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GALICIA

Lugo se echa a la calle para exigirle a la Xunta "igualdad" en la asistencia sanitaria

Miles de personas secundan la llamada de la plataforma que exige los servicios para atender cancer e infartos en el hospital lucense y convierten la protesta en una de las mayores manifestaciones de la historia de la ciudad.

El presidente de la Xunta prometió la instalación de los servicios en 2011 y el incumplimiento se ha convertido en uno de los mayores lastres del PP local.

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La marcha, a su paso por la Plaza Mayor de Lugo / Que non cho rouben

La marcha, a su paso por la Plaza Mayor de Lugo / Que non cho rouben

Mucha gente, demasiada como para responder a la instrucción de un único partido político. El núcleo de la campaña del 24-M en la ciudad de Lugo estaba en la tarde de este jueves y no era un mitin, un debate o cualquier otro acto de partido. Era una manifestación que, efectivamente, fue apoyada por todas las fuerzas políticas diferentes del PP. Pero el combustible de la maquinaria que inundó de personas indignadas las principales calles de la ciudad de la Muralla no fue otro que las palabras del máximo responsable de los populares gallegos y de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, que en febrero de 2011 empeñó su palabra para prometer los servicios que faltaban en el flamante Hospital Lucus Augusti. Cuatro años después la unidad de hemodinámica, que atiende infartos, funciona solo en horas de oficina en el HULA, donde todavía no han sido instaladas la radioterapia ni la medicina nuclear.

Según la plataforma Que non che rouben o corazón [Que no te roben el corazón], sustentada por colectivos sociales y vecinales, fueron más de 15.000 personas las que secundaron la convocatoria, apenas siete mil menos de las que le votaron al PP en las últimas elecciones municipales en la ciudad. Millar arriba o abajo lo cierto es que los veteranos del lugar aseveran que la de este jueves fue una de las mayores manifestaciones de la historia de una ciudad tradicionalmente poco dada a echarse a la calle y en la que las movilizaciones más amplias han respondido a cuestiones que habían sucedido fuera -el 23-F, el 11-M o el naufragio del Prestige, por ejemplo- o a asuntos vinculados al deporte local, como un polémico descenso del Breogán, el equipo local de baloncesto, a finales de los 80.

Pero esta vez el tema afecta a lo más íntimo y personal, la salud, en uno de los territorios más envejecidos de Galicia. Los miles de kilómetros que las personas que sufren cáncer tienen que recorrer cada mes para recibir sus tratamientos en A Coruña o las más de dos horas que lleva llegar desde las comarcas de la montaña hasta el hospital coruñés y tratar allí una arteria afectada por un accidente coronario eran, para los presentes, motivos de sobra como para coger la pancarta y ponerse la camiseta roja que simboliza el movimiento de protesta. Le puede tocar a cualquiera. A lo mejor, se comentaba durante la protesta, estos factores han sido infravalorados en los cuartes generales de los populares gallegos, cuyo líder pasea este viernes por el centro de Lugo con su candidato a la alcaldía, Jaime Castiñeira, principal damnificado político de este conflicto.

El alcalde, el presidente de la Diputación y líder del PSdeG ylos candidatos a la alcaldía por el BNG, Lugonovo o ACE, apoyaron con su presencia una marcha que oscurece el horizonte de los populares para el próximo domingo. Al frente de la comitiva varias coronas de flores recordaban a las personas que "ya no están" y que, según la organización, podrían haber tenido una oportunidad si el HULA contara con los servicios prometidos. "Lo que estamos reivindicando es nuestra salud y la vida de todos los lucenses, estamos pidiendo igualdad con el resto de los gallegos", señalaron el final de la movilización, ante la sede administrativa de la Xunta en la ciudad.

En el acto final la voz de la presidenta del Colegio de Enfermería de Lugo, Lourdes Bermello, sirvió para expresar los motivos de la multitud. "Los lucenses no somos ciudadanos de segunda división" ni se conforman con "palabras", dice, ya sean "buenas palabras por parte del presidente de la Xunta" o "palabras insultantes de la conselleira de Sanidad". Lo que se pidió este jueves es lo mismo que se lleva exigiendo desde hace cuatro años: "que un lucense no muera de infarto cardíaco porque el tratamiento llegó tarde, que un enfermo de cáncer sufra lo menos posible, sin tener que ir todos los días a A Coruña atravesando Galicia de este a oeste". "No estamos utilizando a los enfermos -subraya-, lo que queremos es denunciar la situación de angustia y sufrimiento que sufren".

Conscientes de las críticas lanzadas desde el entorno del PP, que en la propia jornada de la manifestación atribuyó la protesta esencialmente a los socialistas, Bermello advierte de que la reivindicación de la plataforma está "por encima de los intereses políticos y partidistas". "¿Dónde preferiría el señor Feijóo que se le manifieste un infarto agudo de miocardio a las cinco de la tarde, en Becerreá o en la Praza do Obradoiro? ¿Y la señora conselleira? ¿En O Courel o en la Plaza de María Pita?", pregunta. Parte de las respuestas, este domingo.

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