Landaluce, el alcalde “referente” del PP acusado de acoso sexual: “Llevo 42 años militando y me exigen que me vaya”
Hasta hace muy poco tiempo José Ignacio Landaluce (Logroño, 1959) era uno de los grandes faros del PP andaluz. “Un referente dentro del mundo municipal”, le definió el líder Juanma Moreno en plena campaña a las municipales de 2023.
Por entonces, una información llevaba ya tiempo circulando por pasillos y despachos: decía que Landaluce hacía extrañas peticiones a sus concejalas y que incluso las manoseaba sin consentimiento. “Puso mi mano sobre su miembro”; “exige a las concejalas que le dejen ver cómo mean”; “esta mañana para apartarme de la mesa del chocolate me tocó el culo”.
Aquellas confesiones explosivas, contenidas en pantallazos de una conversación privada por WhatsApp de varias colaboradoras suyas, fueron saltando de móvil en móvil hasta que llegaron al agitador ultra Alvise Pérez, que las aireó a los cuatro vientos a finales de 2024. Casi un año más tarde, el PSOE las recogió, las certificó ante un notario y presentó una denuncia. Landaluce se tambaleó, luego se revolvió (tanto, que Alvise borró) y finalmente recuperó la firmeza negándolo todo. Le sostuvo su partido, que calificó las denuncias de bulo y se confió a su “referente”, mientras la Fiscalía del Tribunal Supremo archivaba la denuncia contra él.
Hasta ayer, cuando el PP gaditano, presidido por Bruno García, le pidió la dimisión. Dos nuevas denunciantes han contado al Tribunal Supremo y al propio partido que Landaluce las agredió sexualmente, forzándolas a tocarle los genitales o tocándolas él sin consentimiento. Una lo ha denunciado ante el Tribunal Supremo (por ser aforado hasta que se disolvieron las Cortes), relatando hechos presuntamente ocurridos en 2020 y 2021. La otra, una militante popular, acaba de relatar a la dirección una agresión sexual que habría ocurrido en su despacho el 10 de julio.
Landaluce no ha retrocedido. En respuesta, ha grabado en vídeo a dos trabajadores de Alcaldía. En primer plano, insistiendo en que nadie les coacciona, se dicen sorprendidos por la denuncia porque, dicen, la puerta del despacho del alcalde está siempre abierta. En otro vídeo, Landaluce vuelve a proclamar su presunción de inocencia y anuncia batalla hasta el final. Su caída está siendo lenta, por pasos. “Seguiré intentando luchar, pero ¡qué difícil me lo han puesto!”, dice revistiendo de una pátina de coraje su resistencia a abandonar el cargo.
En política desde que Moreno era un niño
El referente de Moreno es ahora un apestado al que el líder provincial quiere echar de su último cargo sin ni siquiera darle las gracias. Pero hace apenas un año era una figura antes poderosísima en el PP gaditano, donde formó un tándem histórico con la exalcaldesa de la capital Teófila Martínez.
Por eso, en él ha anidado también un resentimiento generacional. “Voy a luchar por la presión que se está ejerciendo desde mi partido y mis compañeros, no todos, que llevamos 16 años trabajando codo con codo. Llevo 42 años militando y me exigen que me vaya de la alcaldía”, lamenta.
Quieren echarlo quienes en su día lo admiraban, Bruno García y Juanma Moreno, niños de colegio cuando él ya se batía en una arena municipal por entonces refractaria al PP, como el resto de Andalucía. Era 1984 cuando Landaluce se afilió. En Algeciras habían gobernado comunistas y andalucistas. En el partido mandaban Fraga y Verstrynge. Moreno tenía 14 años y García, cinco.
Desde entonces, este licenciado en Medicina lo ha sido casi todo en el partido y con el partido: primero, concejal, de 1987 a 2001; después, diputado en el Congreso en tres legislaturas (2000-2004, 2008-2011 y 2011-2015); alcalde, desde 2011 hasta ahora (cuatro mandatos, tres con mayoría absoluta); y senador desde 2023. Arrasó en 2011, con más del 51% de los votos en un feudo, el segundo más poblado de la provincia de Cádiz, que en democracia sólo había conocido alcaldes socialistas, andalucistas o comunistas. Doce años después volvió a arrasar, con más del 53%. Todo lo consiguió desde la presidencia del PP de Algeciras, en la que se mantuvo durante más de un cuarto de siglo.
