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Denuncian la muerte de un perro que fue cortado por la mitad

La propietaria del cachorro, del que no ha aparecido aún la parte trasera, ha pedido a este digital que difunda las imágenes para “concienciar a la gente” sobre el maltrato animal.

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En la imagen, el cachorro sin la parte trasera de su cuerpo.

En la imagen, el cachorro sin la parte trasera de su cuerpo.

Una parte de los vecinos de San Isidro, en Breña Alta, están “conmocionados” y “asustados” después de que el pasado martes, 17 de marzo, apareciera en una finca particular la mitad del cuerpo de un perro de ocho meses en su caseta, junto a su madre. La propietaria del animal, Mari Carmen Hernández Concepción, se ha dirigido a LA PALMA AHORA para denunciar el macabro hallazgo y pedir que se hagan públicas las imágenes con el fin de “concienciar a la gente” sobre el maltrato animal. Este digital deja constancia de que las fotografías, que pueden herir la sensibilidad de los lectores, se publican por expreso deseo de la dueña del cachorro, quien también pretende conseguir “alguna pista” que le conduzca hasta el autor de este aberrante suceso.

La parte trasera del perro no ha sido encontrada todavía.

La parte trasera del perro no ha sido encontrada todavía.

Los hechos ocurrieron en la noche del pasado martes y han sido denunciados al Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, que ha abierto una investigación. La Policía Local de Breña Alta también ha sido informada del caso.

Mari Carmen relata que cuando fue a dar de comer a sus canes, observó que la madre del perro que fue partido por la mitad con “un corte limpio”, se encontraba “en la valla temblando”. “El cachorro fue sacado de mi finca, llevado a otro lugar, donde lo cortaron por la mitad, y después lo volvieron a traer, colocándolo junto a su madre, pero solo la parte delantera”, cuenta aún conmovida. “La parte trasera no aparece, ni el arma con la que fue cortado, y está claro que lo mataron fuera porque aquí no hay rastros de sangre”, asegura.

Explica que “la caseta estaba cerrada con un metal pesado, pero es fácil entrar, aunque lo extraño es que supieran dónde estaba el perro, por eso pienso que tiene que ser alguien conocido”. Mari Carmen, que reside en el Camino de La Piedad de San Isidro, apunta que tiene “sospechas” aunque aclara que “no son mis vecinos, porque todos nos llevamos muy bien”. También contempla la posibilidad de que el animal haya sido utilizado en algún ritual, pero esta hipótesis no le convence porque, argumenta, “entonces el perro hubiese aparecido en cualquier lugar, no vienen a la finca a dejar la mitad junto a su madre; querían que lo viéramos para hacernos daño”. “La gente está asustada con esta barbaridad, porque todavía no sabemos quién ha sido ni dónde está la otra mitad del animal”, apunta con evidente preocupación. “¡Si los perros hablaran!”, dice con tristeza.

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