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Pulso entre Hollande y la dirección de Alstom por el cierre de una planta

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Pulso entre Hollande y la dirección de Alstom por el cierre de una planta

Pulso entre Hollande y la dirección de Alstom por el cierre de una planta

La polémica política en Francia por el anuncio del cierre de una planta de Alstom tuvo hoy un nuevo giro con el pulso entre el presidente, François Hollande, que dijo que la empresa tendrá nuevos contratos para mantener la actividad, y la dirección del grupo, que afirmó que su decisión es irreversible.

Hollande y su Gobierno, objeto de críticas de la oposición de derechas y de izquierdas por su gestión de este asunto a siete meses de las elecciones presidenciales, se esforzaron en mostrar que están trabajando para adelantar pedidos públicos en Francia que permitan atribuir carga de trabajo a la factoría de Belfort.

"Tenemos que movilizarnos para que esta empresa reciba más encargos", señaló durante una visita a Rumanía el jefe del Estado, que destacó que Alstom es un grupo privado -el Estado francés controla un 20 % de su capital- "cuya actividad depende en buena parte" de organismos públicos.

Hollande, que hizo hincapié en que muchos de sus viajes a países en desarrollo o incluso a Estados Unidos han servido para que Alstom firmara contratos, insistió en que su objetivo es "la continuidad de la factoría de Belfort para los próximos años, no sólo para los dos próximos años".

El problema es que pocos minutos después de esa intervención, se filtró un mensaje del presidente de Alstom a sus empleados, en el que Henri Poupart-Lafarge señala que Belfort se ha mantenido en actividad "mientras hemos podido", pero que desde hace más de 10 años en Francia no han recibido nuevos encargos para locomotoras y que no hay carga de trabajo para después de 2018.

Poupart-Lafarge, en este mensaje que según su gabinete se redactó el pasado fin de semana, destaca que habían "alertado a los poderes públicos de esta situación desde hace varios meses" y que es "imposible (...) un futuro perenne" para la factoría histórica de Belfort, en la que trabajan unas 500 personas.

El primer ministro francés, Manuel Valls, replicó señalando que los dirigentes de Alstom "deben olvidar toda idea de cerrar la planta de Belfort" y se quejó porque su anuncio sobre ese cierre el pasado año les "sorprendió e incluso (les) indignó" porque no les habían prevenido.

Alstom había dicho la semana pasada que pretende transferir la fabricación de locomotoras de Belfort a otra fábrica francesa en Alsacia, y que sólo mantendrá la actividad de mantenimiento ferroviario allí, no más de un centenar de empleados.

También aseguró que propondrá a los trabajadores afectados el traslado a sus diferentes centros en Francia, y que no habrá despidos.

Valls indicó que hay una serie de negociaciones de contratos a los que aspira Alstom que "avanzan bien" que deben concretarse en las próximas semanas y en los próximos meses, y se refirió a la compañía estatal de ferrocarriles SNCF, a la entidad del transporte metropolitano de París RATP, pero también a una licitación en Italia.

El secretario de Estado de Transportes, Alain Vidalies, de hecho, precisó "cinco respuestas inmediatas" para el bajón de actividad al que se enfrenta Alstom-Belfort a partir de 2018, y que tres de esos potenciales contratos se pueden concretar "rápidamente".

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