“Ya no es del PP”, pero le sostenía el PP
A Landaluce le duele, porque quienes le quieren defenestrar son los mismos que le arroparon poniéndose de perfil hace apenas unos meses, cuando el PSOE llevó a la Fiscalía los pantallazos que hablaban de él y sus cosas. Aunque la filtración partió de dentro y las víctimas en aquellos mensajes eran tres concejalas del partido (Susana Pérez Custodio -actual presidenta de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar-, Eva Pajares -delegada provincial de Salud de la Junta de Andalucía- y Laura Ruiz), nadie en el PP alzó públicamente la voz. Y como el PSOE canalizó la denuncia y las víctimas no lo secundaron, Carolina España lo atribuyó a una estrategia socialista.
Hasta ahora, nadie de los suyos le había dado la espalda de esta manera. Ni siquiera cuando los rumores se pusieron a la luz. En diciembre de 2025, con el estruendo de los mensajes de sus propias colaboradoras expuestos ante Fiscalía y la opinión pública por el grupo municipal socialista, Moreno ganó tiempo: oficialmente, el PP le dio de lado cursando su suspensión de militancia y su paso al Grupo Mixto en el Senado. En realidad, el PP fijó un escenario ficticio: durante semanas, Moreno esquivó la cuestión de si Landaluce debía seguir siendo alcalde alegando que no podía hacer nada porque “ya no es del PP”, mientras lo sostenía con sus 15 concejales.
Se convirtió en un lastre para un partido que no puede volver a presentarlo, pero que no sabía cómo deshacerse de él sin causar un terremoto interno. Lo sueltan cuando no hay más remedio: sólo cuando Landaluce ha anunciado que se presentará a la reelección, previsiblemente contra el PP, el partido ha decidido dejarlo caer.
La prueba de que sí podía actuar quedó a la vista de todos este lunes, cuando el PP actuó: el presidente del PP de Cádiz llamó a reunión y de allí salió un comunicado nocturno pidiendo al alcalde que dimita y exigiendo a los ediles populares que le retiren su apoyo. Este martes, doce de ellos abandonaron el equipo de gobierno. Vox ha anunciado ya que apoyaría una hipotética moción de censura contra él.
El Cristo de Medinaceli, “Regidor Perpetuo de Algeciras”
En este tiempo se convirtió en el hombre que en todos sitios estaba, tan capaz de inaugurar una farola como de acudir cada semana al Senado, mientras en los últimos tiempos abría frentes judiciales para limpiar su honor supuestamente mancillado por la prensa y los socialistas. Internamente, ha manejado su grupo con disciplina férrea, lo que explica los sinuosos caminos que han seguido las denuncias contra él.
Landaluce también ha sido capaz de entender el poder del folclore, religioso o no, como catalizador de la simpatía vecinal. Su última ocurrencia es nombrar al Cristo de Medinaceli “Regidor Perpetuo de Algeciras”. 10.000 euros habrá que pagarle a la Venerable Cofradía Salesiana de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Cautivo (Medinaceli) y María Santísima de la Esperanza por organizar el acto de nombramiento en el Ayuntamiento el próximo 24 de octubre, según ha informado Europa Sur.
En el vídeo en el que vuelve a proclamar su inocencia, Landaluce se dirige a los “vecinos”. Es un recurso habitual de quien ha perdido agarre en su propio partido. A Landaluce le votaron en 2023 casi 23.000 algecireños, el 53,14% del voto. No se puede descartar que recoja lo que le quede de apoyo popular en un nuevo partido de corte personalista. Es un escenario temido por el PP andaluz, porque hay precedentes e implica, muy probablemente, dejar la agrupación local hecha unos zorros: por el PP, ahí están los casos Martín Serón en Alhaurín el Grande (Málaga) o Juan Enciso en El Ejido (Almería); del PSOE, los de Carlos Sánchez en Bollullos Par del Condado (Huelva) o José Manuel Martín Alba en Alcaucín (Málaga).
Como todos ellos, Landaluce se declara víctima. El hombre que lo fue todo se ve solo, apenas flanqueado por tres pretorianos. “Todos contra mí, qué casualidad que no me den la presunción de inocencia, quieren mi muerte política, mi muerte social”, proclama. Es probable que esté preparado para la batalla, porque hace tiempo que sabe que está solo, y que lo de ahora sólo es la escenificación del abandono en el momento oportuno. “Ya no es del PP”, dijo Moreno hace diez meses. La cuestión es hasta cuándo seguirá siendo alcalde.
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