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“Debe haber más compromiso público y privado para mantener la función social de Ader”

Carlos Fernández, profesor del Departamento de Economía de la Universidad de La Laguna, asegura que la Asociación para el Desarrollo Rural de La Palma, que cumple 25 años, es “un referente en su papel de agente activador de procesos de desarrollo”.

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Carlos Fernández es profesor de Economía de la Universidad de La Laguna.

Carlos Fernández es profesor de Economía de la Universidad de La Laguna.

El profesor del Departamento de Economía de la Universidad de La Laguna y presidente de la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita, el palmero Carlos Fernández, ha hecho un análisis para La Palma Ahora del cuarto de siglo de andadura de la Asociación para el Desarrollo Rural (Ader) de La Palma, que este sábado ha celebrado su 25 aniversario en Puntallana bajo el lema   25 años creando futuro en el medio rural.

“Sin duda, para muchos, de dentro y de fuera, y pese a las dificultades de todo tipo, Ader La Palma es un referente de acción de desarrollo, que ha tenido la capacidad de exportar su forma de hacer traspasando fronteras, desde aquellos primeros días del Leader II en que se emulaba el Leader I hasta hoy, que el modelo de acción Leader se exporta a Centroamérica y Latinoamérica como la estrategia Ecadert”. 

Fernández ha recordado que Ader La Palma “llegó con una ola de cambio para el medio rural europeo” y 25 años después “no es una realidad acabada, se debe entender como una propuesta de acción, una organización intermedia en las costuras de los procesos socioeconómicos como lo definen en la teoría del desarrollo local Vázquez Barquero o Alburquerque, un actor relevante que transite entre lo económico, lo social y lo político, porque el desarrollo local no es otra cosa que incidir en la orientación de las políticas públicas, y ahí la relevancia de su papel”. 

La iniciativa Leader, ha explicado, “se instaura en unos principios cuyo objetivo fundamental es renovar y habilitar un sujeto histórico para afrontar los desafíos del medio rural. Así, enfoque territorial, participación social y partenariado, enfoque de abajo a arriba, red y cooperación, innovación-calidad y experimentalidad, enfoque integrado y financiación y gestión de proximidad desburocratizada, intentan convertirse en sus referentes principales”. 

“No se pueden resumir 25 años de historia de una agente colectivo con tanta involucración en tan diversos procesos de desarrollo y con tan extensísima red de copartícipes, directivos, técnicos, beneficiarios y usuarios. Todos los reconocimientos y premios no son si se les compara con una trayectoria de cuarto siglo manteniendo una coherencia a los principios fundacionales”, dice, añade: “Ader La Palma es un superviviente de aquellos 52 primeros Grupos de Acción Local en el Leader I del año 1991,  y basta decir esto para entender que atesora un cúmulo de fortalezas y virtudes que le han hecho resistir, perdurar. Vivir y convivir con las dificultades, nada distintas de las dificultades del entorno económico, social e institucional en que se desempeña”. 

En suma, subraya, “encontramos en Ader La Palma la capacidad de actuar desde una visión conjunta, decidida de forma participativa y democrática, con una orientación proactiva al territorio, autónoma, innovadora, orientada a la persona, con discernimiento comprometido y reivindicativo, consciente de su papel de agente activador de procesos de desarrollo”. “Es hora de reivindicar estas organizaciones como parte de sociedades cada vez más complejas, diversas, multipolares, en las que el cambio y la crisis endémica del medio rural no hace más que mutar de carencias, determinada por una sociedad de cambio dinámico global”, afirma. 

Ader LaPalma es “servicio público y organización de participación y decisión mixta, encuadrable en el campo de la economía social, y con esa vocación se está en el deber de reivindicar un mayor compromiso del sector público con el mantenimiento de su función social y del sector privado en la activación de procesos de mayor valor añadido, más sinérgicos y más especializados”, señala. 

En su opinión, Ader-La Palma, como el resto de los grupos de acción local, “es preciso como laboratorio de experimentalidad de nuevas iniciativas económicas como en el siglo XIX jugaron ese papel las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País; laboratorio de ideas, de modelos de negocio, de productos y servicios y de concatenar el acuerdo de los agentes públicos y privados para que los lleven a efecto”. 

Canarias y La Palma, resalta, “disponen de entornos de una tremenda singularidad rural, auténticos patrimonios culturales, pulmones para una economía vivencial turística como la canaria. Acompañar en la reflexión de futuro de cómo diseñar la transición hacia una nueva ruralidad autónoma energéticamente, multifuncional y proveedora de bienes primarios de bienestar, calidad de vida y salud, corresponde a estas organizaciones intermedias”, concluye.

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