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Bosnia comienza la senda hacia la UE veinte años después del fin de la guerra

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Bosnia comienza la senda hacia la UE veinte años después del fin de la guerra

Bosnia comienza la senda hacia la UE veinte años después del fin de la guerra

Veinte años después de la guerra que la desgarró y causó casi cien mil muertos, Bosnia-Herzegovina comienza el 1 de junio el camino hacia una futura integración en la UE con la entrada en vigor del Acuerdo de Estabilización y Asociación y la promesa de hacer las reformas económicas y sociales necesarias.

"El Acuerdo de Asociación es una motivación adicional" para acometer las medidas necesarias, señaló el ministro de Relaciones Económicas y Comercio Exterior y vicepresidente del Gobierno de la Federación (bosnios musulmanes y croatas), Mirko Sarovic, a un grupo de periodistas, a los que aseguró que la prioridad de su ejecutivo es "el desarrollo y la reforma económica" y conseguir ser declarado país candidato a la UE en 2017.

"Ello pasa por incorporar los estándares europeos en diversas áreas", por aumentar la competitividad del país y trabajar para facilitar las exportaciones y atraer inversión. "Más inversiones significa más empleos en Bosnia-Herzegovina, donde el desempleo es uno de los grandes problemas que tenemos", añadió.

También por establecer un "Mecanismo de coordinación" entre los dos entes que forman el Estado, el común, la Federación de bosnios musulmanes y croatas (mayoritarios), y el de los serbobosnios (República Srpska, 31%), para canalizar el dialogo con la UE.

Este mecanismo es una de las reclamaciones de Bruselas porque la estructura estatal de Bosnia-Herzegovina (3,8 millones de habitantes) establecida por los Acuerdos de Paz de Dayton, que pusieron fin a la guerra en diciembre de 1995, divide el país en dos entidades y una Presidencia tripartita formada por un bosnio musulmán, un serbio y un croata, que rotan en la presidencia cada ocho meses, lo que dificulta la toma de decisiones.

Sus palabras son respaldadas por las declaraciones de estrechos colaboradores de los tres miembros actuales de la Presidencia.

Pedrag Grbic, jefe del Gabinete del actual presidente Mladen Ivanic (serbio); Izars Basic, jefe del gabinete del miembro musulmán de la Presidencia, Bakir Izetbegovic; y Sanja Bazima, del equipo de Dragan Covic, el croata, coinciden en que pese a que son muchas las discrepancias que tienen, están de acuerdo en la necesidad de llevar a cabo las reformas exigidas para optar a entrar en la UE.

En un encuentro con un grupo de periodistas en Sarajevo, los tres coincidieron en que su país "se va a beneficiar del Acuerdo de Asociación", que impulsará el desarrollo socieoeconómico y abrirá una perspectiva de futuro a los jóvenes.

"Estamos en desacuerdo en muchas cosas, pero de acuerdo en el tema de la Unión Europea", afirmó Grbic.

El representante de Izetbegovic celebró que la UE finalmente haya cambiado su postura para facilitar la entrada en vigor del Acuerdo bloqueado desde 2008 porque las autoridades bosnias no fueron capaces de ponerse de acuerdo en la reforma de la Constitución exigida por Bruselas.

En vista de la falta de progresos en ese espinoso asunto, que afecta al capítulo que limita el acceso a la Presidencia solo a los ciudadanos bosnio musulmanes, croatas y serbios, la UE cambió su postura para congelar de momento ese requisito y dar prioridad a las reformas económicas, sociales y del mercado laboral.

Todos los representantes bosnios se felicitan por ese cambio de estrategia que comenzó a fraguarse después de que en febrero de 2014 el país registrará unas violentas protestas en varias ciudades con miles de bosnios en las calles reclamando empleo, lucha contra la corrupción y la dimisión de sus dirigentes.

Las aguas volvieron a su cauce, pero la situación económica de Bosnia sigue siendo muy difícil, con una industria casi inexistente y obsoleta y un mercado laboral inflexible con normas heredadas de la etapa de la Yugoslavia comunista.

Con un desempleo del 40 %, que ronda el 60 % entre los jóvenes, la reforma del mercado laboral es considerada una prioridad absoluta tanto por la UE como por las propias autoridades bosnias.

Según el empresario Edin Mehic, más del 50 por ciento de los bosnios trabajan para la Administración pública y solo un 15 % lo hace para el sector privado.

Para Goran Mirascic, asesor del primer ministro de la Federación bosniomusulmana-croata, Fadil Novalic, la compleja estructura estatal del país dificulta incluso la absorción de la ayuda que la UE destina a Bosnia-Herzegovina.

La rigidez del sistema laboral bosnio, que hace que el puesto de trabajo tenga muchas cargas y los despidos resulten muy costosos, frena también el establecimiento de empresas extranjeras en el país.

Con este telón de fondo, los representantes de la UE en Bosnia creen que el Acuerdo de Asociación será un gran aliciente para que las autoridades aparquen sus diferencias políticas y se unan para concentrarse en las reformas y la adopción de los estándares europeos, entre otros cambios que les acercarían a la Unión Europea.

"Bosnia va a ser un país candidato a la UE, la pregunta es ¿cuándo?, y eso dependerá de lo que el país se prepare para ello", señaló a un grupo de periodistas Lars-Gunnar Wigemark, representante especial y jefe de la delegación de la Unión Europea en Sarajevo, que considera que es el momento de que Bosnia "tome la responsabilidad de su futuro".

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