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Yo soy aquel…que debe abandonar la vida pública

Nadie puede negar que acequias y cunetas están llenas de cadáveres de aquellos que fueron su mano derecha y un día cortó

Rajoy le ha cortado las alas a Soria por segunda vez para, como un pusilánime Ícaro, que las suyas no se inflamen a causa de las disidencias en el PP y en el Gobierno eternamente en funciones

Lo mejor sería que Soria se fuera a su palacete, o a otro inmueble que le preste Esquivel, a reflexionar, reventar la máquina de abdominales y hacer barquitos de papel

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Edificio principal del Banco Mundial en Washington DC. Foto: CanariasAhora.

Edificio principal del Banco Mundial en Washington DC CanariasAhora

José Manuel Soria en marzo de 2008, cuando era vicepresidente del Gobierno canarioDe todos los animales

de la creación el hombre es el único

que bebe sin tener sed

come sin tener hambre

y habla sin tener

nada que decir 

(John Ernst Steinbeck)

Fue hace mucho tiempo. In illo tempore, decían los antiguos historiadores. Con un Erase que se era han comenzado muchos relatos. Erase una vez … In the begining, God, se inicia la Biblia. En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme … Sí, fue hace mucho tiempo pero no el suficiente para no poder fijar un intervalo. Es posible que todo sucediera entre finales de los años 70 y principios de los 80 del pasado siglo. Un reportero le preguntó a Orson Welles: ¿Quién es para usted el mejor director de la historia del cine? Y Wells, con la genialidad que le caracterizaba, contestó: "Hay tres, John Ford, John Ford y John Ford". Posteriormente, Joseph McBride, periodista, académico, historiador, nacido en Wisconsin, paisano de Orson Welles, afirmaría también: “John Ford es el mejor director de la historia, Sheakespeare en el cine”. McBride, de ascendencia irlandesa, pasó gran parte de su vida profesional persiguiendo a Ford para entrevistarlo. El día en que lo logró, exactamente en su despacho de Beverly Hills, el director por antonomasia le dijo una preciosa frase que siempre me ha encantado: “soy un exdirector que intenta jubilarse con estilo”. Jubilarse con estilo .

No es el caso del personaje del que se ocuparán los folios que siguen. John Ford rodó múltiples obras de arte con inteligencia y celuloide. Hay una por la que siento especial devoción: El hombre que mató a Liberty Valance. Menos conocida para el gran público que La Diligencia, Las uvas de la ira o Qué verde era mi valle, es de una genialidad y agudeza tales, que el lenguaje cinematográfico se convierte en una gran sinfonía sólo para oídos exquisitos. 

No es este un ensayo sobre cine ni una biografía de John Ford. No obstante, no he querido resistirme a extrapolar, para hablar de otro, a un personaje de ese fim que les he referido como maravilloso. Liberty Valance. ¿Han advertido que todos los 'malos' del Western tienen nombres encantadores? Genttleman Killer, Clay Allison, Billy The Kid, El Sucio Dave, Jesse James, James Billy Hitckok, Wyatt Earp … Liberty también estuvo entre ellos, aunque como personaje de ficción. El malvado Liberty Valance encapuchado. “ Un villano de los de antes. Sin matices, sin excusas, sin más fondo que la pura maldad. Brutal, despiadado, temido por todos, perro de presa de los malvados terratenientes que no quieren tener un estado... Ford, al que la progresía acusaba de fascista durante aquellos años, demuestra una vez más, cuán equivocados estaban, al retratar la lucha de los pequeños granjeros y ganaderos contra los poderesos terratenientes, representados por la figura del malvado Liberty Valance. El gran Lee Marvin deja para la posteridad uno de los villanos más famosos que ha dado el cine”, dice Alfonso Mazarro. 

