas que acumulaba la empresa habían quedado reducidos a 1,8, que debía liquidar en cinco plazos de la misma cuantía en los cinco años siguientes, a partir de abril de 2011. Sin embargo, incumplió el primer pago con, al menos, tres acreedores: Hacienda, Catalunya Banc y uno de sus proveedores, CCC.

La declaración del incumplimiento del convenio tiene dos consecuencias judiciales: aboca a la sociedad a la liquidación y conlleva la apertura de la llamada “pieza sexta”, en la que el Juzgado Mercantil investigará si Re-Imagina cayó involuntariamente en la insolvencia o sus gestores cometieron una descapitalización fraudulenta.

Re-Imagina entregó algunas cantidades entre la demanda que estos presentaron y el fallo del Supremo, cuya sentencia indica que ese desembolso “por sí solo no enerva la acción, ni convierte el incumplimiento en mero retraso, máxime cuando han vencido ya otros aplazamientos que no constan pagados, como es el caso”.

El valor de la marca

Los acreedores se encontraron con que entre la negociación del convenio para saldar sus deudas –tras perdonar la mitad y aplazar un lustro su liquidación- y su declaración formal de incumplido el principal activo de Re-Imagina, que era la marca La Mafia, había cambiado de manos para pasar a otra sociedad llamada La Mafia Franchises, controlada por las familias de los dos propietarios del negocio: Juan Pablo Mariñosa y Javier Floristán. Esta segunda firma es la sucesora de Ocean World Marina, que cambió de denominación en marzo de 2011 y de propietarios en noviembre de ese mismo año.

“Lo más valioso de la empresa era la marca, la franquicia de los restaurantes”, explicaron fuentes jurídicas. Gracias a ella, añadieron, el negocio ofrece unos beneficios anuales de en torno a 700.000 euros.

Uno de los acreedores decidió interponer una querella por alzamiento contra los promotores de la cadena, los cuales negaron haber cometido ninguna irregularidad en su declaración como imputados.

 

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