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Panregionalismo

Íñigo de la Serna nació en Bilbao y conquistó Santander por el mismo motivo que Dominguín a Ava Gardner: para contarlo. Sin embargo, el alcalde quiere huir.

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Urkullu y Revilla rechazan una solución bélica al terrorismo

Urkullu y Revilla durante su comparecencia pública en Peña Herbosa. | EFE

Revilla es tan regionalista que va a exigir un tren a Bilbao. En un alarde geopolítico antaño solo reservado a Umberto Bossi, el presidente autonómico ha hecho con Cantabria lo mismo que García Pitarch con Rafa Benítez, quien siendo entrenador del Valencia pidió la renovación de un lateral francés y le trajeron un mediapunta uruguayo. "Quería un sofá y me han traído una lámpara", declaró entonces el hoy técnico del Real Madrid. Si Nasser soñaba con el panarabismo, Revilla, infravalorado geoestratega, quiere conquistar Bilbao: el panregionalismo es una realidad que comenzó a definirse comiendo carne en Alar del Rey. "Think different", promugalba Jobs; "think regional", anuncia Revilla. Y claro, Urkullu sonríe como solo lo puede hacer Billy Bob Thornton.

Al presidente autonómico le perdonamos porque siempre fue un sobre sorpresa de a cinco pesetas en los que uno podía encontrarse un caramelo, un soldado de plástico de la Segunda Guerra Mundial, un recortable o un chicle de clorofila. Al ciudadano cántabro hay días que le toca el Revilla conservador, el regionalista, el internacionalista, el progresista o el youtuber. Es más versátil que Santiago Recio, el jugador total del Partido Popular. Si Recio es Pogba, Revilla es Gullit, De Rossi, Basualdo y Chilavert, todos a la vez.

Al ciudadano cántabro hay días que le toca el Revilla conservador, el regionalista, el internacionalista, el progresista o el youtuber.

Íñigo de la Serna ha seguido el camino contrario, nació en Bilbao y conquistó Santander por el mismo motivo que Dominguín a Ava Gardner: para contarlo. Sin embargo, el alcalde quiere huir. En el principio fue Madrid, luego un banco -como cualquier chico bien de provincias con aspiraciones-, pero lo más probable es que termine en Apia XXI para cerrar la cuadratura del círculo de éxito de una ciudad cada vez más inteligente y menos smart. Si Lucarelli hizo el amor a la camiseta del Livorno tras un gol, quién sabe de lo que puede ser capaz el ministrable si regresa a la consultora de ingeniería. De momento su partido le ha dejado fuera de la convocatoria para las generales, de la FEMP y hasta del Diferente de Joaquín Costa. Esas cosas ocurren: Jesús Gil despidió a Raúl del Atlético y luego ganó tres Ligas de Campeones.

Bien es cierto que sigue teniendo cierto peso en el Parlamento autonómico, aunque ahí se encontrará con Eva Díaz Tezanos quien, emulando los pasos de su predecesora Lola, ha decidido que en el hemiciclo se puede hacer de todo menos política. "El Parlamento está para legislar; en ningún caso para decirle al Gobierno lo que tiene que hacer", respondió la vicepresidenta al diputado José Ramón Blanco cuando este sugirió que Sodercan se había convertido en una agencia de colocación del PSOE. Revilla no habló del área de internacionalización de la empresa pública, pero sí repitió que los pactos de Gobierno están para cumplirse. ¿Con el mismo énfasis que los contratos de Costa Rica o Zúrich? Depende.

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