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Ginés Sánchez o el uso de las palabras como cuchillos en "Los gatos pardos"

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Ginés Sánchez o el uso de las palabras como cuchillos en "Los gatos pardos"

Ginés Sánchez o el uso de las palabras como cuchillos en "Los gatos pardos"

Empeñado en echar cal a las palabras para dejarlas en el puro hueso, el escritor murciano Ginés Sánchez se ha convertido en unas de las voces más singulares y potentes del panorama actual, como demuestra en "Los gatos pardos", la novela con la que se alzó con el premio Tusquest y que acaba de ser publicada.

Un prestigioso premio que se falló el pasado octubre, dotado con 20.000 euros y que demuestra que la novela lejos de estar muerta, como aseguran algunos, goza de vigor y salud.

"La verdad es que cuando me dieron el premio no me lo creía pero pensé que había sido un acto de valentía porque mi novela tiene algo de riesgo y en principio no es muy comercial", asegura a Efe este escritor, nacido en Murcia en 1967, y forjado en muchas lecturas y vivencias acumuladas en sus diversos trabajos por el mundo.

Y es que "Los gatos pardos" es pura literatura de alto voltaje, muy de carne. Una historia de seres comunes y corrientes caminando al margen, por los excesos de la noche y la resaca del amanecer. Un texto veloz, como sus inmensos diálogos, dividida en tres partes y con tres personajes y otro tres lenguajes distintos.

Una narración que va creciendo en intensidad hasta un final muy fuerte.

Sánchez, autor de "Lobisón" (Tuasquest) una obra también desconcertante y apasionada con el monstruo como núcleo, se muestra aquí como una especie Tarantino literario.

"Yo no me planteo la violencia y al final las escenas violentas quedan muy difuminadas y solo como pura estructura, lo importante son las conversaciones previas a ella", dice este escritor cuya obra ha sido comparada con Kormac McCarthy y su novela "La carretera".

"Si, me gustan mucho 'La carretera' y sus párrafos secos y cortos", precisa este autor, que lee cien libros al año, y con influencias eclécticas y variadas pero con una sombra clara marcada por Juan Rulfo, Borges y otros tantos autores latinoamericanos.

"Los gatos pardos" está ambientada en Murcia, en una noche de San Juan, pero podría ser cualquier lugar, cualquier tierra desértica para cobijar almas en buscar de guerra.

Y allí están Jacinto, un guardaespaldas mexicano que trabaja para don Jorge, y que tiene que encargarse, mientras su patrón celebra una gran fiesta, de quienes han matado a su protegido. Y también una joven de quince años, que esa noche sale con sus amigos para experimentar experiencias nuevas y alejarse de su familia.

Ginés será el último elemento protagonista, entre muchos otros seres corales, un tipo solitario y misterioso que ha participado en la fiesta de don Jorge y que recorre las playas y la carretera al amanecer en las que ha estado también esta joven, una figura que inspiró a Sánchez esta historia.

"Todo partió de una escena que vi y era la de una joven sacudiendo algo por la ventana, esa imagen ese movimiento aparentemente ingenuo me despertó toda una sensación que después desarrollé", precisa.

Una sensación que este creador, un abogado que también trabajó de recepcionista de hotel en las islas Eolias, de camarero en Dublín; de guía turístico y vendedor de periódicos en la Habana o como responsable de un proyecto de protección de tortugas marinas en Costa Rica, plasma y agranda con una tensión que el lector puede masticar en esta novela con seres de carne y hueso.

La poética y dura escritura de Sánchez es nocturna, como cuando todos los gatos son pardos, y "cuando los límites se relajan", añade este autor quCarmen Sigüenza

e ha escrito una novela llena de luz y sombras.

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