eldiario.es

Menú

¡En París quisieron matar a su juventud!

- PUBLICIDAD -

Esta mañana  nos parecía tener ante sí, unas dimensiones terroristas  de una escala que todavía hoy desafía la capacidad de nuestra ingenua mirada y de la inteligencia humana para abarcar el mundo tan inseguro que nos toca vivir. Ello era sin embargo sin contar con lo que ocurrió en las Torres Gemelas de Nueva York, o los trenes de Atocha en Madrid. ¿Pero alguien ya se acuerda de ello? A parte claro esta las víctimas y sus familias.

El viernes, antes de ayer, día casi veraniego con su anochecer suave como pocas veces se ven por estas fechas en la capital francesa. Los ángeles de la muerte estaban decidimos a que ese oasis climatológico, lo recordásemos el resto de nuestros días, pero por otras razones muchísimo menos alegres. Y tan solo ellos lo sabían. Los objetivos habían sido sentenciados. El lugar donde Francia ganó su celebrada Copa del Mundo, ese Stade de France, el de la era de Zinedinne Zidane , un argelino y francés integrado, cuyo modelo de éxito está en las antípodas de lo que desean los verdugos para sus compatriotas de origen magrebí. Un coliseo donde un equipo compuesto de jugadores en mayoría de color y magrebís hizo poner la carne de gallina para mucho tiempo a un país entero reconciliado, por algún tiempo, con sus demonios identitarios.

La pifia sanguinaria preveía además bares de copas con terraza repletas de los jóvenes del este parisino, una sala de fiestas y de conciertos señal de identidad de toda un barrio. El Ba Ta Clan, y por extensión la onda expansiva debía estremecer el más recóndito lugar de la capital. La muerte al más alto nivel de destrucción posible, para herir en el alma a todo un pueblo, a sus más jóvenes sobre todo. Los jóvenes fueron su objetivo principal, a aquellos, muchos, a los que aun no han conseguido alistar a sus escuadrones para matar al alba. El objetivo era doblegar a esa generación que no ha conocido la guerra, que se incrusta en la pirámide de la edad en los renglones de entre los 20  y 35 años, y que no debía pasar a la historia sin un gran traumatismo de masas, sin una marca al hierro de la ignominia salafista y corrupta, que ayer salió de su madriguera trapera.

Hacia buen tiempo era viernes de noche, uno de  los días favoritos en esos barrios de París, entre el verano y las Navidades. La Rue Faubourd Saint Antoine, La Rue de Charenton, Rue de l’Happe, Rue de la Roquette, etc, donde lugares de diversión juvenil zigzaguean por unas arterias más pequeñas que desembocan en otras más bien medianas, de un barrio entre semana hormiguero de actividad artesanal y comercial. Arterias vivas que llegada la noche, se mutan en esplendidos recintos a cielo abierto donde los hijos de los salariados, de las clases medias, franceses, inmigrantes, parados,  artistas,   en la más perfecta armonía y mestizaje ocioso, se mezclan hasta altas horas de la noche, sin mayor compromiso que el de pasárselo bien. Algunos esa noche ignoraban que habían sido condenados a muerte por el tribunal de las Tinieblas.

Insistimos nuevamente este atentado, ha sido contra los jóvenes, contra esa juventud de todos los colores, multicultural, contra el ocio contra la diversión, el placer, y el futbol

Barrios del este parisino, el de la Bastilla a la cabeza remodelados y urbanísticamente dinamizados por las instalación, en la era Mitterrand, de grandes infraestructuras artístico-culturales, como su gran teatro del mismo nombre que cambiaron la fisionomía y perfil social de sus habitantes, al ir haciéndose un barrio más saludable, mejor equipado, de donde se expulso la marginación, la droga y la prostitución, para dar cobijo a gente joven, profesiones liberales, talleres de artistas. La noche la fiesta campaba a sus anchas. El Ba Ta Clan el lugar principal de la matanza, como un buque insignia del popular barrio martirizado, su nombre lo debe a la opera  Ba Ta Clan de Offenbach, hoy transformada en sala de fiestas donde desfilaban lo mejor del espectáculo en vivo de todos los géneros.

¡Han asesinado el Ba Ta Clan!! , diríamos hoy, como en otros tiempos ese llanto nacional que también unió a los franceses ante la barbarie que les echaba encima. Insistimos nuevamente este atentado, ha sido contra los jóvenes, contra esa  juventud de todos los colores, multicultural, contra el ocio contra la diversión, el placer, y el futbol. Contra todo lo que, una criminal interpretación del Corán, niega a los hombres y mujeres libres.

Se ha sabido, pero no entiendo llegados a estas alturas porque ocultarlo, que mientras los mercenarios del caos mataban y mataban, numerosas llamadas amenazantes se realizaban a los domicilios, de magistrados, de políticos de personalidades culturales. No entiendo porque se insiste tanto en ocultar las metástasis autoritarias y criminales que sufre en profundidad la sociedad francesa. Porque anteayer a noche, hubo matarifes por un lado y actores de serie B del crimen por el otro expandiendo el terror a la misma hora por los domicilios de un modo anónimo y cobarde.

Escarnio a otra escala, que a España quiso importar ETA. Durante años, haciendo frente a esta lacra, con firmeza democrática, a esta organización se la derrotó. Labor inmensamente más ardua la que tenemos antes estos nuevos fanáticos, pero nos ayudará a ello pedir clarificación de posturas a quienes se columpian inquietantemente sobre el terrorismo islamista, para mejor discernir la amplitud del mal y los apoyos sobres los que se sustenta este infame.

Albert Camus  nos decía al final de su obra La Peste:”… un día llegará donde para desgracia y lección de los hombres, la peste despertará a sus ratas y las enviará a morir a una ciudad feliz”

La desgracia ya nos hacemos cargo de ello, pero aprender, ¿ya aprenderemos alguna vez algo de estas duras pruebas?

- PUBLICIDAD -
- Publicidad -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha