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Dimite el presidente del partido de Letta por polémica sobre la ley electoral

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Dimite el presidente del partido de Letta por polémica sobre la ley electoral

Dimite el presidente del partido de Letta por polémica sobre la ley electoral

El presidente del Partido Demócrata (PD) italiano, Gianni Cuperlo, anunció hoy su dimisión por su desacuerdo con el secretario general de la formación, Matteo Renzi, y el modo en el que éste gestiona la reforma de la ley electoral de Italia, acordada con el ex primer ministro conservador Silvio Berlusconi.

Cuperlo anunció su dimisión a través de una carta destinada al propio Renzi que ilustró durante un encuentro con diputados de su formación para dejar patente su disconformidad con el modo en el que su secretario general gestiona el debate interno sobre el asunto, después de que el pasado sábado se reuniera con su principal rival político, Berlusconi.

"Dimito porque estoy sorprendido y alarmado por una concepción del partido y por el enfrentamiento en su seno que no puede doblegarse hacia la homologación de lenguaje y de pensamiento", afirma el presidente del PD, el partido del primer ministro, el socialdemócrata Enrico Letta.

"Dimito -prosigue el texto colgado en su perfil de Facebook- porque quiero al PD y quiero comprometerme a reforzar su estructura interna, ideas y valores de esa izquierda reformada, sin la que este partido simplemente dejaría de existir. Dimito porque quiero tener la libertad de decir siempre lo que pienso".

La dirección del PD se reunió ayer en Roma para aprobar el acuerdo al que llegaron el sábado Renzi y Berlusconi, líderes de los principales partidos de centroizquierda y centroderecha, respectivamente, sobre la reforma electoral italiana, una de las medidas más importantes que están pendientes para esta legislatura.

En esa reunión, en la que el acuerdo fue respaldado por la directiva del PD con 111 votos a favor y 34 abstenciones, Cuperlo, quien reprocha los "ataques personales" que lanza Renzi, abandonó la mesa de la dirección al no estar de acuerdo con cuestiones de la reforma como las listas bloqueadas o una barrera electoral, en su opinión, demasiado elevada.

"Considero que no puede funcionar un órgano dirigente y una comunidad política -y un partido lo es en primer lugar- donde las reuniones se convocan, se desarrollan, pero donde el espacio y la expresión de las diferencias terminan en una irritación de la mayoría y, con alguna frecuencia, en una consiguiente deslegitimación del interlocutor", afirma Cuperlo en su carta.

Berlusconi y Renzi llegaron a un acuerdo el pasado sábado sobre los asuntos principales de la próxima ley electoral italiana, que quieren que evite a Italia un nuevo bloqueo político como el surgido el pasado febrero con la vigente, conocida como "porcellum".

La nueva ley, que se inspira en la vigente en España, comprende un nuevo sistema de listas cerradas, un premio para la mayoría más votada del 18 % adicional, así como una posible segunda vuelta en el caso de que ninguna coalición electoral consiga el 35 % de los votos en la primera ronda.

Renzi, que ha bautizado a este nuevo sistema como "italicum", pretende que esta ley esté aprobada de modo definitivo antes de las elecciones europeas del próximo mayo.

La reforma de la ley electoral italiana se hace aún más urgente por el hecho de que el pasado 4 de diciembre el Tribunal Constitucional tumbara dos de los principales puntos que contiene el "porcellum", en concreto los del premio de mayoría de escaños en el Parlamento para la coalición más votada, así como la presencia de listas cerradas.

El premio de mayoría de la ley vigente atribuye 340 escaños (de 630 totales) en la Cámara de los Diputados directamente a la coalición que más votos haya obtenido, así como el 55 % de los escaños pertenecientes a cada región para el Senado, lo que ha provocado un desequilibrio entre los repartos en uno y otro hemiciclo.

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