Francisco Espinosa Maestre
Francisco Espinosa Maestre, autor de 'Lucha de historias, lucha de memorias' (Aconcagua, 2015) y otras obras que retratan el proyecto de Memoria Histórica en España.
Como historiador atesora uno de los procesos investigadores más completos sobre el golpe de Estado militar y el franquismo. Fue autor del 'Informe sobre la represión franquista" que recibiera el juez Baltasar Garzón para investigar los crímenes del fascismo español y coordinador científico del proyecto 'Todos (...) los nombres'.
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La destrucción de la plaza de toros de Badajoz
12/08/2017
El primer deber de la democracia es la memoria Pierre Vidal-Naquet, historiador
Receta antigua: "Fraude electoral 1936" al horno
03/05/2017
Es probable que 1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular, de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, llegue a superar en ventas al Pío Moa de sus mejores tiempos. Resulta evidente que la cadena de propaganda de la derecha funciona bien y que existe un público que compra estos libros. Pero en este caso no estamos ante un libro simple en estilo e ideas orientado al consumo fácil, como era el caso Moa, sino de un denso trabajo de historia política que nos retrotrae a tiempos pasados y que se mueve en la estela de Joaquín Arrarás y su Historia de la Segunda República Española. Otra cosa es que en las entrevistas sus autores simplifiquen el abigarrado texto, lo cual es de agradecer.
Los ingredientes, todos ellos sobradamente conocidos, son los siguientes: origen dudoso de la II República, Manuel Azaña como símbolo de la intransigencia republicana, continua labor de zapa durante el Bienio Negro que culmina en la revolución de octubre de 1934, anulación del centro-derecha como opción política, demonización de la CEDA, gran fraude electoral en las elecciones generales de febrero de 1936, falsificación de los sufragios, ocupación por asalto de los centros de poder (ayuntamientos, diputaciones y gobiernos civiles), violencias de todo tipo amparadas por el nuevo gobierno e inicio de la senda de la revolución.
A vueltas con Javier Cercas
07/04/2017
Aunque creo que ya dije lo que tenía que decir y pese al tono bronco del texto de Luciano Fernández Gómez voy a contestarle. En cualquier caso creo que el debate, al depurar errores y clarificar contenidos, siempre es positivo. Quiero empezar por los primeros. Al moverme entre los Menas y Cercas de varias generaciones me he perdido en diversos momentos. Me hubiera venido bien un árbol genealógico. En todo caso, para la línea argumental de mi artículo, el hecho de confundir abuelos con bisabuelos o creer que el padre de Mena era Juan y no Alejandro, poco varía. Digamos que el núcleo se mantiene y este no va de otra cosa que del tratamiento que Javier Cercas hace de la historia y de la memoria. Lo de Sara García tiene otra explicación. Como no constaba su profesión ni en el libro de Cercas ni en el estudio que sobre la represión franquista se hizo en esa provincia, miré en Internet y encontré una referencia a que era maestra. Como cabe suponer carecería de sentido alguno, dado el poco recorrido que tenía, que me lo hubiese inventado.
Estas son las "mentiras" que, según Luciano Fernández, colé en mi artículo. Pero para ser "mentiras", la verdad, las veo un poco tontas. Yo las incluiría en la categoría de errores, ya que si los elimino el artículo seguirá diciendo prácticamente lo mismo que antes. Además de mentiroso, Fernández me llama rencoroso. No es el primero que lo hace. De hecho, el insulto lo convierte en miembro de pleno derecho del club al que ya pertenecen, entre otros, un conocido profesor de la UNED afín al consorcio PSOE-PRISA y un exfamoso propagador de extrema derecha que no hace mucho era superventas y que solía escribir en Libertad Digital. Por su parte Javier Cercas, en entrevista con Karmentxu Marín, opina que mi artículo "es literalmente un cóctel de odio, inexactitudes y mentiras". "Una vergüenza", concluye. Me pregunto si criticar a fondo una obra de alguien equivale a odiarlo. En todo caso siento decepcionar a ambos: ni rencor ni odio.
Javier Cercas blanquea de nuevo el fascismo
15/03/2017
Llevan un tiempo los medios de comunicación, especialmente los del grupo PRISA, bombardeándonos con el último producto de Javier Cercas Mena, El monarca de las sombras, que para variar vuelve a la guerra civil para seguir hablándonos de Falange. Ya lo hizo una vez sobre un personaje tan relacionado con Cáceres como Rafael Sánchez Mazas y ahora lo hace sobre su tío abuelo Manuel Mena Martínez. Y si en el caso de otra de sus novelas, El impostor, su protagonista Enric Marco venía a ser el Quijote ahora Cercas ha decidido asociar al fascista de su tío abuelo con el mítico Aquiles. Supongo que igual que en El impostor debió creerse Cervantes ahora se verá como Homero. Da igual que la novela sea plana, insulsa e incluso un tanto tediosa o que una vez más quiera convencernos de que sus novelas no son de ficción. Estamos ante la obsesión de un profesor de literatura por aparecer en sus novelas y querer hacerlas pasar por algo más que un mero relato con voluntad de ser literario.
Algunos llaman a esto novela de no ficción, relato real, novela antigénero, metaliteratura, género degenerado, posliteratura o como les venga en gana, pero quizás pertenezca de lleno al territorio de la egoficción. Lo curioso es que en sus declaraciones a los medios Cercas no habla como un novelista sino como un historiador, lo cual no deja de llamar la atención en alguien que está convencido de que la historia nunca es objetiva. Aunque cuando dice esto no se sabe cuál de sus muchos "yo" habla, si el personal, el literario, el pueblerino, el mentiroso, el cosmopolita, el periodístico o el historiador. A saber.
Por qué es inconcebible la calle Millán Astray
26/09/2016
A la altura de los años veinte, el pasado imperial español era ya residual. Lo único que quedaba eran los enclaves africanos, una auténtica pesadilla desde el siglo XIX que se prolongó al XX tragándose la vida de miles de españoles en las luchas contra las cabilas del Rif. Para asegurar el mantenimiento de aquellas colonias, en 1920 Millán Astray creó la Legión a imitación del modelo francés. Pero lo peor estaba por venir. En 1921 tuvo lugar la terrible derrota de Annual ante las fuerzas de Abd-el-Krim. La guerra siguió durante la dictadura de Primo de Rivera hasta que en 1927 se dio por concluida con la victoria española con un coste humano altísimo por ambas partes.
Pero la herencia de aquella larga y terrible guerra dio como resultado la formación de un ejército colonial dedicado a mantener aquellas fronteras. De ahí, de aquellas luchas brutales donde no se respetaba convenio alguno –se llegó al extremo de intentar destruir a los rifeños mediante el lanzamiento desde aviones de gases tóxicos sobre objetivos civiles–, surgieron una serie de militares conocidos como los africanistas, formados en aquella guerra sucia y que consiguieron rápidos ascensos.