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Los 7 errores más importantes de los emprendedores

De mi experiencia de trabajo con emprendedores/as de ya muchos años, he podido constatar que los principales errores a la hora de crear un negocio o proyecto se repiten una y otra vez. 

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Velocidad por Javier Díaz Barrera | Flickr

Foto por Javier Díaz Barrera | Flickr

Con ánimo de que este post contribuya a que algún/a emprendedor/a pueda sortear o evitar al menos alguno de ellos, paso a comentar los errores más característicos.

Enamorarse de la idea (o dejar que la idea te atrape). El error principal de los emprendedores cuando inician un negocio es no reconocer que LA IDEA POR SI SOLA NO VALE NADA. Lo verdaderamente importante es rodearte de un buen equipo gestor que haga crecer esa idea, que la baje al terreno y la materialice en forma de generación de ingresos, y sobre todo que piense como entender y atraer al cliente. Es preferible una idea mediocre gestionada por un equipo promotor brillante que al revés.

Buscar únicamente la oportunidad (oportunidad por encima de la pasión). En muchas ocasiones se crean negocios teniendo en cuenta únicamente la oportunidad coyuntural de un sector, bien porque una legislación lo favorece, o bien porque ese sector tenga una buena proyección, sin atender a otras cuestiones más relevantes como pueda ser que los emprendedores o el equipo promotor tengan o no experiencia concreta sobre el sector en cuestión, o conocimiento sobre el mismo, o incluso si sus habilidades o capacidades profesionales se adecuan a este. El criterio de decisión principal no puede ser, exclusivamente, si el sector en el que voy a iniciar el negocio es actualmente una oportunidad o lo va a ser en un futuro cercano. Sino que la decisión principal debe ser si ese negocio o sector realmente me gusta, lo conozco, me apasiona y voy a poder estar dedicándole las horas que hagan falta.  ¿Tu negocio puede llegar a convertirse en tu hobby? Si la pregunta es afirmativa, adelante, dedícate a ello.
 
Lanzar el negocio y crear la empresa sin antes validarlo (cegado por el exceso de optimismo). Hoy casi cualquier idea de negocio o de proyecto debe estar validada previamente antes de su puesta en marcha. Aún en el supuesto de que se  trate de un mercado o sector consolidado hay que validar las hipótesis antes de nada. Hay que obtener métricas que ayuden a ir reduciendo el nivel de incertidumbre presente en cualquier tipo de negocio por maduro que este sea y descubrir que las asunciones que tengamos sobre cualquier aspecto del negocio deben ser probadas y contrastadas. Un mínimo producto viable nos servirá para ir comprobando esas hipótesis. La metodología Lean Startup nos ayuda a ello.

No entender que sin clientes no hay paraíso (o mi negocio son mis clientes). Todo negocio debe partir del problema o necesidad que tiene el cliente. Cualquier negocio, proyecto o startup se inicia observando al cliente primero y teniendo en cuenta que el cliente no se fijará en si tu propuesta es buena, que ha de serlo, sino en que sea beneficiosa para él, es decir, que le aporte valor. El adecuar la propuesta de valor a las necesidades o problemas del target concreto de cliente (lo que se llama encaje problema/solución), es cuestión fundamental para el crecimiento de la empresa. La relación con el cliente y la instauración de una auténtica cultura de servicio al cliente se hace cada vez más obligada en las empresas de hoy en día.
 
Mala elección de socios (o lo segundo más complicado después de encontrar pareja). Es frecuente que los socios de un negocio, empresa o startup sean amigos, compañeros o incluso familiares cercanos al círculo afectivo del promotor que ha tenido la idea de negocio. Pero la experiencia nos dice que la elección de socios debe ser más disciplinada y más profesional, buscando la complementariedad, la versatilidad, y la experiencia en algunas áreas funcionales del negocio o de la empresa. Al fin y al cabo se trata de un negocio, de dinero, de futuro que no puede hipotecarse por criterios de proximidad. La elección de los socios o compañeros de viaje de esta aventura se antoja difícil y rigurosa.
 
 
No tener un plan (aunque Steve Blank diga que tu business plan no dura el primer día de cliente). Las ideas hay que posarlas en el papel, aún cuando el plan de negocio pueda sufrir modificaciones resulta útil elaborar un documento (puede ser un power point), en el que se expongan los aspectos y contenidos claves del negocio. Servirá de hoja de ruta y de análisis estratégico así como para estudiar la viabilidad técnica y económica del mismo. Igualmente, el plan de negocio tiene una función de comunicación que ayudará a solicitar financiación, buscar socios, clientes, proveedores o presentarlo a algún concurso de ideas de negocio. Siempre será mejor tener un plan de negocio que no tenerlo.
 
El error más grave es no emprender (o al menos no haberlo intentado). Dejo en último lugar el error principal, pues hay mucha gente, y en este país más, que se arrepiente de no haber tomado en su momento la decisión de poner en marcha una idea de negocio o al menos haberlo intentado. Si tienes una idea de negocio, la has estudiado y preparado, conoces al equipo que puede hacerla crecer, te has asesorado y has buscado a expertos que opinen sobre la misma, lánzate !!! Siempre será más gratificante haberlo intentado que comentar pasado el tiempo “yo tuve esa idea pero no la puse en marcha”. La actitud emprendedora también se puede adquirir y aprender, si no la tienes de inicio, pero la motivación y la decisión de poner en marcha la idea de negocio la tienes que tomar tú. Si fallas con el negocio no pasa nada, algo de tu tiempo, de tus ilusiones y algo dinero se han desvanecido pero siempre te quedará la idea de que al menos tuviste el coraje de intentarlo.

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