eldiario.es

Síguenos:

Boletines

Boletines

Menú

César Rendueles

Soy profesor de sociología en la Universidad Complutense. Antes fui investigador, traductor en varias editoriales y trabajé unos cuantos años en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. En 2013 publiqué Sociofobia. También he editado textos de autores clásicos como Karl Marx, Walter Benjamin o Karl Polanyi.

  • Reacciones a sus artículos en eldiario.es: 108

En torno a la crianza cooperativa

1. Los seres humanos somos una especie de crianza cooperativa. Esto no es una opinión política o una opción cultural sino un hecho biológico. De hecho, se trata de un rasgo muy característico de nuestra especie. La crianza cooperativa es poco habitual en los mamíferos y entre la mayor parte de los primates no humanos las madres se encargan en exclusiva de cuidar de las crías. La crianza cooperativa significa que miembros del grupo que no son sus padres genéticos colaboran en el cuidado de las crías. Se suele llamar alomadres y alopadres a estos cooperadores. Muy posiblemente la crianza cooperativa entre los humanos esté relacionada con características evolutivas básicas, como la larguísima duración de nuestra infancia.

2. La crianza cooperativa ha tenido numerosas expresiones históricas y culturales: desde los distintos tipos de familias extensas hasta modelos familiares en los que los padres biológicos pierden su centralidad y otros miembros de la colectividad actúan como alopadres. Si la crianza cooperativa es un hecho biológico, la diversidad familiar es un hecho histórico. A día de hoy se suelen distinguir al menos siete grandes sistemas familiares en el mundo, cada uno de ellos con subsistemas, que se están transformando e hibridando dando lugar a nuevas formas de cooperación familiar. De hecho, la familia nuclear típica de nuestras sociedades es una creación histórica reciente y no necesariamente óptima o definitiva, al menos a juzgar por la cantidad de conflictos y malestares que genera. Científicos sociales poco sospechosos de perroflautismo han señalado que entre el amplio catálogo de formas de crianza arcaicas hay algunas que parecen amigables y razonables. Pensar que es imposible aprender nada de esas experiencias porque pertenecen al pasado, es como decir que no se puede correr una maratón porque eso significaría volver al esclavismo y a la religión olímpica.

Seguir leyendo »

Diez ensayos de 2015 para repensar 2016

1.  Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima (Paidós)     Naomi Klein

No creo que nadie haya hecho tanto como Naomi Klein por convertir la crítica del capitalismo en una perspectiva política cercana y amigable. Su nuevo ensayo denuncia la incapacidad de las economías de mercado para solucionar los desafíos medioambientales que ellas mismas han creado pero, sobre todo, aborda cuestiones complejas relacionadas con el modo en que la salida al proceso de autodestrucción ecológica que padecemos es congruente con políticas igualitarias de justicia social.

Seguir leyendo »

Los diez libros de no-ficción de 2014

Este es uno de los mejores libros del mejor ensayista español vivo. Aunque se publicó a principios de 2014, consigue captar magistralmente el Zeitgeist político de este año trepidante. Santiago Alba Rico reivindica con una irresistible combinación de rigor, sensatez y erudición una izquierda económicamente revolucionaria, políticamente reformista y antropológicamente conservadora.

Un ensayo divertidísimo sobre la que probablemente sea la tecnología que más ha influido en la globalización económica contemporánea: el contenedor. Rose George disecciona la revolución del transporte marítimo de mercancías, desde la vida cotidiana en un mercante que viaja a Singapur a las condiciones de trabajo inhumanas de parte de la tripulación pasando por las oscuras regulaciones que rigen las banderas de conveniencia. Sencillamente fascinante.

Seguir leyendo »

Limónov en Manhattan

Hay biografías literarias que son como parásitos, se transforman en seres complejos y fascinantes a costa de su huésped, al que dejan exhausto. El resultado no siempre es negativo, a veces se dan casos de simbiosis afortunadas. Creo que es el caso de Soy yo, Édichka (Marbot, 2014), las memorias norteamericanas con las que Eduard Limónov se hizo famoso en Francia. Es imposible leer su texto sin pensar constantemente en  Limónov (Anagrama, 2013), la exitosa biografía en la que Emmanuel Carrère convierte al poeta y activista ruso en un personaje novelesco.

Seguir leyendo »

Las lecciones del Rock Radical Vasco

  Este verano mi sobrina de veinte años apareció con una camiseta en la que se leía “Keep the 80s alive” en letras doradas. Aluciné. Si pienso en los años ochenta, la imagen que se me viene a la cabeza es la de un montón de jeringuillas. “Chutas, chutas everywhere” pondría la camiseta si la hubiera diseñado yo. Estaban por todos lados, en la calle, en los parques, en los baños de los bares, en la playa… A un vecino de mi edificio se le cayeron las llaves por el hueco del ascensor. Cuando fueron a recogerlas vieron que el fondo estaba cubierto de jeringuillas, como en Saw 2. Era cosa de otro vecino, que era yonki. Sus padres le echaron de casa y él instaló una especie de chavola en la escalera del edificio. Vivía allí. Lo de tirar las jeringuillas en una papelera le debía parecer una molestia excesiva.

