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Ortuzar y Otegi piden juntos al Gobierno que ayude al desarme de ETA

EFE

He oído decir a Andoni Ortúzar, el máximo dirigente del PNV, que su partido defenderá en sus negociaciones presupuestarias con el Gobierno español “todo aquello que sea bueno para Euskadi”. Los vascos, de una u otra condición se han quedado satisfechos y campantes. La frase adolece de una dosis importante de “mesianismo”, toda vez que la amplitud desmesurada del término “bueno” y la ambigüedad de su alcance permite adscribir la intención de Ortúzar al siguiente significado del término: “Confianza inmotivada o desmedida en un agente bienhechor que se espera”.

Resulta realmente curioso que esta frase no cunda los mismos efectos si fuera pronunciada por el líder de cualquier otro partido adscrito a alguna de las ideologías clásicas o tradicionales. Por ejemplo, el PSOE ha tomado la decisión (que ha resultado traumática) de favorecer que se constituya un Gobierno en España mediante su abstención en el Congreso de los Diputados, tras un año de sequía legislativa e inoperancia del Gobierno del PP, diezmado y en funciones, y ha recibido como recompensa las críticas más feroces procedentes tanto de dentro como de fuera del partido. Unos le han tachado de “españolista” en exceso, y otros le han tildado de “servidor del capitalismo” y de la derecha española.

Sin embargo desde que el PP ha constituido su Gobierno, estable y definitivo, no ha obtenido ni una sola victoria en el Congreso de los Diputados, mientras que a iniciativa del PSOE han sido derogadas la LOMCE y la famosa Ley Mordaza, entre otras, además de haber forzado un aumento del 8% en el SMI (Salario Mínimo Interprofesional). Además de ello, y de proponer otras medidas derogatorias sobre leyes promovidas por el PP durante su Gobierno de mayoría absoluta, todas ellas aprobadas mediante acuerdos compartidos con la oposición, o mediante acuerdos coercitivos con el Gobierno, el PSOE ha demostrado que su trayectoria histórica aún está presente y que, no siendo un partido revolucionario ni rupturista en exceso, sino democrático y conciliador, puede llegar a conseguir de forma tranquila y pacífica  lo que la “nueva izquierda” (nueva y novata) no conseguirá nunca.

¿Por qué ha sido tan malamente aceptada la decisión del PSOE de dar vida al enrevesado Congreso de los Diputados para que se convierta realmente en lo que nunca debió dejar de ser, esto es, una ágora del debate político, social e incluso filosófico? ¿Por qué se acoge con serenidad la actitud de Ortúzar y del PNV, mientras que se denuesta la del PSOE, cuando ambas se sustentan en algo tan elemental como hacer posible lo que es necesario? No encuentro muchas declaraciones de líderes de opinión que alaben la decisión del PSOE de facilitar la formación del Gobierno Español, sin embargo sí proliferan los que alaban la actitud del PNV apuntalando el Presupuesto presentado por el PP. La razón puede estar en el hecho de que se conceda más importancia y trascendencia a un asunto que al otro, es decir que lo esencial sea la conformación del Gobierno mientras que lo instrumental o accesorio sea la aprobación del Presupuesto. Puede ser. Sin embargo es a través del gasto y de la configuración y desarrollo del Presupuesto como las condiciones de vida de los ciudadanos mejoran o empeoran.

A nadie se le escapa que la característica más evidente del actual Gobierno del PP es su provisionalidad

De modo que, copiando al siempre risueño y campechano Ortúzar, me permito definir la posición actual del PSOE en el Congreso de los Diputados como la más idónea para conseguir “todo aquello que sea bueno para los españoles”. Ya sé que no se trata de una gran definición del papel que los socialistas tenemos que representar actualmente, pero a nadie se le escapa que la característica más evidente del actual Gobierno del PP es su provisionalidad. Lo terrible y doloroso es que los socialistas no se hayan dado cuenta antes de que no merece la pena desangrarse internamente en medio de una provisionalidad que, cuando llegue a resolverse, requerirá de un partido socialista y de un socialismo tenaz, fuerte y bien nutrido tanto de ideas como de medios y de estrategias.

Apoyar, -y apoyarnos en-, al PNV está bien… Incluso está bien aprender de él… Porque está muy claro a estas horas del espectáculo que lo mejor para los españoles es el socialismo del PSOE. Sin más.

 

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