El hombre que mató a Liberty Valance

El hombre que mató a Liberty Valance

No. Ya dije que no iba a hacer un ensayo sobre el cine, ni siquiera sobre 'El hombre que mató a Liberty Valance. Voy a referirme a otras historias en las que, de momento, no hay Winchester ni Colt. Pero sí odio, mentiras, hipocresía, latrocinio, malversación del dinero público, desprecio a la sociedad civil, ambición y codicia … y creo que me quedo corto. Corto de cortado. Largo de café y con la leche fría. Qué Rajoy le ha cortado las alas a Soria por segunda vez para, como un pusilánime Ícaro, que las suyas no se inflamen a causa de las disidencias en el PP y en el Gobierno eternamente en funciones, una opinión pública cabreada – hasta los cojones, para que me entiendan – un auténtico espectáculo humillante para España a nivel mundial, y un disparate político clientelar a la altura de los mejores de AP / PP. Despropósito elevado a a la quinta potencia cuando interviene Asier Antona desde Canarias asimilando, bien la voz de su amo, bien, como vuelva por aquí, la jodemos.

Conocen ustedes perfectamente el curriculum de un personaje público, unas veces vestido de 'sport fino' y otras con ternos a medida. Siempre con su sombrero Panamá en elipsis, paseando el mundo llevando entre la testa y la copa, la del sombrero, desbordantes fajos de billetes. Billetes que te vieron dir y que no volverán como las golondrinas de Bécquer. Porque Gustavo Adolfo era un romántico y éste, un depredador. Nadie puede negar que acequias y cunetas están llenas de cadáveres de aquellos que fueron su mano derecha y un día cortó, consciente de que le volvería a salir otra. Como la cola de los lagartos. Hay más muescas en las cachas de su revólver que en el de Liberty Valance. Aparte de la conspiración y el trepismo entendidos como dinámica de vida, sólo advertí otra senda en las estelas de Soria – nada tiene que ver con los Campos de Castilla de Machado. Sería una infamia mantenerlo – que les decía, como ahora digo, que esa única dinámica ajena a la codicia consistía en levantarse cada día y mirar cómo llevaba Aznar el bigote. De ese modo, en el andar de José Mari y su mostacho – también sus abdominales – fijó una meta entre sus metas. Así, si ustedes se acercan a las fotografías, verán: Aznar mostacho poblado, José Manuel poblado Mostacho. Aznar coloca el marcador de la maquinilla en el número 3 y Soria ejecuta la misma acción. Finalmente, el tercer hombre – no el de Welles sino el de las Azores – se rasura metrosexualmente el labio superior y José Manuel, conocido en su día en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria como Pepelolo, hace lo propio de inmediato. Recuerdo, si ustedes me permiten hacer uso de la memoria, que en una ocasión yo me dejé bigote. Fatal decisión. Nada más llegar a las 7.30 de la mañana a L'Hôtel de Ville para analizar la prensa del día, el alcalde me estrecha la mano y me dice: “¡Coño, Jorge! Te has dejado el bigote … como los grandes del Partido Popular”. ¿Y, ahora, qué contesto yo? “Bueno, sí, a veces hago alguna locura”. A mi me habían dicho que el hábito no hace al monje, pero me dije: ¡Hostias! Y si eso es mentira … A la semana me quité el bigote y ellas siguieron pasando como si nada. Las semanas. 

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Por donde quiera que fui, la razón atropellé, la virtud escarnecí, a la justicia burlé y a las mujeres vendí. Yo a las cabañas bajé, yo a los palacios subí, yo los claustros escalé y en todas partes dejé memoria amarga de mí”.

(Don Juan Tenorio. Zorrilla.)  

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A mí, y digo a mi sin involucrar a nadie más, me parece que un hombre, un hombre, debe saber cuándo se tiene que apartar como un caballero, si lo fue. Y si no lo fue, aprovechar el momento para comenzar a serlo. Hay instantes en que uno debe dejar paso a una mujer y también a la historia, más cuando, en teoría, su ocupación se destaca – es mentira, claro – como 'vocación de servicio'. En la Historia de la Humanidad y también en nuestra cotidianeidad podemos encontrar muchísimos ejemplos de cómo los hombres se quitan de en medio cuando la han cagado. Más, cuando la han cagado a lo largo de toda su existencia. Este tono escatológico me lo permito porque no vamos a estar con correcciones políticas cuando los que demandan corrección son los mismos que nos quieren despojar hasta de los calzoncillos. Incluso de los de Calvin Klein, que ya es tener jeta.

John Wayne, John Ford y Arthur Shields

John Wayne, John Ford y Arthur Shields

No pediría desde aquí el harakiri del guerrero samurái ni el tiro en la sien de Hitler – el bigote jamás fue igual – pero sí que José Manuel Soria desaparezca de la vida pública española. Y, como ningún español, salvo unos cuantos de la secta AP / PP, encabezados por Cospedal, De Guindos, Soraya y otros barones y baronas (con notable cabreo de Montoro) y por Antona en la 'nacionalidad' canaria - cada vez que escucho ese término me sube la bilirrubina y me baja el PIB – como ningún español quiere, digo, que un individuo de esa calaña represente a España en ningún sitio, ni siquiera en Papúa Nueva Guinea, porque podrían comérselo con la correspondiente gastroenteritis a posteriori  - no vayamos a joder las relaciones internacionales – lo mejor sería que se fuera a su palacete, o a otro inmueble que le preste Esquivel, a reflexionar, reventar la máquina de abdominales, hacer barquitos de papel, sin nombre, sin patrón y sin bandera. Navegando sin timón donde la corriente quiera, perderse por el pasillo de suelos de Carrara como se fueron los sueños del ayer y mantener sólidas conversaciones neoliberales con 'el pequeño Nicolás'.  O bien, dedicarse a trabajar, que ya es hora. Concretamente, las 15:27 por mi reloj. A trabajar como Técnico Comercial del Estado porque, si me permiten, ¿Qué coño hace un tipo así en el Banco Mundial cobrando al año 226.000 euros libres de impuestos? ¿En base a qué? ¿Es acaso éste episodio el pico de ese patético iceberg que, navegando sobre el guano, es la Marca España? 

Dice Rajoy Compulsive Liar que va a acabar con la corrupción. Y, aprovechando que todo el país está embobado mirando cómo se negocia el sillón donde el culo algún zoquete ha de poner - pasando un kilo de la ciudadanía -, anuncia que uno de nuestros más afamados 'panameños' se va a ir a Washington a seguir con la vida loca. La reina de la noche, la diosa del vudú. Yo no podré salvarme, ¿podrás salvarte tú? La tela de la araña, la uña del dragón. Te lleva a los infiernos, ella es tu adicción. Ella qué será, she's livin' la vida loca. Y te dolerá, si de verdad te toca. Ella es tu final, vive la vida loca. Ella te dirá: vive la vida loca. Ella qué será, she's livin' la vida loca. Y te dolerá, si de verdad te toca. Ella es tu final, vive la vida loca. Ella te dirá: vive la vida loca. Vive la vida loca, she's livin' la vida loca.

Pero, ¡Cielos! ¡Santiago y cierra España! ¡Voto a tal! ¡Voto al gaznápiro verde! ¡Voto a bríos!, pero no voto ni de coña, a Rajoy Compulsive Lies o Plasmatronic Cyrtae se le encabrita el gallinero y piensa: o me cargo a Soria, ya le buscaré un pesebre, o me liquidan a mi y me parten por el eje. Como lo cuento: el presidente en funciones que ha logrado que la nación vaya mejor sin Gobierno que con él, comprueba en carne propia que todo lo que sube baja, y mucho más si escasea la testosterona. Así que Soria no va al  Banco Mundial, aunque muchos advierten que el interfecto morirá matando.

Soria defiende una regulación europea de hidrocarburos no convencionales

José Manuel Soria y Mariano Rajoy EFE

Pienso que hay dos vocablos que en España se han conjugado mucho y que, en cierta manera, han definido nuestro escenario político. El primero, obviamente, es corrupción. El segundo, si dejamos aparte el clásico ¡hijoputa!, es el imperativo ¡Váyase señor ...! Es un imperativo polivalente o comodín que es pertinente para cualquier legislatura. Basta con añadir un nombre. ¡Váyase señor Suárez!, ¡Váyase señor González!, ¡Váyase señor Aznar!, ¡Váyase señor Zapatero!, ¡Váyase señor Rajoy!

A mi no me gusta usar lenguajes trillados, ni acudir a los tópicos y eufemismos, así que me pronuncio de otra forma, esperando no herir susceptibilidades. ¡Lárguese de una puta vez, señor Soria! Y tan amigos.

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