Me he acordado porque Roberto Herreros e Isidro López acaban de publicar El estado de las cosas de Kortatu: lucha, fiesta y guerra sucia (Lengua de Trapo, 2013). Forma parte de la colección Cara B, que dirige Víctor Lenore y en la que cada libro está dedicado a un disco. Una vez Lenore me dijo que escuchando la música indie que suena, por ejemplo, en Radio 3, nadie podría hacerse una idea del momento que está viviendo el país. Con el rock radical vasco (RRV) pasó exactamente lo contrario. Fue una especie de caricatura musical de un momento social explosivo en el que se dirimieron conflictos políticos de largo alcance. Precisamente, el gran acierto de El estado de las cosas es solapar los aspectos musicales de RRV con un análisis riguroso de su contexto histórico. La reconversión industrial, la heroína, el terrorismo de Estado o la aparición de nuevos movimientos sociales se entreveran con los aspectos musicales, como la ruptura del RRV con la tradición de cantautores políticos. 

Seguir leyendo »

Los diez libros de no-ficción de 2013

1. Frank Westerman, El destino de los caballos blancos. Una historia diferente del siglo XX 

A partir de un tema aparentemente trivial, las peripecias de una raza de caballos de doma particularmente apreciados, Frank Westerman repasa algunos episodios oscuros de la historia del siglo XX, como los experimentos raciales de Hitler o los proyectos eugenésicos. Otro libro imprescindible del mejor ensayista de su generación.

Seguir leyendo »

La especulación inmobiliaria entendida como una de las bellas artes

En la sala de lectura de la biblioteca que frecuento, la gente se coloca en las mesas siguiendo un patrón regular. Primero se ocupan los puestos más cercanos a las paredes y sólo al final, si no queda más remedio, los lectores se sientan en las mesas del centro de la sala. La razón es un lucernario infernal que en cuestión de minutos te deja al borde de la fotofobia y chorreando sudor. Es un fenómeno habitual en numerosas edificaciones recientes, aparentemente inspiradas en un catálogo de peceras. A veces tengo la impresión de que alguien se ha hecho el lío con los planos y se ha dedicado a construir edificios pensados para Finlandia en lugares con trescientos días de sol al año.

Mi ejemplo favorito es un monstruo de cristal sin ventanas y orientado al sur frente al puerto de Málaga. Los trabajadores que lo ocupan tapan con papeles, pósters, planos y telas las cristaleras de sus oficinas para intentar resguardarse de la luz del sol. Sería un edificio más si no fuera porque se trata de la gerencia de urbanismo de la ciudad. Así que, en cierto sentido, es una escultura a la burbuja inmobiliaria en el epicentro del terremoto especulativo español. 

Seguir leyendo »

George Saunders con los perdedores del capitalismo

Sus cuentos son excesivos, raros, violentos, divertidos y alucinados. Por eso mismo resultan iluminadores de este delirio colectivo al que llamamos normalidad. En sus mejores momentos Saunders se acerca a la ciencia ficción y escribe sobre un futuro cercano donde los presos son obligados a participar en experimentos clínicos extremos de psicología cognitiva, hay trabajadores octogenarios que limpian un parque temático cuya principal atracción es una vaca con estómago de plexiglás, aparecen mutantes condenados a la esclavitud mientras los zombis promueven el empoderamiento y el cambio social…

Hay un extraño parecido de familia entre este universo lisérgico de Saunders y Por cuatro duros (RBA, 2001), un reportaje de Barbara Ehrenreich sobre la vida de los trabajadores pobres no cualificados en Estados Unidos: habitantes de un mundo surrealista donde la gente paga por vivir en un motel más de lo que le costaría una casa porque no tiene ahorros para la fianza, o que duerme en un coche en el parking de su trabajo porque no tiene dinero para gasolina.

Seguir leyendo »

Espectros del Este

A finales de los años ochenta, dos sexagenarios viajaron por primera vez a la RDA en un viaje organizado por una asociación cultural vinculada al Partido Comunista. Volvieron maravillados, claro. Es más, pasaron una jornada en Berlín Occidental que les dejó convencidos de que el capitalismo tenía los días contados. La RFA era Babilonia rediviva, una sentina de consumismo, delincuencia, drogadicción, desigualdad, prostitución y, en general, alienación evidentemente insostenible.

Pocos meses después la RDA se desmoronaba. Una de las más curiosas, y en cierto sentido entrañables, elegías que se publicaron entonces fue un artículo del novelista Pablo Sorozábal titulado Elogio sentimental del tanque ruso. Sorozabal loaba el papel del bloque soviético como dique de contención frente al imperialismo capitalista y se lamentaba de no disponer de unas armas nucleares que regalar a Fidel Castro para que las empleara en beneficio de la paz mundial. Fue seguramente el canto del cisne del leninismo político, y el inicio del leninismo estético.

Seguir leyendo »

El precariado, otra vez

Cuenta Jon Elster que la teoría de la elección social –el estudio formal de los procedimiento de votación– ha llegado a ser tan complicada matemáticamente y tan irrelevante para el estudio de la política real que Econométrica, una de las revistas más importantes de economía, suspendió la publicación de artículos relacionados con este campo. El oscurantismo aritmomorfo no está limitado a esos casos extremos; es la norma de la economía ortodoxa y tiene efectos psicotrópicos que incapacitan para distinguir la realidad del delirio.

Hace unos años un miembro del colectivo artístico The Yes Men se hizo pasar por un delegado de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en un congreso de empresarios escandinavos. En su intervención presentó un traje high tech para ejecutivos: un maillot de lycra dorada equipado con un gadget en forma de pene erecto gigante con un monitor en la punta. Los asistentes se rieron, pero no tanto. Estaban habituados a las extravagancias de los economistas, respaldadas por teorías frondosas pero sin apenas relación con el mundo real. Un disfraz de pirado parece el atuendo idóneo para defender que el abaratamiento del despido reduce el desempleo.

Seguir leyendo »