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China y Rusia acorazan su alianza con maniobras en el mar de China Meridional

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China y Rusia acorazan su alianza con maniobras en el mar de China Meridional

China y Rusia acorazan su alianza con maniobras en el mar de China Meridional

China y Rusia dieron hoy una nueva muestra de su alianza en asuntos internacionales con el inicio de unas maniobras militares conjuntas en el mar de China Meridional, foco de tensiones entre Pekín y países vecinos y también escenario del pulso de poder entre la segunda economía mundial y Estados Unidos.

Desde hoy hasta el 19 de septiembre, flotas de China y Rusia realizarán una serie de operaciones militares frente a la costa de la ciudad portuaria china de Zhanjiang (provincia meridional de Cantón), en el mar de China Meridional.

Aunque son "actividades rutinarias", como enfatizó hoy una portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying, ya que ambos países realizan maniobras conjuntas de forma anual desde 2012, varias circunstancias ponen de relieve la peculiaridad de estos ejercicios.

Por un lado, estas maniobras chino-rusas -las sextas que realizan- tendrán el "nivel más alto de estandarización, combate y digitalización" de todos los ejercicios celebrados, apuntó hoy un portavoz de la Marina china, Liang Yang, contando con nutridos equipos por ambas partes.

La Armada rusa ha enviado una flota de tres buques, dos naves de abastecimiento, dos helicópteros, 96 marines y armamento anfibio; mientras, la parte china subió la apuesta con diez navíos (incluyendo destructores, fragatas y submarinos), once aeronaves de ala fija, ocho helicópteros, 160 marines y armamento anfibio.

Pero, sobre todo, las maniobras adquieren peso debido al momento y lugar elegidos, así como al trasfondo actual.

Y es que los ejercicios empiezan poco después de que China haya celebrado la cumbre de líderes del G20 (4 y 5 de septiembre), de cara a la que Pekín mantuvo un perfil más bien bajo para evitar sobresaltos.

Esa cita pudo motivar, según algunos expertos, que China respondiera inicialmente con moderación al fallo resuelto el pasado 12 de julio por la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya a favor de Filipinas en el contencioso que ambos mantienen por territorios del mar de China Meridional, entre ellos las islas Spratly.

China, que se limitó a desoír el fallo, comienza las maniobras justo dos meses después de su emisión, un lapso no muy dilatado, y con aún demandas de países de la región, como Japón y Australia, y sobre todo Estados Unidos, de que obedezca el laudo.

"La situación en el mar de China Meridional es intensa. EEUU tiene allí submarinos y otras embarcaciones para forzar a China a admitir el fallo, mientras Japón y Australia también quieren meterse. China tiene por tanto que unirse a Rusia", dice a Efe Li Jinming, profesor de política marítima de la Universidad de Xiamen.

El docente considera que, a medida que China sienta más presión por parte de terceros, "aumentará el número de maniobras militares", que en este caso, además, "llaman la atención por su ubicación", comenta a Efe Du Jifeng, de la Academia Nacional de Ciencias Sociales china.

Si bien los ejercicios suceden cerca de la costa china, y no en aguas adyacentes a los archipiélagos disputados (Spratly y Paracel, en el sur del mar de China Meridional), y Pekín reitera que no van dirigidos contra terceros, la pretendida inocuidad contrasta con hechos como que incluyan simulaciones de toma de islas.

Asimismo, las actividades se producen una semana después de que el presidente ruso, Vladímir Putin, manifestara en los márgenes del G20 en China su apoyo a Pekín en sus disputas en este mar del Pacífico.

El espaldarazo de Rusia a China no coge por sorpresa. Aunque el Kremlin ha tendido a ser neutral en las tensiones en la zona (ya que tiene intereses con otros países involucrados, como Vietnam), sigue la tendencia de alineamiento entre Moscú y Pekín en otros conflictos de alcance internacional, como Siria o Corea del Norte.

Especialmente en el último caso, China y Rusia comparten ahora su oposición a que EEUU despliegue el llamado escudo antimisiles THAAD en Corea del Sur en respuesta a los ensayos atómicos de Corea del Norte, al considerarlo una amenaza a sus territorios.

La alianza chino-rusa sirve, por tanto, a propósitos comunes, pero también se nutre de las tensiones que ambos mantienen por separado con EEUU: Moscú por las sanciones que Washington mantiene en su contra por la crisis ucraniana, y Pekín por el denominado "giro hacia Asia" de la política exterior estadounidense.

En virtud de ese giro, EEUU pretende enviar el 60 % de su flota naval al Pacífico para 2020, provocando el recelo de Pekín, motivo esencial por el que China busca oportunidades para enseñar músculo militar y alardear de aliados regionales.

"Las relaciones con Rusia disfrutan de un buen momento", resumía hoy Hua Chunying, asegurando, pese al despliegue militar, que éstas "contribuirán a la paz internacional".

Por Paloma Almoguera

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